¿Dónde comenzar ?
Ambos son patriarcales, el capitalismo
y el comunismo. La filosofía del cambio social que es más amplia y profunda que
aquéllos, es feminista. Yo creo que el movimiento feminista es una filosofía colectiva, un cuerpo de pensamiento y
de acciones que está basada en los
valores de las mujeres del mundo entero, y que en la actualidad se
manifiesta en la conciencia de todos y
todas. El patriarcado ha contagiado a la mujer y al hombre a través de los
siglos, distorsionando nuestra visión del mundo y deformando nuestras prácticas
socioeconómicas. La agenda del movimiento feminista es la de liberar a todos ─ mujeres, niños, y
hombres─ del patriarcado, sin destruir al ser humano que es su portador y al
planeta tierra, donde éste vive.
El pensamiento fuera del patriarcado,
ubica a la mujer en una situación
similar a la de los antiguos filósofos presocráticos, cuyo pensamiento
encontramos cuando se inicia la cultura socrática patriarcal. Si rechazamos los patrones de pensamiento
que han sesgado y plagado la cultura europea, encontramos ante nosotros un inmenso terreno virgen para explorar.
Debemos encontrarnos de nuevo con nuestra inocencia, con aquellos
corazones que no han ido a la guerra, y
con aquellos que nos incitan a cuidar a los niños y a los ancianos y a no
abusar de ellos, a pesar de las grandes dificultades. Nosotros debemos rechazar
la visión patriarcal del mundo y comenzar de nuevo ─mirando con ojos
inocentes.
Cuando
ya no creamos aquello que nos dijeron, encontraremos la verdad, pero nuestra habilidad para
reconocerla está entumecida y enterrada profundamente en los estratos de la historia de los individuos, de las culturas
y de las especies. Es el despertar de la perspectiva que formula la mujer, la
que prueba que la especie humana no es una equivocación de la madre naturaleza. Las mujeres que la
adopten, y los hombres que las sigan, pueden revertir la destrucción de los seres humanos y del planeta.
La manera de rechazar el pensamiento
patriarcal es pudiendo distinguir entre
aquél y otro pensamiento, encontrando así una alternativa. Las disciplinas
académicas tienen la tendencia de aglutinarse en totalidades, y en ellas
contribuyen, miles de investigadores y pensadores internacionales. A pesar de
los muchos "avances", ellos dan validez a una visión del mundo y a una
realidad, en la que el abuso y la dominación son endémicos en varios
niveles. Creo que hay una falla relativamente simple y fatal que mina el pensamiento
"primer mundista", incluyendo el pensamiento de los grupos académicos. Generalmente, iniciamos las
investigaciones de los diferentes temas dentro de la corriente de esta falla , por lo que desde el inicio estamos bajo su influencia. Un punto de
vista inocente nos permitiría arrancar como si todo fuese nuevo. En general, los académicos se montan sobre el
pasado y en un sitio tan lejano río
arriba, que la falla ya no se puede identificar. Sin duda, ésta se constituye
en la realidad. Es en los principios donde esperamos encontrar la alternativa.
Por circunstancias de la vida, yo he
podido voltear mi mirada inocente a un área de inquietud académica que ha sido
de gran importancia en el siglo veinte:
el estudio del lenguaje y de los otros
sistemas de signos. Cualesquiera hayan sido los otros logros, las disciplinas de la lingüstica y de la semiótica y
la filosofía del lenguaje han señalado
la importancia del lenguaje para el carácter y la condición del ser humano. Si
el lenguaje es importante, el estudio del lenguaje ─de la lingüstica
y de la semiótica─ es un buen espacio para comenzar una
investigación del pensamiento patriarcal.
El lenguaje es considerado ahora por
los académicos como comunicación, como
una actividad separada e independiente en cuanto a sus reglas. Algunos
lingistüas creen que el hecho de que
todas las comunidades humanas usen el lenguaje, es la evidencia, de que el lenguaje
se transmite, en gran parte, no cultural sino genéticamente. Las
reglas de la sintaxis y algunas veces, ciertos elementos del vocabulario, aparecen
como parte del hardware que se pasa de
generación en generación. Me parece, que semejantes herencias genéticas,
determinarían nuestro comportamiento, en cierta manera, como "la biología es el destino". Así, el lenguaje se asemeja al género, cuyas características
fueron consideradas culturalmente por siglos como transmitidas biológicamente y
por lo tanto, eternas e incuestionables, especialmente por el género
"genéticamente inferior".
Si hacemos del lenguaje un regalo del
ADN y no una herencia cultural, la ubicamos en un área más allá de la
intervención humana. En cambio, si consideramos que el lenguaje es una donación
social, la cual debe ser aprendida por una complejidad del cuerpo-mente joven y flexible en el quehacer cotidiano, variaría nuestra
idea del carácter del ser humano. Lo
aprendido puede quedar sujeto a una revisión colectiva; sus
mecanismos pueden ser investigados y las consecuencias pueden ser alteradas.
Por extraño que pueda parecer, si se toman en serio
tales consideraciones, como la
transmisión genética del lenguaje, estas afectarán como ondas de largo alcance a las otras disciplinas. Se crea un ambiente en el
que algunas ideas calzan y prosperan porque son valoradas como apropiadas y respetables, mientras que la otras alternativas son desacreditadas. Los
llamados "mercados libres" de ideas, igual que los mercados de libre comercio,
a menudo promueven el beneficio para unos pocos (¿ a los genéticamente
superiores ?), mientras aparecen como buenos para todos. Siempre que
hablemos de las condiciones humanas debemos someter nuestro discurso a por lo
menos estas dos pruebas: en primer lugar, "¿ Qué hay para mí en el plano material ?" y en segundo
lugar, "¿ Qué hay para mí en el plano psicológico ?" La crítica de
la ideología ha dado muestras de cómo, los teorías íntegras del pensamiento,
han servido para perdurar el poderío de
algunos grupos sobre otros. Se debe sospechar de todas y cada una de las disciplinas académicas.
Estos conjuntos de ideas que han sido enseñados como verdades,
respaldan los sistemas políticos y económicos de los que son parte.
Afortunadamente , yo he estado fuera
del mundo académico, y no dependo de éste para mi bienestar material. Por eso,
yo me he mantenido cándida. Yo quiero
un cambio social radical; como madre quiero que mis hijos y los hijos de todas
la madres reciban un futuro sano y cuerdo y libre de la psicosis colectiva
del patriarcado. Mi retribución psicológica sería contribuir efectivamente para
lograr ese futuro diferente.
Espero poder probar que hay una
explicación feminista del porqué del lenguaje, y que mucho de nuestro
pensamiento se puede enmarcar, como un derivado de la práctica que se basa en la mujer. Existe un paradigma completamente
diferente al que se puede acceder por
debajo de las abstracciones de la lingüstica y de la semiótica. Algunas
feministas, desoladas por el dominio masculino del lenguaje, han escogido
escribir y hablar poéticamente, como una alternativa. Otras han permanecido en
silencio para abstraerse del discurso patriarcal. Mi sugerencia es que,
encontrando y adoptando el paradigma
escondido, podemos empezar a liberar, tanto al lenguaje como a la práctica
social, del control patriarcal.
A
pesar de interminables discusiones, los filósofos no
han podido contestar la pregunta : ¿ "Cómo se "enganchan" las palabras al mundo ?" Esta pregunta es el
cabo de un hilo entrelazado en la maraña de la filosofía patriarcal─un buen lugar para
iniciar una investigación inocente. Todas las respuestas a esta pregunta están influidas por la postura patriarcal de la
mayoría de los filósofos, que han sido hombres y han sido los que han
pensado. Los puntos de vista de ellos, crecieron en la negación del modelo
femenino, y han sobrevivido para apoyar las jerarquías patriarcales a través de
los siglos.[1]
Yo no quiero refutar, una por una
las teorías actuales y pasadas del
lenguaje, pues esto haría de este libro una tarea académica sin fin, conducida
precisamente en el territorio de aquéllos, a quienes pretendo desafiar. Yo me limitaré a proponer una
teoría alternativa.
Permítanme señalar algunas preguntas
que necesitan ser contestadas. Es necesario saber lo que las palabras, las
frases y los discursos "significan", ¿Cómo se relacionan entre ellas y con el
mundo ?, ¿ Cuál es el significado del lenguaje, para la naturaleza del ser
humano, como individuo y como especie ?, ¿Por qué es importante para
nosotros saber esto ? Puesto que se ha considerado que el lenguaje juega un rol importante para
convertirnos en seres humanos, la respuesta a estas preguntas, en términos de un sistema abstracto, es la causa, por la que atribuimos nuestra
humanidad a la capacidad del pensamiento abstracto, y como consecuencia de esto, aquellos que tienen
un mejor pensamiento abstracto, parecen más humanos que aquellos
que no lo tienen.
A las
mujeres se les ha asignado por estereotipo el campo de la "emoción", mientras
que los hombres se han apropiado del área de la "razón". Si creemos que el
lenguaje es un sistema abstracto que tiene la capacidad de hacernos humanos, la
“superioridad“ del hombre parecería estar justificada por su presunta capacidad para la abstracción. Las teorías
del lenguaje respaldan teorías, o al menos creencias populares de género.
En otro
nivel de complejidad, si se considera la sintaxis como una colección de reglas,
ésta también impone a los seres
humanos, la aceptación de ser gobernado
según las reglas. Por lo tanto, esto le
da validez a los sistemas legales, haciéndolos parecer como naturales, y que por ser colecciones de reglas requieren
de las acciones de un gobierno para hacerlas cumplir. Lo que ocurre en la academia, en cuanto al lenguaje, puede
afectar de manera muy amplia al resto
del mundo. Las teorías
económico-académicas son importantes en
cuanto a la manera en que los bienes son producidos y distribuidos en todos lados. Aún, cuando los
efectos no son directos, las
suposiciones que cimientan estas disciplinas, influyen en el comportamiento
individual y de grupo, en muchos áreas
vitales.
Cambiar las suposiciones básicas
tendría un efecto similar a la onda que se produce cuando tiramos una piedra en un lago. Estos
conforman la motivación y el apoyo a la razón de las políticas y de los comportamientos, de igual manera, que la
motivación y el respaldo que las formas
complejas de la industria militar, conforman la política exterior de los
Estados Unidos de América.
Co-creación del patriarcado
En el movimiento de la Nueva Era en los
Estados Unidos de América hablar de la co-creación de la “realidad“, se ha
convertido en algo común. Se dice que con nuestros pensamientos podemos provocar que ciertas cosas ocurran y que
otras no. Espero ser capaz de probar como estamos creando colectivamente una realidad patriarcal, que
actualmente es biopática (término que
significa dañino para la vida), y mi propuesta es que desmantelemos esta realidad. Con los valores y las
interpretaciones que tenemos de acuerdo a la realidad patriarcal, para poder
satisfacernos en la vida que vivimos,
creamos una ilusión dañina, que nos lleva a actuar y a organizar la sociedad
de una manera perjudicial. En este
sentido, es en el que nuestros pensamientos provocan lo que sucede. Si
entendemos lo que estamos haciendo, la realidad patriarcal puede cambiarse. Es
esencial que tengamos el coraje de
cambiar las suposiciones básicas, que sirven como mecanismos de seguridad, para
evitar que ocurran los cambios sistemáticos profundos.
A pesar de que la dominación masculina
existe en muchas culturas (o tal vez en casi todas), es hacia la dominación del
hombre blanco, hacia quien quiero
dirigir mi atención. De hecho, yo creo
que muchos patrones de dominación y de sumisión se han unido para crear un
patrón de dominación, para ese grupo, en todos los niveles. Con esto no
quiero decir que todo hombre blanco es dominante, o que sólo los hombres
blancos dominan, sino que los patrones de sexo, raza, y clase calzan, para que
efectivamente los hombres blancos dominen, en las diferentes áreas de la vida.
Los patrones de dominación se propagan a sí mismos, como también los valores
sobre los que se basan.
En la historia de Europa, el
crecimiento del capitalismo y de la tecnología, la quema de brujas, la colonización de las Américas,
el genocidio de los indígenas, la esclavitud de los africanos, y el holocausto
nazi, son todos momentos extremos de una cultura, donde el sexo, la raza, y la
clase trabajan juntas como un mecanismo gigante, para privilegiar de más a unos y explotar a muchos otros.
Desafortunadamente, este mecanismo establece a menudo los estándares, y da
validez a comportamientos similares en
otras culturas. Los dictadores en el mundo entero, suben las escaleras erectas
ante ellos por sus hermanos europeos, perpetuando sus horrores.
En el presente, el hombre blanco, es el
proveedor más exitoso del patriarcado.
A través de mecanismos como el mercado
libre, ellos continúan dominando la economía global. Por lo tanto es
responsabilidad de los vigilantes, especialmente de la mujer blanca, que junto con sus aliados que se encuentran entre las mujeres y hombres de color, y los hombres blancos, para volverse contra el
patriarcado y desmantelarlo desde adentro. No recompensemos las conductas y los sistemas biopáticos. Los
hombres y las mujeres no debemos alimentar al patriarcado.
Las mujeres han tenido ventajas
con el capitalismo , especialmente las
mujeres blancas, ya que se les ha permitido ostentar una posición dentro de
la estructura, que antes fue reservada sólo para los hombres. Ser parte de la fuerza de trabajo y educarse
para lograr puestos de autoridad han permitido a la mujer
adquirir una voz─la habilidad de hablar y de definir las situaciones─siendo esto
algo inaccesible a las mujeres que sólo tienen acceso a los
roles tradicionales dentro de la familia, dónde sólo los hombres ostentan toda
la autoridad.
Muchas mujeres están usando su libertad, para hablar en contra de los
muchos defectos del sistema que las ha “liberado“, que pesan personalmente
sobre ellas, como son los salarios bajos,
la inexistencia de centros para el cuido de los niños, y el sistema permanente que privilegia al hombre. También condenan la explotación de sus hermanas y de los hijos de las hermanas en el llamado
"Tercer Mundo", aquí y en el exterior, el enorme desperdicio de recursos a
través del negocio de las armas y de la guerra, y la devastación endémica del
ambiente.
Yo creo que las mujeres dentro del
capitalismo, están en una posición particularmente buena para observar la
verdad a través de las ventajas aparentes; nos educan para criar a nuestros
hijos y al mismo tiempo nos alientan
para que escalemos los peldaños económicos. Las diferencias de
los valores que acompañan estos dos mandatos, dirigen nuestra atención hacia las profundas contradicciones de este sistema en sí mismo.
Las terapias y las drogas de todo tipo tienden a “ajustarnos“, concentrando la atención en nosotras
mismas, como causa de nuestra
incomodidad. Sin embargo, algunas feministas ya están desviando su atención hacia afuera, hacia los sistemas
biopáticos. No estamos usando los métodos violentos del sistema, estamos
buscando otras maneras de provocar los cambios desde adentro.
Yo creo que no hemos podido lograrlo,
porque no hemos realizado que tenemos una perspectiva en común y que los problemas que estamos enfrentando
son sistemáticos. Señalando los
diferentes eslabones entre los diferentes aspectos del patriarcado, y
descubriendo y asegurando nuestros valores comunes y alternativos, las mujeres
podemos comenzar a desmantelar el patriarcado, al recrear la realidad, y guiar
a todos desde el borde del desastre hacia la paz para cada uno.
Hay un paradigma fundamental, que no se
ha descubierto, que nos afecta a
todos a lo ancho y a lo largo. Puede que
parezca extraño que en los tiempos de los viajes espaciales, de la computación
y de la ingeniería genética, una cosa tan importante como es este paradigma, éste haya sido ignorado. Sin embargo,
podemos recordar la fábula del "elefante en la sala" de los Alcohólicos
Anónimos, en la que el familiar se
niega a reconocer el alcoholismo del otro, no habla de ello, vuelca su atención hacia otras cosas y así puede mantener el status quo . Yo creo que se ignora y se niega una gran parte de la
vida. Aparentemente, ésta es la manera
sana de ser, a diferencia del alcoholismo, pero no podemos negar, que
estamos dirigiendo nuestra
atención hacia otro lado, para mantener
una falsa realidad, el status quo
patriarcal. Yo llamo a esta parte de la vida que no se ve, el “paradigma del
regalo“. Es una manera de construir e interpretar la realidad que se deriva del
cuido de la madre y por lo tanto se basa en la mujer (por lo menos, mientras
sea la mujer la que cuida al niño la mayoría del tiempo).
El paradigma del regalo hace énfasis en
la necesidad de dar algo para satisfacer las necesidades del otro; está orientado por la necesidad y no por las
ganancias. El satisfacer de forma gratis las necesidades, lo que en el cuido de
los niños llamamos nutrir o cuidado, a menudo no se considera, y suele
permanecer invisible en nuestra sociedad, o no se considera que debe ser
informada, puesto que se basa en lo
cualitativo y no en lo cuantitativo. Sin embargo, el satisfacer las necesidades, crea un vínculo entre los
que dan y los que reciben. El reconocer la necesidad del otro, y el actuar para satisfacerle, convence al que
da, de la existencia del otro, mientras
que recibir del otro algo que nos produce satisfacción, prueba la existencia
del otro, para el que lo recibe.
Las necesidades cambian y se modifican
según la manera en que éstas se satisfacen, se desarrollan
los gustos, y nacen nuevas necesidades. Con forme crecen los niños, éstos necesitan ser independientes y las madres también pueden satisfacer esa
necesidad al negarse a satisfacer algunas de las otras necesidades del niño
o la niña.
Antepuesto al regalar existe el cambio, que es dar para recibir. Aquí el
cálculo y los números son necesarios, como también lo es el establecer una
ecuación entre los productos. En el cambio hay un movimiento lógico que es
orientado por el ego y que no es orientado por la necesidad del otro. El que da, usa la satisfacción de
la necesidad del otro, como un medio
para satisfacer sus propias necesidades. Irónicamente, lo que nosotros llamamos
'economía' se basa en el cambio, mientras que regalar se deja al hogar, a pesar de que el término 'economía' significaba cuidado del hogar. En el capitalismo, el paradigma
del cambio reina sin cuestionarse, siendo éste un pilar de la realidad patriarcal.
Muchos de aquellos que quieren retar al
capitalismo sólo proponen una economía sin dinero, una economía de trueque, que
desde luego se basa en el cambio. Yo creo que se perdió la línea divisoria
entre los paradigmas, haciendo que el dinero y no el cambio sea el factor responsable, es por esto, que no han
podido observar la alternativa que el regalo presenta. De esta manera, ayudan al mantenimiento del status quo y la economía del cambio
define al 'ser humano' como egoísta y
competitivo, cualidades que son requeridas y realzadas por el capitalismo. Las
cualidades requeridas y realzadas por el cuido de la madre son, dar al otro, la amabilidad y la creatividad.
A pesar de que son necesarias para criar a los infantes, el cumplir con estas cualidades es muy difícil
, implica muchas veces el sacrificio propio, siendo la escasez para
la mayoría, la consecuencia de la economía de cambio. Estas cualidades no son consideradas como parte de la 'naturaleza
humana', ni como parte de la realidad.
Yo creo que el paradigma del regalo
está presente en la totalidad de nuestras vidas, y que estamos tan
acostumbrados a ello, que ya no lo podemos distinguir. El cambio, que es un
requerimiento para las medidas, es mucho más visible. Sin embargo, nuestro
saludo "¿Cómo está usted ?" es una manera de preguntar "¿Cuáles son sus
necesidades ?" Co-muni-cación es
darnos regalos (del latín manus─ regalo). Es como
conformamos una co-muni-dad.
Las madres, satisfaciendo las
necesidades de los infantes que dependen de ellas, conforman los cuerpos de
aquellos que viven juntos, que viven en una comunidad. Ellas también cuidan y
le dan mantenimiento a las herramientas, a las casas y a las localidades donde
se dan las interacciones. Nosotras nos
comunicamos entre nosotras a través del regalo de nuestros bienes, a través de
la co-municación. Cada regalo lleva consigo algo del proceso del
pensamiento y de los valores del que da
y reafirma los valores del que recibe. De hecho, los bienes y servicios que se otorgan de manera libre
para satisfacer las necesidades dan valor a quien los recibe por implicación.[2]
El cambio es el reflejo de uno
mismo. Requiere que la atención esté concentrada en la equivalencia de los productos y en cambio el valor que se le pudo haber dado a la otra
persona al regalarle , se le devuelve al que da, como la satisfacción de sus propias necesidades.
Cuando todo el mundo está haciendo esto, la co-municación que ocurre está alterada y sólo tiene éxito al crear un grupo de egos aislados, sin
ligámenes, independientes y no una
co-munidad.
En su aislamiento, estos egos tienden a
desarrollar necesidades artificiales para el cuido y los vínculos y usan el
dominio para procurarse para sí mismos un sentido de comunidad y de identidad
que no tienen, forzando a otros a nutrirlos. Usan todo, desde la violencia
personal hasta la manipulación de los
sistemas abstractos, para lograr la
satisfacción de sus necesidades, satisfacción que ya no se está recibiendo al no participar directamente
en la lógica del regalo.
De hecho, nosotros podemos ver a
nuestra sociedad deseosa de regalos gratis y de los vínculos creados por ellos. Nuestra compasión está bloqueada y
parece que sólo negándonos a dar y a recibir podemos sobrevivir. No dar, es
como matar a aquellos que podrían dar, y no recibir, es matar a aquellos que tienen las necesidades materiales.
La manera para poder mantener esta situación aberrante, es establecer leyes, y pagar a las fuerzas armadas para que las respalden.
Gran cantidad de dinero se gasta para
nutrir al sistema judicial, al gobierno, a la policía y a los cuerpos
militares, creando así una escasez, lo
que hace, que el dar regalos, sea muy difícil, y el cambio, un mecanismo necesario para sobrevivir.[3]
Los sistemas legales abstractos y las organizaciones
jerárquicas, tales como el gobierno y los cuerpos militares, son sistemas donde
se reciben regalos, que se arrebatan a las necesidades de la comunidad, y se dirigen a las necesidades de
grupos especiales de cambio, que han sido socializados con un ego hambriento de
'tener más'.
Mientras
que podemos estar agradecidos con los que cambian (empresarios ) por la
creación de puestos, tenemos que recordar que los puestos son la manera para que el empresario obtenga lo que
Karl Marx llamó "valor agregado", y que nosotros podríamos llamar un regalo
gratis de tiempo de mano de obra, entregado por el trabajador. Para poder
sobrevivir, el trabajador debe recibir muchos regalos gratis de sus cuidadores.
Los regalos son distribuidos de acuerdo a una jerarquía ; de abajo hacia
arriba, de los pobres a los ricos, de los que regalan a los que cambian, y
mientras se sugiere que el flujo va
en la otra dirección.
La
interacción del cambio parece ser tan natural que no requiere ser investigada.
Sin embargo, es artificial, derivándose de un mal uso de la co-municación. Si
nosotros no consideramos que el cambio es natural o que es uno de los pilares
de la realidad, podemos dejar de
considerar, que los criterios para valorarnos a nosotras mismas dependen de cómo participemos en esa
realidad. De hecho, muchas de las mujeres han creído que el propósito de
nuestra liberación ha sido, que se nos
permita participar más de lleno en la sociedad. En los Estados Unidos de
América, la sociedad es un patriarcado capitalista. Las mujeres nos hemos sentido incómodas con esto, porque nuestros valores son diferentes
y muchas veces esto evita que nos sintamos exitosas. La solución a nuestro
problema, no es que nosotras cambiemos
para adaptarnos a un esquema patriarcal total , sino cambiar el esquema, para que éste se adapte a los
valores de la mujer. Este cambio requiere que sostengamos que estos valores son
más viables que los valores del patriarcado. Debemos entender y criticar
profundamente el patriarcado, para poder darnos cuenta que ya tenemos la alternativa en nuestras
manos.
En lugar
de tratar de tener el respeto de
aquellos que han prosperado en este sistema, nosotros tenemos que encontrar una posición fuera de este
sistema. Aún la palabra 're-speto' tiene que ver con mirar de nuevo, evaluar y
ser igual que, que son criterios derivados del cambio y son importantes
únicamente cuando cuidar todavía no se considera la norma .
Conforme
cambiamos nuestro enfoque, para validar el paradigma del regalo y
asumiendo los defectos que ostenta el
paradigma del cambio, podemos observar como muchas cosas cambian su apariencia: el patriarcado capitalista, que parecía ser la fuente de todo el bien, se revela
como un sistema parasitario, en el que los de más arriba son nutridos con
regalos gratis por sus 'anfitriones' que están más abajo. Las ganancias, son regalos gratis de los otros que participan y
nutren el mercado, dan a los que cambian. La escasez es necesaria para el funcionamiento del
sistema de cambio y no es necesariamente el resultado desafortunado, de
una humanidad inadecuada o de una
calamidad natural.
El Lenguaje y el Dar
Puesto que usamos el lenguaje durante todo el día, y gran
parte de nuestro pensamiento ocurre en el lenguaje, parecería obvio que éste tuviese un gran efecto en nosotros, no sólo como un
proceso o como un instrumento, sino también como un modelo. También el lenguaje
tiene el poder de surgir de los otros,
de los muchos ; es una conexión profunda que tenemos con las otras
personas de la sociedad, siendo parte fundamental de nuestra socialización en
la niñez.
El hecho
de que todas las sociedades humanas tengan un lenguaje, no implica que el
lenguaje tenga una base genética. Hay otra cosa que todas las sociedades tienen
en común : el cuidado que las
madres dan a los infantes. Esta
constante social no depende tanto de la naturaleza biológica de las madres como
de la naturaleza biológica de los niños, quienes nacen completamente dependientes.
Si alguien no se encarga de satisfacer sus necesidades, ellos sufrirán y
morirán. Además, la satisfacción de
esas necesidades sucede fuera de la economía del cambio, porque los infantes no
pueden devolver el equivalente de lo que reciben.
Por lo tanto,
quienes cuidan de los infantes están forzados a un altruismo funcional. La
sociedad a menudo interpreta las capacidades biológicas de la madre, tales como el embarazo, el alumbramiento, y la
lactancia, para asignarle el rol de madre y de cuidadora. Las niñas son educadas con los valores que
les permitirán actuar en el sentido de
favorecer al otro, valores necesarios
para cumplir su rol.
Si
nosotros vemos la co-municación como la materia nutricia o el regalo sin costo
que conforma la co-munidad, podemos observar que el cuidado que la mujer da, es la base de la unidad familiar de la comunidad. El núcleo
familiar, especialmente la relación entre la madre y los infantes, es solamente
un vestigio de la comunidad que se basa en la amplitud del regalar, que pudo
haber ocurrido en tiempos pasados, o de lo que podría llegar a ser en un
futuro. El aislamiento entre los
subgrupos de una sociedad, hace que el
modelo del regalo sea débil, a la vez que la escasez en la que nosotros nos
vemos obligados a vivir, hace que sea difícil de cumplir y llegando a veces a necesitar del autosacrificio, y por lo tanto, haciendo que el modelo sea poco
realista.
Mientras la escasez hace difícil la nutrición, hay
algo en abundancia sin límites, algo
para lo que nosotros tenemos los medios de "producción". Esta provisión
ilimitada es el lenguaje, con el que nosotros siempre podemos producir frases
nuevas. Nuestro vocabulario es finito, sin embargo, su combinación es infinita.
Recibimos de las otras personas las palabras y las frases gratis, y las damos a otros sin costo alguno. El lenguaje funciona como una economía de regalos sin costo.[4] Porque nosotros no le damos validez al
regalo en nuestras vidas, no lo reconocemos como tal en la economía; de hecho,
sólo reconocemos la existencia específica del cuidado en la relación madre -
hijo. Por eso, no se nos ocurre que el regalo pueda ser un término con el que
se puede comparar el lenguaje. Con el lenguaje, creamos los vínculos humanos que hemos dejado de
crear a través de la co-municación material. El lenguaje nos permite la
experiencia de nutrirnos en abundancia, nutrición que no tenemos o que todavía
no tenemos, en el plano material.
Esta
idea me ha hecho pensar, que si el
lenguaje es lo que ha permitido el desarrollo del hombre, es el aspecto de
regalar en abundancia lo que hizo la diferencia, y no el sistema abstracto. Si
nosotros pudiéramos reinstalar una co-munidad donde se regalara en abundancia,
tal vez podríamos desarrollarnos de nuevo, como los participantes de la Nueva
Era muchos otros esperan. De hecho, yo
creo que la economía de cambio en sí, es la que impide nuestra evolución.
La
lógica de la maternidad, requiere que
el que nutre esté atento a las necesidades del otro. La recompensa para este comportamiento es el bienestar del otro.
Hay muchas diferentes clases de necesidades y a veces es un reto comprenderlas
y satisfacerlas. Dar y recibir es un proceso que crea expectativas y
recompensas, crea además el conocimiento del otro, de los bienes que satisfacen las necesidades, del compromiso de
seguir cuidando y de la expectativa de que va a ocurrir una relación en
proceso. Cada participante es modificado de alguna manera por la experiencia.
Aun
cuando los bienes materiales no estén disponibles o no se usen, la necesidad de
vincularse con la otra persona puede surgir. Yo llamo a esto la necesidad
comunicativa, una necesidad de vincularse, la necesidad de una relación. Las palabras son artículos sociales
verbales que han sido diseñados para satisfacer las necesidades
comunicativas ; puesto que usamos
las palabras para satisfacer las necesidades comunicativas respecto a algo,
podemos considerar las palabras como regalos. La madre primero nutre a su niño
o niña con bienes y servicios y luego lo nutre con palabras. El infante se
turna con su madre, dándole regalos
comunicativos antes de poder darle
regalos materiales.[5]
Las palabras como regalos.
Surge ahora el cuestionamiento de la
materialidad del regalo verbal. A pesar de que podamos identificar una palabra
como una unidad de sonido que se repite y que comparte esta característica
con las otras palabras. La palabra sólo
se puede usar para satisfacer las necesidades comunicativas, y no para
satisfacer directamente las necesidades
materiales. La palabra "pan" no quita el hambre. Sin embargo, las necesidades comunicativas pueden funcionar indirectamente para la satisfacción de las
necesidades materiales. Por ejemplo, "Hay pan en la alacena", puede ser visto
como un servicio que ayuda a alguien, a satisfacer la necesidad material de
pan. El decir la palabra "pan" como un requerimiento, satisface la necesidad
que tiene el que escucha, de que el que
habla sepa lo que aquel necesita. Podríamos considerar el léxico, como una
colección de regalos que satisface las diferentes necesidades comunicativas.
Cada palabra es una secuencia de fonemas, un programa de comportamientos
vocales, que puede ser identificado por la necesidad o las necesidades comunicativa, que satisface.
Cocinar huevos duros es una secuencia de comportamientos que tiene que ver con
diversos objetos materiales, que satisfacen la necesidad de comerse un huevo
duro. Pronunciar la palabra huevo es
una serie de comportamientos vocales que satisface las necesidades comunicativas,
estableciendo una relación con otros, respecto a un huevo o a unos huevos. La
capacidad de entregar información se deriva de la especificación de una experiencia a través del uso de las
palabras-regalo, porque la relación, que se establece, no es sólo con las
palabras en si mismas, sino también con las cosas en otros
niveles de realidad. La capacidad de recibir información basándose en el uso
de las palabras, da a esas palabras un valor por la satisfacción de las necesidades materiales, como también un
valor por la satisfacción de las
necesidades comunicativas.
Ya sea
que consideremos las palabras-regalo como bienes o como servicios, la pregunta
es parecida a : "Considera que la luz
está constituida por partículas o está
constituida por ondas ? La clase
de necesidades de comunicación que las palabras-regalo satisfacen han
proliferado para hacer uso de ellas, tanto como en nuestro planeta se ha
desarrollado el ojo, para hacer uso de la luz. Es útil considerar la materialidad de las palabras, como algo
que está en algún lugar entre los bienes y los servicios. Los regalos del plano
no verbal que ellas representan, puede ser también la variación en grados de la
materialidad.
Desde
amar hasta el color verde, desde la luna al capitalismo, toda clase de cosas no
verbales son re-presentadas por cosas verbales, que crean la comunicación
verbal y la formación lingüstica y a veces de las comunidades materiales.[6]
Así como el dar y el recibir de los bienes conforma los cuerpos físicos de la gente de la comunidad,
el dar y recibir los objetos verbales, contribuye a la formación de sujetos sociales, con identidades
psicológicas.
Relaciones
El dar y recibir palabras-regalos
organizados en frases y en discursos, crea una relación entre los seres humanos
con respecto a las cosas en el mundo. La necesidad de comunicarse, es la
necesidad de relacionarse con el otro,
respecto a algo. Nosotros no podemos obligar a una persona a relacionarse con
algo, sin embargo, podemos interpretar la falta de la relación, como la necesidad de un medio para la relación, y
nosotros podemos satisfacer esa necesidad con una palabra-regalo. La necesidad
surge de las circunstancias en que la gente se encuentra para hablar acerca de algo. Una persona da a
otra persona palabras-regalo que
re-presentan (da de nuevo) las partes pertinentes del mundo. Nosotros somos
seres sociales y el lenguaje nos permite incluir a otros en nuestra experiencia
del mundo.
Si yo
digo "Vea el atardecer" , yo satisfago la necesidad de la persona que me oye de
saber que el atardecer está sucediendo y de que él sepa, que yo creo que es
algo que merece ser visto. Al entregarle a esa persona esas palabras (que ella
ya conoce) en el presente, yo satisfago la necesidad que ella tiene de una relación momentánea conmigo y con el
atardecer, que es la misma necesidad que yo tengo de relacionarme con ella y
con el atardecer. Se presume que yo estoy percibiendo el atardecer, así que la motivación de mi conversación es
incluir a la otra persona en mi experiencia, satisfaciendo lo que yo entendí
como su necesidad de ser incluida en esta relación. La palabra "atardecer" ha
sido suplida para todos por la sociedad en general, como un a palabra-regalo
que puede ser usada para satisfacer las necesidades acerca de los atardeceres.
La
recepción creativa del que escucha aquellas palabras-regalo, lo sitúa en una
relación conmigo, y él dirige su atención al mismo tiempo hacia el atardecer,
para que incluirnos una a la otra, no sólo, respecto a las palabras, sino
también para que nos relacionemos de una manera similar, a través de la
atención de una experiencia compartida no verbal. La relación con una experiencia no-verbal es hasta cierto
punto un regalo que nosotros llamamos información. Mientras que mirar juntas un atardecer puede ser una
experiencia positiva para ambas, y (por lo tanto), la satisfacción de una
necesidad estética. Pero también hay
muchas piezas de información que parecieran decididamente negativas.
Por ejemplo, "Yo te odio", crea una relación
común entre nosotras que incluye mi
emoción negativa hacia usted. Esta emoción, no es un regalo para usted, pero es
útil que usted sepa que yo la albergo, y así, mi frase es considerada en regalo
de servicio, aunque sea negativa. Creo que hay muchos niveles de regalos en la
vida que están ocultos, como también
los hay en el lenguaje y que no estamos viendo. Nosotros podemos decirnos cosas positivas entre nosotras, y podemos
nutrirnos de esa manera, pero aun cuando decimos cosas que son negativas o
neutras, el que escucha tiene muchas maneras de recibir lo que se le ha
regalado, transformando esta información de acuerdo con su creatividad en el
uso de esos regalos.
La frase de Karl Marx que he usado en
el frontispicio de este libro , "el lenguaje es una conciencia práctica que
existe para los otros hombres, y sólo por esta razón existe para mi también", identifica la lógica de la
orientación al otro como la lógica de la comunicación. Esto trae consigo la segunda
pregunta del Grial, "¿A quién sirve el Grial ?" o en términos más simples
"¿Para quién es ?". Esta pregunta, siempre pertinente para el que regala,
a menudo se mantiene en nuestra sociedad, que se basa en las ganancias, donde
no se pregunta y no se contesta.
Procesos generales y particulares.
Un aspecto de la comunicación a través
del lenguaje, es que restringe el rango de la posible experiencia del momento,
a un regalo compartido, que desde
luego, puede también incluir la mención de otros lugares y tiempos. A menudo,
nos provee de un tema o del hilo de un
cuento, alrededor del cual podemos
organizar nuestro comportamiento y volver juntos a visitar e interpretar nuestra experiencia. El hilo del
cuento y los temas de nuestra conversación, son regalos de ese terreno común,
en el que crecen nuestras diversas
objetividades.
Creo que el lenguaje trabaja combinando
objetos constantes y generales de manera aleatoria y particular. Podemos
identificar los objetos constantes y generales del lenguaje, cuando sacamos las palabras del flujo de la conversación y las nombramos y definimos. Su generalidad es
evidente cuando aparecen en esa forma.
En "Los perros tienen cuatro patas, mueven la cola y ladran", consideramos
perros en general y la palabra "perros" en su generalidad . Sin embargo, es el
uso de las palabras en innumerables combinaciones en frases particulares lo que
le da su generalidad. Las palabras son el producto común de la colectividad,
pero también son necesidades generales de la comunicación. Cuando algo se
convierte en pertinente y valioso para muchos, tanto como para que la gente necesite relacionarse con los otros
respecto a esto, surge una palabra para
llenar esa necesidad. Si la necesidad para la relación inclusiva es aleatoria y
pasajera, llenamos esa necesidad creando una frase, combinando palabras que
satisfacen las necesidades con respecto a los aspectos constantes de la cosa o
del tema. La necesidad de una comunicación aleatoria y pasajera puede surgir
respecto a cualquier parte de una experiencia.
En "Después de la tormenta, el sol hizo
que las gotas de agua brillaran", una necesidad de comunicación fortuita, para tener una relación con los
otros, se satisface combinando palabras, que a su vez pueden ser usadas en
otras frases con respecto a otras situaciones. Los elementos de estas
situaciones son relevantes en forma repetitiva para la sociedad en la comunicación verbal, de tal manera, que una necesidad común surge del regalo verbal que les fue otorgado y
una palabra constante surge para satisfacer esa necesidad.[7]
En homonimia, una sola palabra puede ser usada para satisfacer las necesidades
respecto a una variedad de cosas y en sinonimia una cosa se puede relacionar
con diferentes palabras.
Las
necesidades se construyen unas encima de otras, y las necesidades de comunicación
pueden surgir con respecto a contextos verbales y no verbales. Si la situación que da paso a la necesidad de la
comunicación contingente es muy
compleja, podemos juntar un discurso combinando frases, que usamos para
diferentes necesidades comunicativas,
respecto a esa situación. Las frases
trabajan juntas en los discursos para exponer un tópico en común, y para satisfacer una variedad de necesidades de
comunicación que hayan surgido.
Regalando es la
Ur-logic.
Algunas
veces los filósofos y los lingüistas han tratado de explicar el lenguaje en
términos de estructuras lógicas subyacentes, ya sea un lenguaje más simple, lo
cual no explicaría como trabaja el lenguaje en si mismo, o con cualquier otra
estructura o proceso elemental. Uno de estos procesos es el de causa y efecto. Se creía que era
posible reducir la estructura sujeto-verbo-objeto a una estructura subyacente
de causa y efecto. A menudo se usó el ejemplo "Juan mató a María", lo que se
traducía en términos de causa y efecto como "Juan le causó la muerte a María".
A menudo me horrorizo de la hostilidad (posiblemente inconsciente) que encontramos hacia la mujer en los ejemplos de los lingüistas. Tal vez sea la evidencia de la culpa que ellos sienten por negar el paradigma del cuidado
(¿María ?) como explicación para el lenguaje. Muchos de los lingüistas
concluyeron que la causa y efecto no era un proceso apropiado al que se reducir
el lenguaje, tal vez, porque no es información suficiente. En verdad, no
conlleva las consecuencias de la relación humana que conlleva el regalar.
Propongo que el regalar sea el proceso
lógico al que podemos reducir el lenguaje, no sólo porque podemos ver las
palabras como regalos que satisfacen
las necesidades, sino que la estructura de la sintaxis , sujeto, predicado,
objeto, se puede ver como si se derivara del que regala , el regalo (servicio)
y el que recibe. Por ejemplo "La niña golpeó la bola" , "la niña" es la que da
, "golpeó" es el regalo, "la bola" es el que recibe. La traducción sería "La
niña le dio un golpe a la bola".
La intencionalidad del regalar, se
encuentra en muchas de las acciones
humanas y en la intencionalidad del hablar. La sensación de movimiento y de finalidad que nos llega de una frase transitiva simple, es similar al movimiento y la finalidad que
ocurre cuando se da el regalo. De hecho, regalar es un acto transitivo, es el
movimiento de algo desde un lugar o de una persona a otro lugar o a otra
persona. En la frase pasiva "La bola fue golpeada por la niña" se coloca el
énfasis en el que recibe, y no en el que da el regalo.
El cuidado de la madre es un proceso
social esencial en la vida del niño, y
es en este momento cuando se da el aprendizaje del lenguaje. El cuidado es un
elemento de la cultura universal, requerido por la biología de los infantes
y no por la biología de los adultos. Para cada una de las diferentes
culturas, la maternidad debe ser simplemente como una parte de la naturaleza de
las cosas, pero para las madres , la necesidad de cuidar es social y su logro
es intencional. La capacidad de la madre de lactar es una ventaja biológica que
hace del cuidado algo conveniente, pero el cuidado es un deber en el contexto cultural dentro de los parámetros
sociales. En la maternidad hay una
transferencia intencional de bienes y de servicios, desde un adulto a un niño,
desde el que da al que recibe.
Esta experiencia es fundamental para
los infantes, ya que sus vidas dependen
de ello, además es importante y formativo para las que cuidan, y sino lo es así , lo
es porque consume grandes cantidades de tiempo. No nos debe sorprender que la
mitad de la humanidad (las mujeres) sea socializada desde su nacimiento para el cuidado materno, porque éste requiere de mucha atención y
compromiso. Un libro reciente, The Language Instinct de Steven Pinker,[8] atribuye nuestra capacidad lingüstica a un
don genético. De la misma manera, hasta muy recientemente, la maternidad era
considerada instintiva. En ambos casos, la lógica del regalo es la que está
escondida por la negación.
La
situación del cuidado es más fundamental que la condición de la objetividad. La
experiencia de los regalos gratis dados por la madre y recibidos por el
infante, es más básico para el ser humano, que el conocimiento de la causa y el efecto. La madre es la que da, su
cuidado es el regalo o el servicio, y el infante es quien recibe. Este proceso
se da mientras el niño aprende el lenguaje con una estructura sintáctica de
sujeto (el que da), predicado (el regalo) y el objeto (el que recibe).[9]
Si las
palabras son regalos verbales que satisfacen las necesidades sociales constantes de la comunicación, en una
estructura de una situación de conversación interpersonal, el que habla es el
que da , las palabras y las frases son los regalos, y el que escucha es el
que las recibe. Las frases son
combinaciones de palabras, que satisfacen las necesidades contingentes de la
comunicación. No sería muy arriesgado
pensar que el proceso de combinación de la palabra puede ocurrir, también, de acuerdo a la lógica del regalo.
La
hipótesis de que el lenguaje se basa en el regalar y el recibir, nos permite
observar los múltiples niveles en los que puede ocurrir, para que los aspectos
del lenguaje que parecen ser
misteriosos puedan explicarse como elementos de un proceso de regalar en
cualquier nivel. Primero, hay un nivel
de comunicación material, la madre le da regalos o servicios al infante.
Segundo, hay una comunicación verbal, la madre le habla al niño.[10]
Tercero, las palabras son regalos sociales, cada uno satisface las necesidades
comunicativas constantes. Cuarto, las palabras se combinan en frases, que
satisfacen las necesidades contingentes de la comunicación. Quinto, el mensaje y el tópico pueden considerarse regalos,
como cuando satisfacen la necesidad de saber algo o de hablar de algo. Sexto,
en el nivel de la sintaxis (dentro de
la frase), la relación entre el sujeto, el objeto y el predicado, reconstruye
la relación entre el que da , el regalo y el que recibe.
Es
importante ver en esto, como una relación sintáctica está sucediendo en el
nivel mismo de las palabras, porque es, en ese nivel de cosas, que las palabras re-presentan los regalos, los cuales pueden ser negativos como en "El niño le
pegó a la niña", o aun en "Juan mató a María" (traducción : "Juan le dio
muerte a María"). En el nivel de comunicación material tal violencia es
contradictoria y dañina, al causar necesidades dolorosas y al no satisfacer ninguna necesidad. Sin embargo,
en el nivel de estructura de la frase, el proceso del regalo puede funcionar independientemente del nivel de la
experiencia. Entonces, "La niña golpeó la bola", "Mamá hizo un queque", y "Juan
mató a María", todos tiene el mismo donador, regalo y receptor en la estructura
de la frase, aunque a nivel de la
realidad, son eventos muy diferentes.
En el
nivel sintáctico también podemos observar las relaciones entre los adjetivos y
los sustantivos, y los adverbios y los verbos, como las relaciones entre los
regalos y quienes los reciben. En "El perro café corrió rápidamente hacia el
portón", "café" se le da a "perro", "rápidamente" a "correr". Los filósofos
acostumbraban decir que "café" era una
"propiedad..." de perro y "rápidamente" era una "propiedad" de corrió. Café era
considerado una propiedad porque le fue dado a perro. Esto sucede porque
la palabra "café" modifica la palabra
perro, uniéndolos como un regalo y un recipiente transpuestos, para satisfacer una necesidad contingente de comunicación, que surge de un perro de ese
color.
Los
lingüistas están acostumbrados a usar modelos matemáticos, algebraicos y
científicos, y no un modelo de vida, pues todavía hablan de las palabras como
"llenando las hendiduras" de las otras palabras en una frase. Podríamos ver los
"hendiduras" como las necesidades y las palabras como los regalos que las
satisfacen. Si una palabra sólo se
puede relacionar con una clase específica de otras palabras, (como por ejemplo
un determinante como 'el', que sólo se
puede referir a los sustantivos), es una clase de regalo que sólo se le puede
dar a cierta clase de receptor. Sólo esa clase de receptor tiene una necesidad ("hendidura") para ese regalo.
Algunas palabras y grupos de palabras sólo se pueden pegar a otras ; ellas
solas no pueden dar el regalo, pero pueden servir para o ser servidas por otros grupos.
Por
ejemplo, 'al portón' tiene que servir ; no puede ser regalo en si misma. No es en si misma una transacción
de regalo, ni siquiera un donante, sino que es un regalo para el regalo. Si se forman vínculos entre el receptor y el
regalo, tal vez podamos atribuir el mismo proceso a nuestras palabras . 'Café'
le es dado a 'perro' en un momento por el que habla, satisfaciendo así la
necesidad comunicativa que surge del perro café. 'Perro' recibe el regalo
'café'.
Los regalos, se dan en el nivel verbal que interpreta la realidad como la re-presentación en
términos de regalar, pero que en realidad son transparentes para la
experiencia. En otro ejemplo, los regalos son transparentes para el perro que
es café (tenía ese color), señalándolo como parte de la experiencia o del tema
que los interlocutores pueden compartir. [11]
La transparencia de la estructura del
regalo reclama otra característica del
regalar, el que regala se hace a un lado, y al desaparecer, le da
valor al que recibe. Por lo tanto,
nosotros podemos notar que sólo lo que nosotros decimos es un regalo, como
cuando transmitimos alguna información, y ésta es entendida y usada por el que escucha. No notamos que la manera en
que decimos algo, es un proceso de regalo que se da en muchos niveles.
En el nivel de la 'realidad', cosas
que podrían haber sido regalos de la
comunicación, dan lugar a las palabras-regalo que toman su lugar. Estos, graciosamente, se hacen a un lado y permiten
que las palabras ocupen su lugar. De hecho, la falta de competitividad de los
regalos, nos hacen olvidar que muchos de ellos jamás podrían haber sido
transferidos de una a otra persona de alguna manera específica. Las ideas
abstractas, los objetos materiales inmensos, las criaturas fantásticas, los
estados subjetivos, se hacen a un lado con ecuanimidad y permiten a las palabras que ocupan sus
lugares y tomen sus valores. En otro nivel, las emociones
que acompañan nuestro discurso o algunas veces, el solo hecho de hablar con los
otros, se puede decir, que nutre a los otros y así crean vínculos. Sin embargo, en general, no reconocemos las
estructuras del regalo en el lenguaje, porque de hecho, esas también se hacen a
un lado ; le dan su campo al otorgarle valor a lo dicho y al que escucha, al receptor de las regalos
verbales. Otra razón por la que no
vemos las estructuras de regalo, es que son diferentes de las estructuras de
definición del cambio y sus niveles no se han formado de la misma manera. La
definición de las estructuras se apoderan de las estructuras de regalo, como se
construyen las instalaciones militares sobre la resistencia de las mujeres.
La capacidad interpretativa del
regalar ha sido negada y del lugar de
ella se ha apoderado una visión
interpretativa, como una 'penetración' de la mente. Las frases como "la manera
en que las palabras se enganchan al mundo" y aún "llenando las hendiduras"
sugieren metáforas de la sexualidad masculina.[12]
En cambio, desde el punto de vista feminista que se basa en la maternidad, nosotras podemos ver la relación entre el
mundo y las palabras, como la relación entre los regalos en diferentes niveles,
en donde la realidad en sí es un
regalo, desde el sentido de 'datos' hasta los dones experimentados. El mundo se hace accesible para los seres humanos a través de los
regalos del lenguaje en los múltiples niveles, lo que resulta en el envío de
mensajes, la transmisión de ideas e información, y la entrega de la cultura. De
hecho, desde este punto de vista, nosotros deberíamos llamar a nuestra especie
no como homo sapiens sino como homo donans. El regalar y el recibir son
anteriores a/y necesarios para nuestra manera de conocer, es la base de una
"gramática" universal no sólo del lenguaje, sino de la vida.
Transitividad
En otro nivel en el que podemos
observar el regalo, es en el de la
transitividad lógica. El silogismo en el que descansa la disciplina de la
lógica es "Si A entonces B, si B entonces C, entonces A es igual a B", se puede ver como una transposición de la
transitividad del regalo : "Si A da a B y B da a C entonces A da a C". Se
puede creer que tanto la lógica como el lenguaje, se derivan de la maternidad y
no de la capacidad para la abstracción. Las conexiones lógicas (artículos, preposiciones, partes del discurso,
prefijos, sufijos) alteran la clase de regalo que son las palabras, habiendo
sido dado a ellas y pegándose a ellas de tiempo en tiempo de diferentes maneras
. La respuesta a las preguntas ¿cómo ?, ¿dónde ?, ¿cuándo ?, etc. satisface las necesidades
comunicativas que crecen alrededor de las capacidades de dar y recibir de sí mismas.
Cuando se describe una experiencia, no
es un regalo completo de transacción, sin embargo, podemos usar la estructura
del regalo para entregar el mensaje al receptor : " El perro café corrió
hasta el portón" es una frase intransitiva. El perro sólo se da en forma
aparente ; presenta(da) el comportamiento para que nosotros lo percibamos.
La información adicional que se da con "el portón" aumenta el carácter útil de la
frase diciendo hacia donde se dirigía el comportamiento de correr. "Hacia el
portón" sirve a "corrió" dándole una ubicación, haciéndole más específico.
El patriarcado ha asignado "actividad y
creatividad" al hombre, "pasividad y receptividad" a la mujer, porque se ha
cegado a la creatividad intrínseca de regalar y de recibir. Ambos, regalar y
recibir son creativos. El uso de lo que se nos ha dado, es necesario para hacer
de lo que se nos ha dado, un regalo. Si nosotros no lo usamos es inútil, no
tiene vida. El hecho de que la capacidad para recibir sea tan importante como la capacidad de dar, se
manifiesta en nuestra capacidad de transformar las frases de activas a pasivas
y de pasivas a activas. Es más aún, el que recibe en un momento, se transforma
en el que regala cuando pasa el regalo
a otras manos. "La niña golpeó la bola que golpeó la ventana". La que habla puede ser considerada la receptora
de una experiencia, y ella a su
vez transmite la experiencia al que escucha. Tal vez el que habla podría
ser considerado como el término medio en una transacción de regalo, "A da a B,
B da a C". El que habla (B), que describe un evento, lo pasa a otro (C) el
regalo que la vida le ha dado , "como son las cosas", la realidad (A). Ella da
un regalo que también involucra su creatividad receptiva: ella ha seleccionado
ya algunos de los rasgos de su experiencia que son más importantes que otros.
Su representación da valor a los elementos que ella ha seleccionado.
El que escucha hace énfasis en algunos
de los elementos que se le han dado y colabora en forma en creativa en la
elaboración del producto que recibe. El
estereotipo de género y el énfasis que nuestra sociedad hace en el cambio, sugieren que hay una gran parte de la actividad humana (masculina) que no es
regalo, que no está dirigido a la necesidad. Si volvemos a localizar el
paradigma del regalo en su lugar
central, en el grupo de registros que
actúan entre sí y en los cuales podemos interpretar al mundo, nos permite ver, que gran parte de la actividad humana se orienta a la
satisfacción de las necesidades en
algún nivel. El lenguaje aparece como consecuencia de esto, no como una
concatenación material de actividades (verbales), sino como una colección de
regalos y de maneras de dar y recibir, alineados con las necesidades de la
comunicación, que surgen de la experiencia y proliferan en muchos niveles,
siempre que haya disponibilidad
abundante de medios para su satisfacción.
Reciprocidad
Las
lógicas del dar y del cambio se contradicen entre ellas, sin embargo, se construyen una sobre la otra. El cambio
es un regalo doble, forzado, debido a
que el que recibe debe dar al que le da, el equivalente de lo que ha recibido.
El producto de una persona, toma el lugar del producto de la otra. Creo, que
los requisitos de equivalencia y la ocupación del lugar se derivan del nombrar,
como cuando el regalo verbal toma el
lugar del regalo no verbal y de la definición, y cuando los regalos
verbales toman el lugar de otros regalos verbales. El cambio opera en el plano
material, el "regalo" devuelto ocupa el lugar de mi regalo, y sirve como un sustituto verbal del
regalo, para crear un vínculo entre los
que cambian.
Sin embargo, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, y adquirir
el "regalo" equivalente que se nos devuelve, se convierte en la motivación del
regalo original. Transformar el proceso de regalar en un cambio equivalente,
esconde la orientación hacia el otro de
los dos que cambian, haciendo que la
equivalencia sea únicamente la equivalencia de los intereses particulares. El
cambio se convierte en un gálibo magnético alrededor del cual la sociedad se organiza. Nuestro
pensamiento gravita hacia ello, otorgándole un gran crédito, tal vez por la
similitud con el proceso lingüstico del que se deriva. El regalar continúa
constante, pero permanece invisible y no se generaliza como modelo válido para
algunos seguidores conscientes. De hecho, el paradigma del regalo se repliega
hacia un lado: no trata de competir con
el paradigma del cambio, así le da valor y regalos al cambio.
El cambio se refleja a sí mismo y por
lo tanto se da su propio valor; tiene una forma simétrica, y el requisito de
equivalencia entre los productos pervierte el objetivo de la necesidad del
otro. Porque el cambio se basa en, y promueve los intereses de los dos que
cambian, hay una equivalencia no sólo en los productos sino también en la
motivación de las dos personas involucradas.
Como en todas las instancias de
igualdad, el que da y recibe son de
nuevo iguales entre sí, y así comienza el efecto del salón de espejos ,
que es de nuevo igual a todos los efectos en los intercambios que están
ocurriendo, como por ejemplo, en el mercado. El proceso de
sustitución y equivalencia en el lenguaje, resuena y confirma los procesos que
se derivan del mercado, dando al salón de los espejos muchos reflejos
abstractos.
La necesidad abstracta de las ecuaciones que se establecen en el
proceso de cambio en función del propio
interés de los que cambian, adquiere independencia, adquieren una vida
propia. Cualquier cosa que se pueda
sustituir con su equivalente aparece como un valor (un valor de cambio), ya sea
que satisfaga la necesidad del otro o no. Creo que el énfasis exagerado en la
ecuación, mientras se ignora el regalar, es la fuente de la idea, de que muchas
de la actividades humanas no son dirigidas por las necesidades.
Las necesidades abstractas de los
procesos de cambio, no se consideran necesidades, sino parte de "como son las
cosas". Sin embargo, es más importante satisfacer estas necesidades que las
necesidades que pudiese tener el ser humano. El proceso de cambio le quita el lugar al regalar, apareciendo como
fuente de los "valores" humanos. Por eso, tenemos al inhumano y a la categoría
inhumana manejada por el mercado de "demanda efectiva".
El cambio, requiere de la ecuación que
es igual a cualquier otra ecuación en el mercado y en cualquier otro lugar y trae consigo una especie de meta lenguaje[13]
intrínseco, que le permite propagarse a sí mismo y permanecer evidente en el primer plano. Al mismo
tiempo, el regalar (que sólo requiere de un imitador que sirva como modelo) es
empujado hacia el fondo y se le hace invisible, a pesar de que se le sigue
usando de muchas maneras. De hecho, en el cambio, éste está empotrado de una manera parasitaria en
un proceso más amplio de regalar, que
le cede el campo al proceso de cambio, permitiéndole así, que prevalezca. El cambio en sí se convierte en el
"otro" del proceso del regalo.
La
generalidad de regalar es asumida por
la práctica que se le da en el cambio: luego se le define de nuevo como
inferior o como una falla del cambio. Aparece como un caso especial del cambio
incompleto de un solo lado, que no puede existir solo. Sin embargo, la lógica y
la práctica del cambio son parasitarios de la lógica y de la práctica del
regalo. Los regalos que ellos reciben les permite dominar la vida y la visión de mundo de ambos, tanto
de los que practican el cambio y como de los que practican el regalo.
Hay un flujo
de regalos hacia arriba, en contra de la gravedad, que van hacia
las posiciones superiores de la jerarquías patriarcales y lejos de las
necesidades. Se les llama "reproducción
social" a la presencia de muchas de estas jerarquías del regalo-cambio, que se
apoyan entre ellas, por su similitud o por sus servicios. El salón de los
espejos crea imágenes abundantes de las mismas estructuras y de nuevo se asemeja al lenguaje, y conducidos por la ecuación que se refleja a sí misma, a la fila de los que pretender entender al mundo, desde el aspecto de la propagación de la similitud de una misma imagen,
y no desde el aspecto del regalo en el lenguaje.
Tal vez,
es porque hay estructuras similares en diferentes niveles y que el paradigma
parasitario del cambio se ha "elevado"
a nivel de un "sistema", que se
perpetua a sí mismo con una "mente" propia. Si estos procesos funcionan en la
formación de las mentes individuales, consciencia versus inconsciencia, éstos, también podrían estar creando los
mismos patrones en una escala social inmensa.
La
perpetuación en sí misma se facilita por la confirmación del hallazgo o
la creación de imágenes que se parecen entre sí, en niveles diferentes. Veo las
similitudes entre las estructuras patriarcales en diferentes niveles y no en
analogías o isomorfismos históricos u homologías, sino como patrones sociales
similares a sí mismos, creados por una retroalimentación recíproca de la forma
de la definición de género (y vice versa),
en muchos niveles. La idea de igual a sí mismo, fue desarrollada por Benoit
Mandelbrot en el estudio de la geometría de las fracciones dimensionales y encontró, que los mismos patrones, se repetían en
niveles o "escalas" muy diferentes. La coliflor es un ejemplo común : cada
flor y cada pedazo de la flor se parece a la coliflor en su totalidad.[14]
Creo que lo mismo ocurre en la sociedad, en lo que
llamamos "estructuras sociales". En el estudio de las fracciones dimensionales,
los patrones son creados introduciendo el resultado de la ecuación en la misma ecuación millones de veces. Socialmente, estamos haciendo lo mismo,
introduciendo la definición en sí misma
y de hecho, creando repetidamente los
mismos patrones a niveles diferentes.
¿ Es la reciprocidad cambio o turnarse ?
El Homo
economicus, el protagonista de la
economía neoclásica, esta hecho a imagen del cambio. Aun la palabra homo, significa "lo mismo", trae consigo
la idea de una ecuación. Educamos a los niños para que sean unidades similares
de la masculinidad, y para rivalizar entre ellos y así lograr una superioridad
económica y simbólica. Educamos a las niñas para que alimenten este proceso y
para que eduquen a sus niños bajo esta imagen. El efecto que esto tiene en el "mercado libre" (una paradoja ) es que más hombres se pueden encontrar practicando
el cambio, mientras que todavía muchas
mujeres regalan.
Nuestros
sistemas económicos se basan en el cambio y el estudio de esos sistemas,
también se basan en el cambio. El capitalismo en sí practica los valores de la
masculinidad y la masculinidad los valores del capitalismo. Puesto que éstos
son roles sociales, éstos también
pueden ser ejercidos por personas del otro sexo, sin embargo, esto se presenta
como algo más difícil, ya que la interpretación de los géneros crea muchos
impedimentos contra el éxito de un género en las áreas, que usualmente son ocupadas por el otro. Una de estas áreas es
la economía, la disciplina que estudia el capitalismo. El estudio de la
producción y la distribución de los bienes de producción en nuestra sociedad,
se basa en y es dirigida hacia el cambio que se valida a sí mismo y no considera el regalo como algo "económico". Aún así, el regalar es sin duda
la manera de producir y distribuir los bienes. La microeconomía de una
macroeconomía diferente (basado en el regalo) funciona en cada casa. El trabajo
de la mujer en la casa, que es regalado y no remunerado, ha permanecido
invisible hasta ahora, porque sólo aquellos que practicaban los valores de
cambio estudiaban esos procesos.
Ahora, algunas
mujeres economistas, que como otras mujeres han sido socializadas hacia la
maternidad y la práctica del regalo, están aplicando los valores del regalo al
estudio del cambio y de su profesión, y ellas están experimentando una gran
saludable disonancia cognoscitiva. Sin embargo, aún no se comienzan a preguntar
acerca de la validez del paradigma del cambio en sí, como una visión de mundo, tal vez, porque todavía están
funcionando dentro de este paradigma, de una manera más o menos exitosa.[15]
Para aquellos,
que estén fuera de la lógica del cambio, es más fácil identificar y promover el
regalar como paradigma socialmente relevante y sin duda, como la solución a los problemas causados por el cambio. Esta
"vanguardia revolucionaria", incluiría no sólo a las mujeres, amas de casa y
madres ( ya sea que su labor sea remunerada o no), sino también a todos aquellos que no obtienen ganancia en
el cambio, y que más bien la0
entregan en forma
inconsciente, el hombre y la mujer "anfitriones" en el parasitismo.
Nosotros
no podemos observar el acto de regalar,
debido a la internalización de la lógica del cambio que se refleja a sí misma. Aún, cuando lo estemos
practicando, no podemos "re-conocer" el acto de regalar, no pensamos en él, en un meta-nivel o que hay un meta-lenguaje con el que podemos hablar
de él. Continuamos pensando en términos de cambio en cuanto a nuestra propia
cultura, como también respecto a los ejemplos en otras culturas, donde el
regalar está institucionalizado.
Una
escuela nueva de pensamiento francés, se basa en los trabajos del antropólogo Marcel Mauss , quien le dedica una
gran cantidad de atención al acto de regalar, y lo ve como la composición de
tres momentos: dar, recibir, dar de vuelta. [16]
Insistir en la reciprocidad, para esconder el carácter comunicativo de
simplemente dar y recibir, no permite que este grupo vea la distinción clara entre regalar y cambiar, como paradigmas
opuestos.
Para
ellos, el regalar es únicamente una
variación del cambio, con un tiempo de pago a un plazo más largo y con un
énfasis menor en la igualdad. Pareciera
que los vínculos se dan por una reciprocidad escondida y no por la satisfacción directa de las
necesidades. Como muchos hombres, estos investigadores están limitados en sus pensamientos, porque no han
sido socializados hacia la experiencia adulta de la creación de vínculos, a
través de la maternidad. El regalar, aparece como una curiosidad, no como una lógica de la vida basada en la
madre (mamíferos) o un programa para el cambio social.[17]
Años
atrás, la descripción del antropólogo francés Levi-Strauss del simbolismo del
"cambio entre las mujeres" dentro de los grupos familiares,[18]
inspiró la posterior especulación acerca del cambio, de antropólogos, psicoanalistas, lingüistas y
estudiosos de la semiótica. Desde el
punto de vista del paradigma del regalo, las mujeres son en sí mismas las
fuentes de la crianza , entonces el "regalar" de la mujer es un regalo de los
que regalan, un meta-regalo. El cambio (si está reprimido y visto desde el
punto de vista del capitalismo) o el turnarse (si no lo es), tiene un contenido
que, en el caso discutido por Levi-Strauss, son las mujeres la fuente de dar.
Dar y recibir, más que la represión de la reciprocidad , es la causa de los
vínculos. La interacción de la nutrición y la recepción del que nutre (o de los
que nutren), es el factor de la mutua creación, no es la imposición y el acatamiento de la ley, no es la equivalencia
del cambio, ni es la represión de la
reciprocidad. En las sociedades que están menos sesgadas por el cambio que la
nuestra, la práctica del regalo (ciclos de regalos) sirven para propósitos
específicos, definiendo las relaciones entre los miembros del grupo.
Podríamos considerarlos descendientes
del lenguaje, de otro linaje que no es el cambio, pero que usan el regalar y
recibir regalos y la co-municación, como propósitos del estatus.
Lewis Hyde, Jerry Martien y otros
escritores han trabajado[19]
en el "cambio" de regalos, que interpreta de nuevo la literatura histórica y
antropológica, liberando, por lo menos parcialmente, la idea del regalo de la
coacción del capitalismo. Aunque ellos
no han experimentado la maternidad,
tienden a ver el regalo como algo poético del pasado, que se ha olvidado, se ha
hecho al margen y tapado, tanto, como ha sido tapada su propia experiencia en
el acto del regalo (con sus madres
cuando eran niños), manteniéndose ésta en el inconsciente, en los mitos y en los cuentos. Si continuamos viendo
el acto de dar regalos en términos de
reciprocidad (esto es, cambio), mantenemos el discurso dentro de los
parámetros del status quo patriarcal.
Las mujeres podemos reconocer con facilidad la presencia de dar regalos en todo lugar, porque tenemos un ejemplo actual en la práctica de nuestro rol social de madre (aun cuando esté, esté
tan socialmente descalificado y devaluado como está). Por esto es que las
mujeres estamos en la vanguardia; somos las portadoras de este pensamiento, dar regalos es un programa social, una manera de organizar la sociedad ahora, y en el futuro.
La falta de una teoría del lenguaje que
se sustente en el acto de dar regalos,
hace más difícil la comprensión del principio vital de regalar. Sin embargo, la discusión del dinero
como un "regalo" y las cuentas como "palabras" y los "actos de lenguaje"
propuestos por Marine, son un puente
entre el lenguaje y el dar regalos materiales (como una cuenta en sí misma). Marine nos permite ver la cuenta,
como un medio de co-municación material (interpretado por los colonos europeos
como una clase de dinero "primitivo"). Los collares de cuentas hechas de
conchas eran enviados de un lugar a otro para definir situaciones y satisfacer
vínculos necesarios de atención y de
cuidado. Por ejemplo, unas cuentas especiales se enviaban a los que estaban de
duelo, para satisfacer la necesidad de ser consolados. Las cuentas se daban
para cerrar pactos y para mantener promesas entre los grupos sociales. Las
cuentas parecían ser un lenguaje de muchas palabras materiales, que iba más
allá de la definición, como un lenguaje que promovía la solidaridad y la
inclusión, mientras el dinero permanece en un estado, que nombra cada cosa
cuantitativamente para facilitar una forma de relación humana más "primitiva" de exclusión, de tener
o de no tener propiedad privada.
En nuestras vidas, como también en las
investigaciones de otras culturas, surge la pregunta ¿es posible darle seguimiento y aseverar un modelo claro de
dar regalos ? o, si nos enfocamos en el retorno , ¿cualquier transacción es asimilada por el modelo del
cambio? Esto es realmente un problema de la intersección de dos
lógicas ; pero ésta a menudo es
leída como una pregunta moral (preguntamos: ¿Esta ella siendo realmente altruista o esto es, simplemente, una manipulación
oculta ?), lo que ensombrece la pintura y algunas veces nos hace pagar por
nuestro actos de amor con vergüenza e irónicamente comentamos, "Ningún buena
acción pasa sin ser castigada". El interés propio parece ser la motivación
básica de todos los seres humanos, con la escasez como su complemento
natural. La bondad de la totalidad
parece ser , después de Adam Smith, el compendio de los intereses propios de
todos. Mientras, la orientación hacia las necesidades del otro es poco realista
e implica el auto sacrificio, la
reciprocidad es la manera de mantener el interés propio, de ambas partes, en la
interacción.
La costumbre de devolver un poquito
más, un poquito más de lo que uno ha recibido, es una manera de confirmar el
modelo de regalo, aun cuando a través de la reciprocidad, uno corre el peligro
de ser percibido como que está cambiando. Sin embargo, este proceso ha sido
asimilado en el cambio como los intereses de los préstamos. De hecho, los
prestamistas dan su dinero por la
expectativa del regalo extra que recibirán. (Este tipo de cambio se ha
convertido en la norma, de tal manera que, un préstamo sin intereses es
considerado un regalo).
Tanto los antropólogos, como todos nosotros dentro del patriarcado, tenemos
dificultad para quitarnos los anteojos del paradigma del cambio. Por eso se
habla del "cambio de regalos", confundiendo las dos modalidades desde el
principio. De nuevo, dar regalos parece más, una versión poco desarrollada de un método diferente, y más
viable para organizar la sociedad. En las llamadas sociedades "primitivas", el
dar regalos a menudo tiene una función simbólica. Creo, que esto es, por que al
imitar el lenguaje como recién lo vimos con las cuentas, los materiales
especiales sustituyen los regalos (como los sustitutos verbales de los regalos)
y se dan de una manera organizada, con el propósito de crear vínculos
específicos entre los que dan y los que reciben.
En otras palabras, tanto el cambio de
artículos por dinero y el "cambio de
regalos simbólicos" son variaciones de
un mismo tema de la co-municación. Son dos usos alternativos de los mismos patrones entrelazados. De hecho, tanto el
lenguaje y la producción y la distribución de los bienes materiales, se
encuentran en todas las sociedades y han coexistido durante milenios. Las
sociedades, han aprendido a usar sus propios procesos, en una diversidad de
formas, para crear nuevos procesos de
co-municación.
El lenguaje es la segunda economía (verbal) del regalo, mientras que la
definición y el nombrar son procesos especiales fuera del contexto del
lenguaje. En cambio, estos procesos se desenvuelven cuando se transfieren al
plano material, cuando la gente
sustituye un producto con otro y los equipara cuantitativamente.
La introducción del dinero provee una
"equivalencia general", un sustituto único del regalo (como una palabra), en la
que el valor de todos los valores, de
todos los productos del mercado, pueden ser expresados y evaluados. Mientras
que el dinero provee de un elemento abstracto adicional al proceso de cambio,
éste no altera la lógica básica. Por lo tanto, el trueque no es una solución a
los problemas causados por el cambio, más bien es un ejemplo de la misma lógica
sin dinero. Si se toma la distinción
entre el dar regalos y el cambio, como la cuenca entre dos paradigmas básicos
de la interacción humana, podemos aclarar un sin número de problemas diferentes
(que aparentemente no se relacionan entre sí).
Podemos entender muchos de los aspectos
irracionales y perjudiciales del patriarcado capitalista como un punto de
contacto entre los paradigmas del regalo y del cambio. El excedente de la mano
de obra, la porción del tiempo de mano
de obra del trabajador que no se paga y que circula hacia la ganancia del
capitalista, puede ser considerado como un regalo bajo coacción, del trabajador para el capitalista. La
tendencia de pagar a la mujer menos de los que se le paga al hombre por un
trabajo comparable, puede ser
interpretado como un intento para mantener a la mujer en la posición de dar regalos,
reforzando la práctica del modelo del regalo invisible, haciéndonos dar aún,
más mano de obra (regalos) sin pagar, que lo que harían los hombres, compañeros de trabajo. Por la
equivalencia del cambio y por el valor que le otorgamos (damos) a ése, somos
aptos para acreditar al mercado como
"justo", aún cuando nos está penalizando. (Papá sabe más).
La mano de obra no remunerada de la ama
de casa, se ha calculado en un 40% del
Producto Interno Bruto y este es
uno de los ejemplos más manifiestos de la
mano de obra regalada y no reconocida que existe. Debemos considerar los regalos que van de los pobres
a los ricos, del Sur al Norte, de las economías que aún se basan en el regalo a
las economías de cambio; las diferencias en las tasas de cambio, niveles de
vida y la autosuficiencia de los países en "desarrollo", permiten un flujo de regalos de esos
países hacia los países
"desarrollados".
No sólo, no se reconoce este flujo como
tal, sino que más bien se lee en la dirección contraria, de tal
manera, que el Norte aparece como el que otorga créditos, el que da ayuda
material, da información, da tecnología, mercados, protección y además una
"influencia civilizada" al Sur, que a su vez queda agotado y lisiado, tratando
de pagar el "más", el interés de lo que ha sido dado, pero que realmente sirve para estimular más regalos ocultos que
drenan el capital.
Por ejemplo, si baja el nivel de vida en el Tercer Mundo,
esto le sirve al Primer Mundo, provocando una disminución en el precio de
la mano de obra, transformando el diferencial del bajo costo de mano de obra y
las materias primas en regalos colectivos, de los muchos en el Sur para los
pocos en el Norte. El uso manipulado del dar regalos con el propósito de
obtener ganancias (apalancando más regalos), en sí es mismo el cambio. Sin
embargo, si se mal interpreta el regalo como un cambio, y las ganancias como lo que se "merece", entonces se confunden los dos paradigmas, y no
solamente es un sesgo de los académicos. Este es un punto de vista muy
basto y que es parte, y sirve de apoyo a la explotación.
Los muchos ejemplos de esclavitud que
han envenenado la historia del ser humano, son la evidencia de la tendencia a
través de la posesión , de colocar a
grupos de gente en situaciones donde son reprimidos para que regalen. Las mujeres de todas las razas y de
todas las culturas han estado en
posiciones similares respecto a sus esposos, ya fuera que en realidad, estos
fueran sus dueños o no. Para poder
acumular capital, los regalos de excedentes deben de venir de algún lugar. Por
ejemplo, los esclavos suplían el excedente "gratis" para sus "dueños" en el
Sur de los Estados Unidos de América, a pesar del inmenso sufrimiento que esto
traía consigo.
El cambio proporciona un mecanismo
eficiente para la acumulación, escondiendo los regalos que recibe, detrás de la
ecuación que aparece "justa" ,y una transacción que parece venir desde una
"opción libre" (sin importar la ausencia de alternativas que a menudo reducen a
la gente pobre a una situación igual
que la de la esclavitud). El capital puede ser visto como una combinación de
regalos de los muchos, capturados por el cambio y entendidos dentro de los
parámetros de auto reflejo del cambio, como si fueran la ganancia justa de una inversión. El cambio equitativo no produce una ganancia,
la mano de obra gratis es necesaria para lograr este propósito.[20]
Es muy
fácil esconder la mano de obra gratis, como lo dijimos respecto al lenguaje,
pues regalar es transitivo. Si "A da a
B" y "B da a C", entonces "A da a C". Entonces, si el ama de casa da su mano de
obra gratis a su marido y a su vez éste da sus ganancias al capitalista, la
mano de obra de la esposa pasa de manera transitiva al capitalista. El regalo
es invisible porque desviamos la mirada de la fuente y si acaso, tal vez podemos observar que "B da a C". Lo que si está completamente a la luz
del día, es el cambio "equivalente" entre "B" y "C", situación en la
que el capitalista le paga un salario al trabajador, salario que está definido por el precio de esa clase
de mano de obra en el mercado.
Si
mantenemos la atención en el precio "justo" de la mano de obra, desviamos
la mirada del acto de regalar cuantificable o no cuantificable que también se está llevando a cabo. El cambio se valida a sí mismo
y calza con los otros cambios que ocurren en el mercado. Éste flota como una
grupo de burbujas en un mar de regalos ocultos, regalados por las mujeres, por
los trabajadores, por los que no son asalariados o por los que se les paga
menos, por los pobres, por los desocupados (quienes con su demanda de empleos
mantienen bajo el precio "justo" de la mano de obra), y por todos aquellos que
están en las clases y en los países que
están en la situación de dar regalos a
las clases y los países privilegiados.
También
están los regalos de los consumidores, que consistentemente pagan más por productos como la gasolina, que
aunque tienen un costo relativamente
bajo de producción, tienen una utilidad muy alta para la gente, cuyas
necesidades han sido determinadas por las industrias de transporte. Están contenidos los regalos del pasado en
el "capital fijo", pero también en los regalos gratis de mantenimiento (más que todo de las mujeres) de los
edificios, de los bienes , del uso de valores de gente de generaciones previas,
de sus hijos, de su arte, de su cultura, y de los productos derivados de sus
vidas. Hay un inmenso flujo de regalos, que no han sido reconocidos, que vienen
del pasado al presente, como también de la gente en los grupos y los países
cuya posición es la de regalar, a
aquellos países cuya posición es la de tomar.
Existen
los regalos de la naturaleza para nuestro uso, como son el aire, el agua, la
luz del sol, que por nuestra evolución estamos adaptados para recibir en una
forma creativa, pero que están siendo contaminados y escarificados por la
expansión encubierta y el despilfarro, para disminuir los costos (dar
regalos) del paradigma del cambio. Las generaciones que aún no han nacido, nos están entregando su uso potencial de los
regalos de la naturaleza, para que nosotros podamos obtener unas ganancias rápidas, y de esa manera,
estamos bloqueando el flujo de los regalos para el futuro. Otros tipos de
comercio invaden áreas que antes eran de regalos, desde restaurantes de comida
rápida hasta las lavanderías
automáticas. Toda nuestra herencia está siendo comercializada por la genética
de la vida, cambiando aún los regalos libres de la naturaleza (biológicos) de
los muchos, en ganancias de los pocos.
Definiciones y cambio
Nombrar
y definir, su forma más complicada, constituyen momentos especiales del
lenguaje; las palabras en sí mismas, son dadas para satisfacer las necesidades
meta lingüsticas (necesidades respecto al lenguaje en sí mismo) de los que
escuchan. Al nombrar las cosas para el
otro, o al definirle las palabras, le
damos los medios de producción de la
co-municación lingüstica. Esta situación es diferente al discurso, porque el nombrar y el definir están
fuera de contexto y sus procesos
internos son de una clase especial. Nos salimos del flujo del discurso a un
meta nivel, para entregarle al que escucha algo que él aún no tiene, un término
"nuevo" que satisface la constante general de la necesidad comunicativa.[21]
La necesidad que se satisface con el flujo del discurso, es la necesidad de un
regalo y la relación contingente con algo , que se satisface, cuando él que
habla da al que escucha un producto
verbal, combinando palabras (cada una de ellas, por sí sola, podría proveer relación constante) en oraciones. En el discurso, el que escucha
podría, en principio, construir las frases del que habla, pero no ha reconocido
(en esa instancia) la necesidad de formularlas. En el caso de nombrar y
definir, el que escucha necesita las palabras apropiadas, que aún no tiene y
por eso no puede usar. Su necesidad es como la necesidad material de los
insumos para la producción, en este caso, es la necesidad de los insumos para
la producción de los regalos verbales.
En los procesos de nombrar y de
definir, el que habla ejecuta un servicio para el que escucha, comprendiendo lo
que aquél necesita saber y dándole una
palabra adaptada de tal manera, que la pueda aprender. Si ella está hablando
con un infante o con alguien que habla otro idioma, puede decir la palabra y al
mismo tiempo mostrar, señalar, alzar, o sostener la "cosa" para que el que escucha, experimente el regalo. Sin embargo, si ella sabe que el que escucha tiene algún
conocimiento del vocabulario del lenguaje, ella que habla puede para definir,
usar términos adaptados en una frase[22],
términos que ella imagina, que el que escucha, ya puede saber. Para poder hacer
esto, ella tiene que situarse en el lugar de la otra persona, pensando en su
conocimiento, "leyéndole la mente" en cuanto al vocabulario que pudiese tener,
y su experiencia vital. La definición requiere que el que habla se oriente hacia el otro. Podría adivinar que palabras usar, por
haber escuchado aquellas palabras en boca de otros, cuando hablaban y ella
escuchaba. Aún cuando éste está definiendo
una palabra para el público en general, el que habla o el que escribe tienen que usar aquellos términos que ellos
creen que los otros ya saben. Si la definición escrita no es clara, el que lee
se ve obligado a adquirir más conocimientos lingüsticos en otras fuentes, por ejemplo en un diccionario. Sin embargo, aún esas
definiciones tan impersonales del diccionario requieren, que los que definen,
usen términos que los otros pueden entender. Las definiciones no son en sí
mismas, como lo creen los filósofos (influidos por las ecuaciones y el
cambio), regalos de palabras de una
persona a otra o para muchas personas .
El definiens,
es una frase que es parte de la
definición, que funciona como un regalo sustituto y provisional adaptado a lo
que se define, permitiendo que aparezca la relación general social de la cosa
con su nombre. El nombre es la palabra
constante de la palabra-regalo, que satisface la necesidad comunicativa
general, en cuanto a esa clase de cosa en la sociedad. El que habla
entrega un regalo individual
provisional, sustituye la cosa dada
y la palabra-regalo social y lo hace accesible al que escucha. "El
animal peludo y amigable como la mascota de Tía María" y "felino
doméstico" ambos son regalos
provisionales, que se le pueden dar a los que escuchan la definición de la
palabra "gato". Su selección, o la selección de otras variaciones, dependen del
vocabulario y de la experiencia que tenga el que escucha (y su necesidad
comunicativa), según sea interpretada
por el que habla. El definiendum es provisto como un regalo
sustituto de la comunicación social constante (el nombre) por aquella clase de
cosa y por cualquiera de los otros definiens
respecto a esa clase de cosas.
Esto implica que: lo que el definiens
ha hecho con respecto a la cosa, el definiendum
puede hacerlo y más. En nuestros ejemplos, "El animal peludo y amigable como la
mascota de Tía María" escoge un "simple" gato, mientras que "felino doméstico"
ubica el animal en la taxonomía, que requiere de un sistema complejo de interrelaciones
de defieniens y definienda para distinguir entre categorías similares. "Gato el defieniendum, es más general que
cualquier definiens, (cualquier frase
que defina) y éste toma el lugar como
el nombre de aquella clase de cosa para los que hablan ese lenguaje.
Al suministrar el nombre a través del
proceso de sustituir el definiendum por
el definiens, el que habla está
regalando las palabras, que a su vez
los otros le han regalado. El proceso gratis de regalar, recibir y pasar, crea
subjetividades humanas en relación con el lenguaje, entre ellos y con una
inmensa variedad de cosas cualitativamente diferentes, como eventos e ideas. En la relación mediatizada por la
lingüstica, los humanos somos una especie que se constituye a sí misma, y que es capaz de vincularse en cuantas maneras como experiencias
tenga. Usamos los procesos de regalar y
los regalos verbales para vincularnos entre nosotros, creando un nuevo nivel de organización de las
experiencias, en un nivel de asuntos compartidos, que la lingüstica nos
ha dado.
La definición puede ser vista ver como
un "paquete" que contiene varios regalos en diferentes niveles. Al crear
un definiens,
arreglando los términos que el que escucha ya tiene, el que habla le hace un
servicio al que escucha. Le relata algo
en el mundo y el definiens al definiendum, regalándole al que
escucha una palabra nueva. Las cosas, como por ejemplo "gatos", son hechas para hacerse a un lado como regalos co-municativos , porque sin duda ahora hay una frase-regalo
sustituto que se le entrega para que la
use , el definiens, por ejemplo
"felinos domésticos". Después la
combinación de palabras, la frase que constituye el definiens ("felinos domésticos") está hecha para que también "entregue" su puesto a favor del definiendum ("gato"), que se hace "cargo". Ambas, la experiencia vivida ("gatos") y el
definiens ("felinos domésticos"), dan su lugar al definiendum ("gato") como el regalo verbal por medio del cual, la
comunicación generalmente ocurre en cuanto a esa clase de cosas, para la gente
de la co-munidad.
La palabra "gato" es usada por más gente más a menudo para hablar acerca de los
gatos, y es por lo tanto más general que el definiens
"felino doméstico", o " un animal
como la mascota de la Tía María" , o "un animal peludo con una cola larga". La
palabra gato la usa mucha gente, más a
menudo, que cualquiera de esos definiens, sin embargo, podrían ser
usados si surge una necesidad fortuita de comunicación para hablar acerca de esos animales de esa
manera, en ese nivel de especificidad. "Gato" es más constante y general que
"un animal peludo con una cola larga". Le dimos el "nombre" al "gato" y no a frases tales como "un animal peludo con una cola larga",
etc.
Todos estos regalos están amarrados por
una necesidad meta lingüstica de comunicación del que escucha, y la
satisfacción de la necesidad de servicio del que habla. Ella no se deja para sí
misma el conocimiento del léxico (a pesar de que algunas élites y grupos
cerrados lo hacen), sino que lo da libremente al que escucha, haciéndose cargo
ella misma el crear y suministrar un definiens,
que el que escucha puede entender.
A pesar de que es un paquete de
regalos, la definición no funciona internamente de acuerdo al proceso
regalar-regalo-recibir, como lo hace la
frase transitiva. En cambio, una entrega no verbal y una sección de la oración entregan su
lugar a un definiendum, una palabra
general o nombre que toma el lugar como lo constante, y por lo tanto, como
regalos sustitutos más generales para la satisfacción de la necesidad
co-municativa.
Déjenme mencionar, que cuando el verbo
"ser"[23] está contenido en la definición, este verbo es el sustituto para los dos actos en la sustitución de
regalos, el definiens y el definiendum, haciéndose ambos a un lado,
implicando, que ambos actos son lo
mismo, porque son sustituidos por la misma palabra, poniendo con claridad y en evidencia la operación total
en el presente.
La relación de las palabras con las palabras y las cosas con las palabras en
"la niña golpeó la bola", es diferente que la relación entre las palabras y las palabras con las cosas en, "una bola
es un objeto redondo usado para jugar". En el primero, la frase completa es un
regalo, y dentro de ella existe el regalo del predicado dado por el sujeto al
objeto. En la definición, alguien está suministrando el regalo de una palabra a
alguien que no la sabe, a través de las sustitución de algo que el que escucha conoce, por ejemplo, "un objeto
redondo que se usa para jugar" por una palabra que no conoce, la palabra nueva
"bola". El que habla es el sujeto que regala el definiens y el definiendum
al que lo escucha y éste a la vez, recibe el definiendum como una
adquisición permanente. El definiens cede
su lugar al definiendum, de manera
parecida a la cosa que "cede su lugar"
primero al definiens y luego (de
manera permanente) al definiendum como
su nombre.
El que escucha tiene una necesidad meta
lingüstica de una palabra que no tiene, la memoria y su comprensión de ese patrón fonético, constituyen "los medios
de producción" de una palabra-regalo que ella puede dar, para satisfacer las
necesidades co-municativas de los otros, creando vínculos entre ellos, respecto
a esa clase de cosa. El que habla se lo da, satisfaciendo esa necesidad.
Creo que el proceso de sustitución, y
el de hacerse a un lado para que
ocurra la definición y el nombrar, son
los procesos originales de dónde se deriva el cambio. Se les empuja hacia
atrás, entre los patrones no verbales de la interacción, y se distorsionan para
mediar en la clase de necesidad
co-municativa que surge de la relación humana exclusiva y mutua de la propiedad
privada. Las estadísticas muestran que muy poca propiedad privada, quizás el 1%
alrededor del mundo, está en manos de las mujeres (quienes a pesar de esto, son capaces de ejecutar los procesos
de nombrar y de definir). Es más , la propiedad privada es una institución que
pertenece a las llamadas sociedades
"desarrolladas", no a las sociedades "primitivas", quienes son capaces, en alguna medida de ejercer los procesos de algún tipo, de nombrar y de definir.
Entonces, los lenguajes basados en la inclusión mutua del regalo, preceden
al cambio y a las relaciones de
propiedad mutua exclusiva, que son mediadas por aquello. El proceso de nombrar
y de definir donde la sustitución y
el hacerse a un lado son predominantes,
han sido estirados y alterados al
habérseles empujado hacia atrás en el plano material. En particular, esto
es visible en el cambio monetario,
donde según su función como regalo sustituto, el dinero se crea una imagen similar de una palabra a sí mismo, en una
escala diferente. Es más aún, en la ausencia de regalar y sin el proceso de
cambio, la institución de la propiedad privada mutua, exclusivamente, sería
esclerótica e inmanejable, puesto que cada propietario no tendría un acceso
pacífico para que sus necesidades fuesen satisfechas por los otros.
El uso de estos procesos lingüsticos
para evitar el regalar y para mantener aislados a cada uno de los operadores
económicos, contradice el principio fundamental de la vida y del lenguaje, que es el dar y el recibir, y crea un
ambiente misógino y hostil, al que los seres humanos se han tenido que adaptar.
De hecho, nos hemos adaptado tan bien, que parecen actos naturales, mientras las clases de
comportamientos agresivos y competitivos que son necesarios para sobrevivir,
aparecen como originarios de la
"naturaleza humana" (que se expresa "his(él)-tóricamente").
La existencia de los mismos procesos en
los planos verbal y no verbal, traen muchas re-percuciones. Por ejemplo, en
nuestra sociedad capitalista presente hay una nudo de retroalimentación entre
la definición (verbal) y el cambio (no verbal), en la que una convalida a la
otra y la otra le otorga función a la
otra. Una persona o un producto se define por la cantidad de dinero que él o
ella o el producto cueste. Los nombres,
las categorizaciones, los títulos desde "mujer policía" a "doctor" tienen un
valor monetario.
Controlar a la gente a través de su
salario, que es definido por el dinero, respalda los nombres de las
marcas y la definición de otros como una manera de controlarlos. Los productos
con nombre y las marcas de los productos, justifican los precios más altos.
Vemos los procesos de definición como si estos dieran sentido a nuestras vidas.
Si tenemos un título, un grado universitario, un apellido de casada, nosotros
somos "alguien". Sin embargo, todo este acto de nombrar está sucediendo en una
sociedad que no reconoce el regalar, que es el principio que da origen al
significado del lenguaje y de la vida.
Restaurando los regalos a la definición
El cambio se refleja en la idea que
tenemos de la definición, haciéndola aparecer como aséptica, una ecuación
intelectual, en lugar de un paquete de muchos regalos. Entre los regalos que ya
hemos enumerado, debemos incluir una consideración más amplia, y es que, a veces, la definición sirve para transmitir socialmente las palabras entre las generaciones,
entre los grupos lingüsticos, etc. Es más aún, encontrando un "lenguaje común", usando las palabras que
muchos han usado, tanto en el discurso como al ejercer el servicio de la
definición, el que habla y el que escucha pueden comunicarse con personas que
están en otros lugares en el tiempo y en el espacio. Se debe lograr la identificación usando los términos o
construyendo sobre los términos que otros ya han usado, aunque por supuesto,
los otros han hecho el esfuerzo de adquirir esos términos a través de la
educación, desarrollando un cuerpo de conocimiento en alguna disciplina o sobre
algún aspecto de la vida (algunas veces con un lenguaje propio y especializado).
La necesidad de definir los términos es
común, puesto que ninguno de nosotros nace sabiéndolas. Las definiciones
abundan en los libros, diccionarios y tratados. También se explora la
naturaleza de las cosas, en discusiones que buscan definir las clases de cosas.
Si éstas están bien adaptadas, usar las palabras que los otros comúnmente han
usado, el paquete de regalos de la definición puede continuar funcionando,
independientemente, de quienes lo hayan hecho. Los regalos saltan para satisfacer las necesidades del lector, tan
pronto como éste abre el diccionario.
La habilidad para continuar la
satisfacción (meta) de las necesidades co-municativas hace que la definición parezca como independiente del origen humano y la relación entre el que da y el que recibe parece poco importante. En este sentido, podríamos
decir que es la sociedad en sí misma, la colectividad, la que nos da los
"medios de producción" verbales estableciendo así un vínculo entre nosotros. En
el otro sentido, el servicio incondicional y generoso del que define, es
fácilmente olvidado, cuando usamos las palabras que se nos han dado para
establecer las relaciones con los otros.
Equivalencia
Cuando el servicio o el aspecto de regalo del lenguaje es ignorado, tendemos
a ver como el proceso básico del lenguaje, la forma en que las palabras toman el lugar de las otras palabras en la
definición, en lugar de la satisfacción de las necesidades. Se da un fetichismo, en el que el "significado" pareciera que viene de la
relación entre las palabras, en vez de
surgir de la relación entre la gente,
al usar las palabras respecto a las cosas. Entonces, desde que los filósofos se
han concentrado en los significados para contarnos de todo, desde la humanidad
hasta Dios, hasta ser nosotros mismos;
investigamos los significados para encontrar la relación entre las palabras y el mundo, y mientras tanto sólo vemos como las palabras toman el lugar de las otras palabras en sistemas
cerrados. No vemos el cuidado como una co-municación, ni vemos la necesidad
lingüstica co-municativa como una necesidad social relevante, surgiendo
necesariamente del mundo y de los otros, la satisfacción cuyo fin es la
motivación de la interacción verbal y no verbal entre los individuos.[24]
Debido a
la plantilla magnética de la lógica del cambio, podemos ver la necesidad del
otro como funcional respecto a nuestra propia necesidad. Su "demanda" debe ser "efectiva"; se debe
tener la cantidad necesaria de dinero que sea equivalente, para sustituirlo por
un producto, para satisfacer nuestra necesidad co-municativa de tener dinero.[25]
No vemos el lado del "servicio" del significado, sólo vemos su llamada
"función verdadera", ya sea que su "intención" (significado) corresponda a su
"extensión" (las instancias de esa
clase de cosa en el mundo).
"Un soltero es un hombre que no está casado",
es un ejemplo que a menudo se usa porque el definiens
y el definiendum aparecen como que corresponden completamente. Cualquier
hombre que es soltero, también es un hombre que no está casado. Definiciones como ésta son regalos que
satisfacen la necesidad meta lingüstica de ejemplos filosóficos de
significados. El aspecto del regalo meta-lingüstico de la palabra, se ha
convertido en un aspecto secundario. La orientación del que define hacia el
otro, también parece irrelevante a la equivalencia de "extensión" e
"intención". Por lo tanto esto se ignora, mientras la definición aparece como independiente y aséptica, al no ser
afectada por las relaciones humanas. La apariencia aséptica podría desaparecer si la que escucha es una mujer soltera. Podrían
surgir algunas preguntas acerca de si un soltero es un hombre que no se ha
casado. ¿ Porqué a ella no se le llama
soltero ? ¿Acaso se han considerado sus necesidades materiales y
comunicativas ? ¿Porqué el que define es el hombre insensible ?
Cuando
pensamos en el lenguaje, lo hacemos bajo la influencia de las prioridades
del cambio, por la necesidad de identificar los bienes, sus medidas y la
verificación de su equivalencia para la satisfacción de las dos partes (o de la
sociedad en su totalidad). La correspondencia entre dar y recibir o de vender y
comprar es el modelo de la correspondencia entre el lenguaje y la realidad. La
motivación hacia la necesidad del otro como un fin, es ignorado tanto en el
cambio, como en el estudio del lenguaje.
Puesto
que las definiciones se hacen sustituyendo palabras con otras palabras, la
relación entre las palabras y el mundo parece derivarse de la forma de la
definición, de la forma de sustitución como un fin en sí mismo, sin ver la
actividad creativa de hacerse a un lado. Esto parece surgir de la fórmula de la
ecuación ( x = y) , o de las palabras mismas, o de la
voluntad de la gente que las pronuncia. Al concentrarnos en la forma, y no en
la idea de regalar, es difícil volver atrás, al mundo del lenguaje y entonces aparece como sólo "el sentido de
que una señal es otra señal",[26]
y así en una eternidad regresiva,
(aunque sistemática), como si las palabras no estuviesen del todo,
"enganchadas" en el mundo.
Regalar en los dos niveles
Parece
que "re-present-ar" es un proceso en el que no ha habido una presenta-ción
anterior que le respalde. En su
lugar, la "representación" (tomar el
lugar del otro) es sólo un momento en el proceso de regalar, que es tanto un
proceso lingüstico como no lingüstico. Sin duda, podemos sustituir un regalo con otro, pero el proceso total,
desde la identificación de la necesidad hasta la adaptación del regalo en
particular, las palabras o las frases que podrían satisfacerla, implica mucho más, que tomar el lugar de, o
sustituirlo. Comprende la orientación
hacia el otro, la habilidad de entender
la necesidades del otro en relación con el mundo y las cosas en el
mundo que son pertinentes a esas necesidades. Comprende el reconocimiento de que potencialmente somos los
que podemos satisfacer las necesidades de las otras personas, usar las clases
de cosas apropiadas, y de tener la
motivación de no sólo satisfacer las
necesidades comunicativas, sino también las necesidades materiales. Un punto de vista del patriarcado, es
ver el mundo hecho de sólo aquellas
cosas por las que podemos competir, y no como si las cosas tuviesen el valor
pertinente para la satisfacción de las
necesidades de los otros.
También
es necesario la "orientación hacia el otro", para ser capaz de usar las palabras que los otros pueden entender,
ponernos en su lugar y considerar lo
que ellos no saben, como una necesidad que nosotros podemos satisfacer. Cada
necesidad es un tema con muchas variantes. La necesidad general de comunicarnos
acerca de los gatos, para constituir relaciones humanas con respecto a los
gatos, abarca todas las maneras en como estos pueden presentarse o como se relacionan con los humanos.
Individualmente, somos capaces de reconocer esas maneras, como las necesidades que otros puedan tener de
una relación con nosotros, respecto a los gatos. La palabra
"gato" se nos ha dado socialmente como un medio para satisfacer cualquiera de
las necesidades comunicativas o por lo menos en parte.
En el
pasado, nosotros hemos podido recibir
de otros, cosas materiales y lingüsticas y en el presente somos capaces de entregarle eso a otros. Esto significa, que también nosotros
pudimos recibir el material comunicativo de aquellos que se orientan hacia el otro. Nosotros tenemos que
ser capaces de adaptar frases nuevas de acuerdo a los patrones transpuestos del
regalo, igual a aquellos que organizan
de manera adecuada la puesta de las palabras, para darle a otros esas palabras.
Más aún, nosotros tenemos que buscar y usar los vínculos lingüsticos que
creamos con otros y con respecto a los regalos del mundo, para desarrollar los
propios regalos y los de ellos, y las subjetividades sociales. Regalar es el
contenido de la fórmula de la sustitución, que es la verdadera razón para la
existencia de la fórmula. Lo que es
importante para la forma es esto: la matriz (la madre).
El
regalar y hacerse a un lado, no han sido comprendidos como comportamientos
enteramente humanos. En el patriarcado, ganar, ser más poderoso que, y tomar el
lugar de, son valorados de más. Sin embargo, hacerse a un lado es
complementario de tomar el lugar de. Ser sustituido es un complemento activo y
necesario de la sustitución. De manera similar, recibir es el complemento
creativo relativo de dar. En la definición del proceso de sustitución y de
hacerse a un lado, los regalos son los elementos funcionales. En la mayoría de las oraciones en el
contexto de un discurso, no se enfoca el proceso de sustitución y los procesos
de regalo crean transparencia en otros niveles.
Sustituir
y ser sustituido, son los procesos en
cuestión en la definición y el nombre, porque lo que es dado es una palabra
general, un regalo social para una clase de cosa que se da a través de una
serie de sustituciones. La necesidad que se satisface, no es una necesidad
aleatoria primordial de una relación con el mundo, sino una meta necesidad del
otro, de los medios de producción de regalos con respecto a esa clase de cosas.
Tal vez, debido a la fuerza del patrón del cambio (que es descendiente de la
definición), el proceso de sustitución y de ser sustituido es unilateral,
dejando de lado el llamado lado "pasivo" de la relación. Faltando uno de los
lados, la relación de sustitución (y de ser sustituido) o de tomar el lugar de
(hacerse a un lado), parecen no ser relaciones del todo.[27]
En apariencia, el lenguaje ya no tiene nada que ver con la sustitución. En
cambio, pareciera ser únicamente unilateral, como una actividad puramente
verbal sin relación con el mundo, un sistema autosuficiente que usa sonidos
arbitrarios de una manera gobernada por leyes para "transmitir" (dar) un "significado"(
que tampoco es entendido).
Para los
filósofos que ignoran el regalar, la relación de "gato" a gato pareciera abstracta ; un acto sui generis de parte del que habla ( o
de la comunidad), que de alguna manera iguala "gato" con gatos, o que impone "gato"
encima de gatos, separándolos de esta manera, de los perros y de los monos, tal
vez, a través de una habilidad "transmitida" (dada) genéticamente. Pareciera
entonces, que el nombrar algo, lo acomoda en una categoría y esto parecería ser
el propósito de la comunicación.
La
pregunta que surge es ¿qué tiene que ver la categorización con la
comprensión ? Así brincamos a una clase de razonamiento semejante a de la propiedad privada, preguntándonos ¿qué cosas pertenecen a qué
categorías ? Entonces la persona que tiene más conocimientos es la que "tiene" más categorías. Organizamos las categorías en jerarquías de
inclusión y de función, "transformando" las frases particulares, al darles
nombres más generales hacia arriba en los árboles de frases, viendo su
interacción como si estuviese sujeta a leyes o reglas, de acuerdo a lo que es
apropiado para las identidades y las clases. Después igualamos las jerarquías
con el "entendimiento".
El diagrama del árbol ( o raíz) de oraciones
Una
clase es una colección de cosas, que son lo suficientemente importantes para
tener un nombre y que surge de la necesidad comunicativa respecto a eso. En un
nivel meta lingüstico, de hecho, tales nombres como frase sustantiva (fs) o
frase verbal (fv), nombran clases de frases, porque los profesores de lingüstica necesitan hablar de ellas. Las
leyes de la sintaxis enseñan como las palabras y las oraciones
pueden "darse" entre ellas, mientras
que los diagramas del árbol de oraciones expresan visualmente la relación del regalo
como ramas de dependencia. El diagrama del árbol, a menudo me parecía a mi que
estaba al revés, hasta que comprendí
que no son árboles, sino sistemas de raíces cuyo flujo de regalos va hacia
arriba (de lo particular a lo general) y no hacia abajo (de lo general a lo
particular).
La
creatividad lingüstica, la capacidad de generar frases siempre nuevas, es
acompañada y provocada por la habilidad de reconocer las necesidades que esas
palabras y que las oraciones pueden
satisfacer. La práctica colectiva de satisfacer sus necesidades con clases de
cosas, da valor a esas cosas, que en cambio son parcialmente transferidas o
dadas por implicación a las palabras-regalo que las sustituyen. No es una
relación lo que hace una categoría de arriba abajo ni lo que hace que el
lenguaje funcione, sino que es la satisfacción creativa y dinámica de las
necesidades lo que mueve al lenguaje y
a la vida.
Creo que
el motor del significado es la relación
del regalo dentro de la oración en sí, y no el juego entre las categorías.
Equívocamente hemos decidido que el nombrar en el lenguaje es la llave de la dinámica. No es la
"aplicación" de las palabras a las cosas lo que promueve el cambio de niveles,
causando el movimiento hacia "arriba" desde el nivel de la experiencia no
verbal al nivel de la práctica verbal; sino que está ocurriendo un proceso
completamente diferente que no estamos viendo.
Nosotros damos a un grupo de cosas,
algo con la que se pueden
relacionar como su sustituto. Después
le transferimos a éste, algo de su valor, de acuerdo a la importancia para los seres humanos, porque
las necesidades se asocian con ellos. El regalo-sustituto recibe un destino en la satisfacción de una
necesidad comunicativa, que desde la distancia podría hacerlo útil para la
satisfacción de las necesidades materiales, por ejemplo : "el pan está en
la alacena" o "el tren parte del carril 12". Hay un flujo ascendente de
significado o de valor (del mundo del que somos parte), y no sólo una
aplicación de arriba a abajo o una descomposición de las categorías. Un meta lenguaje es solamente una colección
jerárquica de términos que categorizan, un parásito sobre el objeto del lenguaje que carece de la dinámica
propia del regalo.
Las
ramas de un árbol de oraciones, deben ser vistas como la unión de
elementos que se dan entre sí, un
ensamblaje cooperativo de términos. Podemos darle a "la" o "la " puede darse a
misma a "niña", y podemos llamar a
este acto-regalo "frase sustantiva".
Luego, como una unidad puede "dar" al verbo "golpear" a la unidad que se forma
cuando "la" bola se da a sí misma a "bola". Podemos esquematizar estas unidades nombrándolas "el determinante", "la frase sustantiva",
"el verbo", "la oración". Ellas nos dicen quienes son los que dan, los regalos
y los que reciben. Damos algunas partes de la oración , "la niña golpea la
bola", a tales palabras como "oraciones sustantivas", para ser sustituidas por
ellas. Creemos que sabemos más cuando podemos mostrar la jerarquía. Uno sabe
quién controla a quién y por esto nos
podemos manejar mejor; pero no podemos ver los valiosos regalos que se cuelan por debajo.
El árbol
de la oración, es el árbol que creció
en el jardín por culpa de Adán, quien nombró muchas cosas. Las palabras se juntan (vinculan) en frases, no por que estén juntas en categorías o porque
sigan ciertas leyes; sino, porque se dan entre sí, se combinan, y luego
juntas se dan a otra palabra o a parte de otra oración. Pueden hacer esto porque han "sido dadas" por cosas (o
personas). Si negamos el flujo ascendente, lo único que parece que hay, es un
mecanismo para dar nombres de arriba
hacia abajo, sin poder ver cómo las palabras están enganchadas con
el mundo.
La
pregunta no es, "¿Dónde se divide en ramas el holograma del árbol?" sino,
"¿Dónde se junta el sistema de raíces que trae los regalos de valores que ascienden por la planta ?" La pregunta es, "¿Quién está alimentando a
quién ; el mecanismo de nombrar o el mecanismo que confiere los
valores ?"
Masculación
Las
palabras en sí mismas, regidas por la sintaxis, parecen contener el secreto de su relación con el mundo. Creo
que es la apariencia que surge de la definición del género la que exacerba los
aspectos de esta sustitución.
¿Qué
sucede cuando el niño se da cuenta, de que él es, de un género diferente al de
su madre, la que regala ? Como en las otras instancias de nombrar o de definir, el nombre o el definiendum "niño" le causan a él (como
un bien material) el "hacerse a un lado" como un regalo no verbal. Antes de que
él comprenda lo que los adultos están diciendo, el se considera igual a su
madre. Pero cuando el comprende la implicación del término que se refiere a
su género, él se da cuenta de que él no es como ella. El ser llamado o
definido como un niño (con la definición social de "masculino ") de manera
contradictoria, hace que él renuncie al carácter de regalar, para así ser
diferente a su madre. El nombre, que se
le da por su género, es mucho más
perjudicial para él, de lo que nos podemos imaginar.
Puesto
que su propia vida depende del cuidado que su madre le da, un cambio de
categoría, el parecerse a su padre, podría aparecer como una situación muy amenazante. El niño se tiene
que "parecer" a alguien que no conoce muy bien, que le puede parecer (como la palabra que "está
ocupando el lugar"), un abstracto dominante. Un aspecto del lenguaje se
injerta en el comportamiento de género
del niño. La sustitución, como parte del proceso de definición y la reflexión en sí mismo, ocupa el lugar del
proceso del regalo, que se hace a un lado. La categorización es más poderosa
que la co-municación. Las palabras ya no son regalos comunicativos benignos,
sino báculos mágicos que pueden cambiar la identidad del niño.
La
pregunta "¿Qué es hombre ?" se deriva en realidad de la pregunta "¿Qué es
el hombre si no es como su madre ?" La respuesta es, que esta pregunta es
una pregunta falsa. Él es como su
madre, un ser que podría cuidar, pero se le cambia al ser nombrado de acuerdo a su género, convirtiéndose en una profecía que se satisface a sí misma.
Puesto que es sólo una palabra la que hace desaparecer al niño, las palabras
aparecen como poderosas. Puesto que su
padre, antes que él, tuvo la misma experiencia, ambos encuentran comunidad en ese asunto. No es
aparente para el niño, o tal vez para nadie en la sociedad, que se ha hecho una
distinción falsa y arbitraria. Al contrario, la diferencia con la madre se justifica por el factor biológico de los genitales: él tiene un pene como su
padre mientras la madre no tiene. Si
nutrir es la base de la comunidad y de la comunicación, entonces no hay nada,
ningún contenido disponible que justifique esta categorización opuesta. Nombrar, definir, e incluirse a sí mismos en una categoría, se convierte en la
base de la identidad masculina, de la identidad de aquellos a quienes se las ha
dicho que no deben cuidar de otros.
Las
palabras son socialmente emitidas en este caso, no como regalos, sino como poderosos abstractos que categorizan,
que hacen a un lado y controlan la identidad de una persona. De acuerdo al
mecanismo de sobrevivencia al imitar al opresor, los niños se convierten como
la palabra, como lo hicieron los padres antes que ellos. La identidad del
género masculino imita la parte de nombrar o de "definir" del lenguaje y el proceso de ocupar el lugar;
dándole importancia a la equivalencia con el otro, el padre es el que está
ocupando el lugar de la madre (que desaparece) y también el lugar de
los otros hombres. El lugar que ocupa el pene es preponderante, pues esta es la
característica física que sitúa al niño en la categoría de su padre.
Los
símbolos fálicos están en todo lugar, a pesar de que hemos aprendido a ignorar
su importancia. La ecuación en sí misma, como un momento de similitud y de
cambio, recibe regalos de atención y de valor de los muchos. Tal vez, el
símbolo de igual (=) es originalmente dos pequeños símbolos fálicos.
Es esta característica (o propiedad), la que el niño tiene y la madre no, lo
que lo aleja de la categoría de cuidar, la categoría de ella. Como lo podremos
ver, en los efectos psicosociales de
"tener" o de "no tener", convirtiendo esta característica física en algo inmensamente importante.
El niño
hombre tiene muchos privilegios. De
hecho, se le cuida y se le atiende mejor porque es un hombre y no es mujer, como su madre. A menudo, se le
valora como un ser superior, superior
aún a su madre. Como la palabra, él es
capaz de ocupar el lugar del otro, que, en la ausencia de la orientación hacia
el otro y el regalar, se
convierte en tomar el lugar y dominar.
Se le "compensa" con esa capacidad y
con esos privilegios por haber renunciado a su identidad de cuidar.
He
acuñado la palabra "masculación" para referirme a este proceso, proceso en el
que al niño, se le socializa con una identidad falsa, la de no cuidar, encarnando la misma palabra que lo aliena . Me parece, que éste
es un momento esencial en el desarrollo del hombre, que no se conoce y que por
lo tanto, reproduce imágenes semejantes a sí mismas en muchos otros
aspectos de la vida. Al actuar estos
procesos en las diferentes gamas sociales, la colectividad, inconscientemente
espera, poder deshacerse de esta falla fatal creada por ella. Al mismo tiempo,
hay muchos mecanismos de seguridad que la mantienen en su lugar y que evitan
que nosotros podamos ver con claridad lo que está pasando.
El concepto de hombre
Como en
el lenguaje, la capacidad de conceptualizar se le puede asignar al hardware biológico o a la socialización. Muchas
investigaciones se están llevando a cabo
sobre estas dos posibilidades. Algunos dicen que la capacidad de reconocer cosas semejantes es un don genético.
Otros creen que podemos formar conceptos por un proceso de comparación y
generalización. Para algunos, este proceso obedece a un prototipo, posiblemente de la primera cosa
de esa clase que el niño vio o alguna cosa de ese tipo, que estaba en su
ambiente inmediato. A través de comparaciones repetitivas algunas cualidades
comunes se pueden abstraer. Un experimento dirigido por el psicólogo Lev Vigotsky[28]
en los 1920 dio origen a la teoría del
prototipo y se le identifica con esa corriente psicológica.
Vigotsky describe un número de etapas
en el desarrollo de un concepto que se dirigen hacia una etapa final de
uno-muchos, donde el prototipo o la
"muestra" adquieren una relación estable de "uno-muchos" con un número de
objetos con los que se les comparó, excluyendo así los objetos que son diferentes. Los objetos diferentes adquieren una relación común entre ellos, al ser
comparados con la muestra y al encontrarlos parecidos de alguna manera a la muestra. Esto generaliza la muestra, y siendo la
cualidad común de los objetos similares un reflejo de esa generalidad. La
muestra tiene un nombre, y los objetos que comparten las cualidades también
comparten ese nombre.
La descripción que usualmente se hace del experimento de Vigotsky fue suministrada por E. Hanfmann y J. Kasanin en
el libro Conceptual Thinking and
Schizophrenia, 1942, páginas de la 2 a la 10 :
" El material usado en las pruebas de
formación de conceptos consiste en 22 bloques de madera que varían en color,
forma, altura y tamaño. Hay 5 diferente colores, 6 formas diferentes, 2 alturas
( las figuras altas y las figuras chatas), y 2 tamaños de superficie horizontal
(grandes y pequeñas). En la parte de abajo de cada una de las figuras, y
que el sujeto no puede ver, está
escrita una de las palabras sin sentido : "lag", "bik", "mur" y "cev". Sin
importar el color o la forma, "lag" está escrito en todas las figuras altas y
grandes, "bik" en todas las figuras grandes y chatas, "mur" en todas las
figuras altas y pequeñas, y "cev" en todas las chatas y pequeñas."
"Al comenzar el experimento, todos los bloques (bien
mezclados en cuanto a color , forma y tamaño) se esparcen en una mesa frente al sujeto. La persona que dirige el experimento le da vuelta a uno
de los bloques ( la muestra), lo enseña al sujeto y le lee el nombre, y le
pregunta al sujeto que escoja todos los bloques que el piensa que pertenecen a
esa misma clase. Después de que el sujeto ha hecho esto, el que hace el
experimento le da vuelta a uno de los bloques escogido equivocadamente, y le
muestra al sujeto que es un bloque de otra clase, y le pide que continúe
tratando. Después de cada intento se vuelca uno de los bloques equivocados. Con
forme el número de bloques equivocados aumenta, el sujeto obtiene, por grados.
una base para descubrir a qué característica de los bloques se refiere la
palabra sin sentido".
" Tan pronto como lo descubre, "las
palabras" se colocan en el lugar de las clases definitivas de los objetos, (por
ejemplo : "lag" para los bloques grandes y "bik" para los bloques grandes
y chatos), y se crean nuevos conceptos para los que el lenguaje no tiene
nombre. Entonces el sujeto es capaz de terminar la tarea, de separar en cuatro
clases los bloques. según las palabras
sin sentido. Por lo tanto, el uso de los conceptos tiene un valor funcional
definitivo para el desempeño requerido por la prueba."
"De la naturaleza de los grupos que el
sujeto construye y de los
procedimientos que sigue para construirlos, se puede inferir que el sujeto usa
el pensamiento conceptual para
resolver el problema. En cada paso de su razonamiento se refleja la
manipulación de los bloques. La manera en que el sujeto se enfrenta por primera vez al problema, el manejo que
hace de la muestra, la respuesta a la
corrección, la búsqueda de la solución, en todas estas etapas del experimento se suministran los datos que
pueden servir como indicadores del nivel del pensamiento del sujeto."
La estructura del concepto "uno-muchos"
en sí misma, es muy importante para la psicología cognoscitiva, mientras que la
demostración experimental de Vigotsky, de las posibilidades de diferentes
clases (errados) de uso de la muestra,
nos permite ver lo que no se está haciendo en el razonamiento conceptual de 'uno-muchos'. Dos de las posibilidades del razonamiento 'errado' muestran esto
con claridad: el complejo del "nombre familiar", en el que la muestra se
sostiene firmemente y las cualidades por las que los otros objetos se le
parecen varían; y el complejo de 'cadena', en el que la característica de
'uno-muchos se pierde', porque un objeto se parece a la muestra en una
característica y el próximo se parece al segundo objeto en otra característica
diferente, continuando así. Las
estrategias "erradas" señalan la importancia de mantener la muestra firme y de
tratar de desarrollar generalidades, comparando repetidamente los objetos con
la muestra, con respecto a las mismas similitudes. Al final del experimento, la
muestra no es necesaria, porque se ha reconocido, que un tipo de bloques tiene
uno de los nombres que le fueron dados a los diferentes clases de cosas en el
experimento.
He reflexionando mucho acerca de esto y
se me ocurre, que lo que realmente sucede, es que una palabra toma el lugar de
la muestra y asume su generalidad. Esto
me permite hacer una segunda categoría de las palabras, que puedo agregar a la categoría de regalos co-municativos
para la satisfacción de las necesidades. De hecho, calza que una
palabra-regalo pueda tomar el lugar de
la muestra, la que no siempre se le puede dar como tal, y la que probablemente
no puede permanecer estable por mucho tiempo, a no ser como imagen. La palabra, con su repetición infinita, tiene la característica
de ser "la misma cosa", aun cuando cada instancia sea un evento diferente de
todas las otras instancias. Al quitarle a la muestra la función de 'uno-muchos', la palabra ayuda en la organización
del concepto de tal manera, que los miembros de ese concepto son considerados
similares entre sí, por la relación
común con el nombre, como también por su relación común con la muestra.
Una vez que se establece la relación
entre las cosas similares, de
acuerdo a las cualidades que se han
establecido, la muestra ya no es necesaria y la palabra puede traer la
muestra a la mente como una cosa en sí
misma. La razón de esto es que, en la
relación 'uno-muchos', se establece una polaridad, en el que uno se mantiene como un punto de referencia
y los muchos se le comparan uno por
uno. La palabra, al tomar el lugar del "uno" mantiene la polaridad, haciendo
obvia la relación de los "muchos" entre sí, como también consigo misma.
La muestra o el prototipo se deben
mantener firmes con sus cualidades. Sin una clase consistente o una categoría,
no se puede construir y nuestros pensamientos podrían vagar de una asociación a
la próxima. Sin embargo, cada cosa de la clase puede ser escogida como el
"uno", se le debe sostener firme como la muestra y una vez que se construye la
categoría, la muestra puede ser degradada a su posición "uno-muchos" y
convertirse de nuevo en una clase de cosa. Al decir esto, estoy haciendo
un punto: creo que la posición de uno
(o la muestra) ha sido comprendida mal,
al constituirse como parte de la definición de género, y por lo tanto, se le ha
enfatizado, investida con privilegios
especiales y proyectada a las estructuras de la sociedad, en muchos diferentes
niveles.
El padre y su familia, el rey y sus
súbditos, el general y sus tropas, el gerente y sus negocios y demás,
personifican la relación polar de
'uno-muchos' entre las personas. La relación entre el dinero y los productos
también es la personificación del concepto[29]
y esta relación polarizada entre los objetos se puede dilucidar de la relación 'uno-muchos' entre las personas.
Aún la relación entre la persona y su propiedad puede ser vista como una relación
'uno-muchos' que se deriva del concepto (investido de género) de la estructura
(tal vez más como el complejo de 'nombre de familia').
El uno privilegiado
El
privilegiar la posición de la muestra es particularmente peligroso, porque la
polaridad y los conceptos formados con su ayuda, son en sí mismos originalmente
inocentes, como formas útiles de organizar nuestros pensamientos y nuestras
percepciones. Es un nivel muy íntimo y básico de pensamiento el que se inviste
con el peligro pernicioso de la posición del "uno". Por ser tan básico, esta
"investidura" es muy difícil de investigar, a proyectarla hacia fuera, para poder
transar con ella. Puesto que nunca pensamos en darle seguimiento al origen de
nuestro extraño comportamiento yendo hasta atrás en el desarrollo de los conceptos, continuamos actuando el proceso
en muchos niveles de la sociedad, creando estructuras que luego actúan entre
ellas, compiten, se apoyan entre sí y de nuevo se arreglan en jerarquías de "uno-muchos". Juntas, estas
estructuras, forman el sistema social que se propaga a sí mismo y que llamamos
"patriarcado".
En la
raíz de estos sistemas descansa, de
nuevo, la pregunta del género masculino
y la masculación. El hombre ha sido escogido como muestra de la categoría
para "humanos". La categoría genérica
"niños" es diferente a la categoría de las madres que los cuidan y esto ha
provocado que los hombres sean la muestra, si para poder ser incluidos en la "humanidad". A su vez, las mujeres los
han nutrido con esto, al hacerse a un lado ellas, al no aparecer como aquéllas
con quienes los hombres se deben comparar, para encontrar su
identidad como seres humanos. Por esta
razón, parece como si a las mujeres les hiciera falta algo, al carecer de esas características humanas que los hombres si tienen. El pensamiento
abstracto, la agresividad, el individualismo, el liderazgo, la independencia (cualidades
que tienen que ver con el logro competitivo de la posición del ("uno") aparecen
como cualidades "humanas" y como las mujeres no ostentan estas
características, aparecen como " seres
humanos inferiores" y por lo tanto no
son la muestra apropiada para el concepto. Mientras tanto, el paradigma del
regalo (que las mujeres estaban practicando) es y continua siendo la fuente del
significado, de la comunidad y de la vida.
Lo que hemos considerado son las características que definen al género masculino, son en
realidad las características de la posición del 'uno' con remiendos de los patrones de tomar-el lugar-de, que se derivan del rol de la palabra,
en el nombrar y en la definición. Estas características son adquiridas por los
niños para poder cumplir con la profecía del concepto de género, diferente al de sus madres.[30] La posición de 'uno' que sustentan los padres en su familia por ser del género
'masculino', parece que es lo que el niño debe lograr, si quiere ser reconocido
como 'hombre'. El requerimiento del Edipo, no es tanto matar al padre, como
tomar la posición de 'uno'.
La
consideración lógica y simple de que no
todos pueden ser el 'uno' en una polaridad y que ésta es una característica de
relación no permanente, puede no ser
muy clara para los niños en una tierna
edad. Los mandatos del género masculino parecen ser, "Sea diferente a las
mujeres, crezca para que sea tan grande o más que su padre, para que sea capaz
de ocupar el puesto de éste y así ser merecedor de llamarse hombre".
El niño
se relaciona con la muestra que lo
cuidaba antes de que entendiera las
implicaciones que su nombre tenía por
su género. Luego la palabra "niño" lo saca de la categoría de la madre.
Entonces, podría ser que las características del padre, de rebasar y dominar pudrían surgir de la capacidad del mundo de alejar al niño de
su identificación con la madre. La habilidad de colocar las cosas en
categorías, parece ser una de las capacidades del padre y un aspecto del rol
del "uno". El padre es el estándar (como
el dinero), y este estándar tiene la capacidad de hablar (y porque toma el lugar de la muestra de madre, para ser) la palabra, que hace categorías y
divide. Cada juicio resuena con el poder que él (o su nombre de género) pareciera tener, para así separar al hombre
de la mujer.
La
relación del niño con su padre es una relación de inferioridad, de los muchos
con el uno, de la propiedad con el
propietario, de la cosa con una palabra o con una muestra (una muestra que no
es el acto de regalar). La masculación es un clase de deshumanización original,
porque el modelo del padre se hace objeto, como un objeto que no es humano. La definición de la mujer
ni siquiera llega a eso, mientras que la relación entre los miembros del
concepto de lo masculino se valora de
más.
La
historia bíblica de José y sus hermanos se refiere a la situación en la que los
muchos hermanos rivalizan entre sí por la posición del "uno" que heredarán del
patriarca. En el sueño de José, las gavillas de maíz y el sol, la luna y las estrellas inclinándose
hacia él, expresan simbólicamente la relación. Cuando el niño toma a su padre
como muestra para su propio concepto, él es parte de los "hombres" reales o
potenciales con respecto al "uno". La identidad por su género parece una rivalidad
competitiva entre los miembros del mismo género por la posición del "uno". Su
padre puede estar haciendo lo mismo en su lugar de trabajo. "Tomar el lugar
de" parece ser el mandato de su rol por
su género, según el cual los hombres
ocupan el lugar de las mujeres, y la muestra masculina (la palabra) toma el
lugar de la muestra femenina y de su manera de dar regalos.
Entonces,
lo que los niños pequeños perciben como el rol de su género, a una temprana
edad, es la personificación de la posición de la muestra y la personificación parcial de la palabra.
Ser igual a o parecerse a la muestra y tomar el lugar de los otros se convierte
en algo importante para la identidad masculina, mientras que la orientación
hacia el otro y el regalar permanecen como principios de la identidad
femenina. El hacer del hombre la muestra para el concepto de "humanos"
anula la importancia de cómo se percibe el regalar. Sin embargo, las mujeres (y los hombres) continúan dándole a
los hombres, que han sido constituidos de esa manera, privilegiándoles de más y
recompensando especialmente a aquéllos que ostentan la posición del "uno". El
regalar apoya la constitución de la identidad masculina, aun cuando el
regalar es cancelado por esa
identidad y juzgado por la misma, como un comportamiento 'instintivo inferior' (menos que humano). El
regalar impregna todas las actividades
y todavía es la manera de transmitir los bienes y los mensajes, de comunicar y
de conformar la co-munidad. Lo hemos alterado y distorsionado, y sin embargo,
lo usamos para favorecer el "uno" y en contra de los "muchos". Desde que muy
pequeños, se nos enseña a des-conocer el modo del regalo dándole otros nombres ("actividad", "trabajo de
casa", "ocio", "valor agregado", "ganancia"). Cuando comenzamos a comprender la dinámica de los dos paradigmas,
podemos darle el valor apropiado y los nombres apropiados al acto de dar
regalos.
En la masculación, los hombres
personifican al regalo sustituto, tomando el lugar de la madre, tomando el
padre como muestra y renunciando a dar.[31]
Este es el momento de la caída, cuando el niño hombre realiza que él no podrá
participar en la manera comunicativa de regalar lo material, debido a la
definición de su género.
Tal vez,
la equivocación más grande (y más pequeña) que la humanidad ha cometido, es
darle nombres opuestos a nuestros infantes, de acuerdo al género, equivocación
tan inocente pero tan terrible, tan pesada como la segunda pluma en la balanza
de Maat. A veces nos preguntamos : ¿Porqué el Espíritu del Bien no nos ha
destruido, debido a todos los horrores que cometemos como el genocidio, violación , violación de grupos
étnicos, violación y abuso de niños, violación y contaminación de la tierra y
de los mares, asesinato de especies y de individuos, tortura física y
mental ? Tal vez, porque el origen de todos estos horrores es una inocente
mala interpretación, muy fácil de hacer.
Hemos
encarnado la palabra, en el proceso mismo de nombrar, y la palabra que hemos
encarnado es "masculino". Fue sólo una palabra, pero le hemos permitido dominar
nuestra psicología y todas las estructuras sociales. La hemos usado para
alienar a la mitad de la humanidad que cumple con la norma de regalar.
Después
de separar a nuestros hijos en la categoría de no dar, nosotros (madres y
padres) los privilegiamos de más y los recompensamos, y les damos más a ellos
que a nuestras hijas. Luego, tratamos de enseñarles altruismo a través de una
moralidad autoritaria o de los preceptos religiosos que surgen de la Ley. Entonces
nos preguntamos, ¿porqué es tan difícil de lograr ? y justificamos la dificultad pensando que la "naturaleza
humana" es cruel.
Ahora ha
surgido una necesidad de una co-municación para toda la humanidad, la necesidad
de un término nuevo, para mediar en nuestras relaciones con respecto a nuestros
bebés. Necesitamos una palabra-regalo nueva para todas esas pequeñas criaturas
que son nuestros regalos más grandes para los otros, para el futuro y para
ellos mismos. Usando esa nueva palabra-regalo, un término para los dos géneros,
podemos terminar de recrear los problemas que están destruyendo a nuestra
especie, a nuestras madres y a nuestra Madre Tierra.
Categorías Marxistas
La co-municación permite la mutua inclusión de los
co-municadores entre ellos en cuanto a todas las diferentes partes del mundo.
Cuando se nombra el género, se divide a los co-municadores en dos
grupos que se excluyen entre sí,
categorías opuestas entre sí desde el principio, contradiciendo así la
inclusión intrínseca de la comunicación. Igual que las modalidades opuestas del regalo y del cambio y aún sin
calzar perfectamente, los géneros
entran en una relación complementaria. Al darle más valor al dominio,
hacen difícil la mutua inclusión y la
vinculación creativa del regalar y del recibir. Ciertos desarrollos extraños, como son aceptar el dominio y la sumisión como inclusión mutua, aparecen
entonces como la solución a esa contradicción. Darle al que domina puede
convertirse en un patrón estable, como ocurre con los llamados "valores de la
familia".
Lo que
sucede, al hacer la diferenciación de
los géneros, es que los aspectos del lenguaje que involucran el regalar y el
hacerse a un lado, se identifican como comportamientos biológicos de las
mujeres, mientras que los objetos de sustitución y categorización se le asigna
a los hombres. Eventualmente, estos dos roles se desarrollan en cuidados sin
poder por un lado, y dominación y
cambio por el otro . El aspecto de exclusión mutua de los géneros surgen del
lenguaje en sí mismo,[32]
donde lo "masculino" y lo "femenino" se
conectan en direcciones opuestas. Para poder exhibir un comportamiento que
supuestamente es el apropiado, para el que lleva el término de su propio
género, se podría concebir el comportamiento del otro género y simplemente
hacer los opuesto.
En el
texto constitutivo de los universales del lenguaje, Joseph Greenberg[33]
expone las categorías lingüsticas de "marcado" y "no marcado", que se
encuentran en los niveles fonéticos, gramaticales y léxicos en cuanto a los
términos opuestos. Por ejemplo, términos tales como "corto" y "largo", "ancho" y "angosto", y "arriba" y
"abajo" implican terminaciones opuestas
de un continuo. Uno de estos opuestos es usualmente la norma lingüstica.[34]
Nosotros preguntamos en inglés : How old is the girl ? (¿Qué tan
vieja es la niña¿) y no How young ? ( ¿Qué tan joven ?) "Vieja" es la
norma, lo que los lingüistas llaman el término "no marcado". De acuerdo a
Greenberg, "hombre" es el término "no marcado" y "mujer" es el término "marcado".
Para
mí, las expresiones meta-lingüsticas
"marcado" y "no marcado" están al revés. Parecería que el término más general,
el más inclusivo, debería ser el "marcado" (llamando nuestra atención) y los
menos inclusivos, los "no-marcados". En cambio, el término que es menos
importante tiene una marca extra, un prefijo o un sufijo, mientras el término
que es más importante se le llama un "signo cero", no tiene agregados. Por
ejemplo en inglés, se agrega una "s" a la palabra singular para hacer la
palabra plural, siendo el plural la categoría "marcada" y la singular la "no marcada". Hasta los dos términos tienen su significado
atravesado. "Marcado" es que no está marcado, mientras que "no marcado" está
marcado.
Greenberg
cita un artículo de Jakobson que describe esta distinción : " El
significado general de una categoría
"marcada" asegura la presencia de una cierta propiedad "A" ; el
significado general de la categoría correspondiente "no marcada" no asegura
nada respecto a la presencia de "A" y se usa principalmente y no exclusivamente
para indicar la ausencia de "A"." Greenberg continúa diciendo, "Por lo tanto,
en términos de Jakobson, "mujer" sostiene la presencia de la categoría
"femenina" como el término "marcado",
mientras "hombre" se usa principalmente, pero no exclusivamente, para indicar
la ausencia de lo "femenino"."
Este
análisis es contrario a la intuición de la mujer, quienes han sido enseñadas en
"la escuela de los golpes fuertes" que la propiedad importante es ser hombre, y
que es la carencia de esta propiedad lo que nos define a las
mujeres. Continua Greenberg "Por lo tanto, el término "hombre" tiene dos
significados, el que significa la
ausencia explícita de lo "femenino" en el sentido de "hombre ser humano" y el que significa "ser humano en general". Entonces, de
acuerdo a Greenberg, el término que indica la ausencia de lo femenino también
incluye lo femenino cuando se usa en su definición general. Se incluye en la
definición del ser humano a las mujeres, mientras lo femenino está explícitamente ausente.
Se me
ocurre la siguiente fantasía: sí el hombre y la mujer fueran palabras, hombre
sería el término "marcado", con el prefijo del pene, y de acuerdo a esta
teoría, menos importante, diferente; mientras que mujer sería el "signo cero", sin el prefijo, más importante, la
norma. Si es cierto que "hombre" se
define como la ausencia de la cualidad femenina, ¿cuál es esta
cualidad? La cualidad de la mujer es justamente la ausencia de esa propiedad
distintiva, "la marca", el pene y (agregado a esto) la ausencia de la
propiedad, en el sentido de la propiedad privada. Sin duda, la mujer es la norma, la "muestra" no aceptada de la especie humana.
Es sobre
la base de la ausencia de lo femenino
como el hombre se define a sí mismo y define a la humanidad. El pene es el
doble negativo, la ausencia de la ausencia. (Jacques Lacan habla de la
"ausencia de la ausencia"). No nos debe es sorprender que los lingüistas y los
niños estén tan confundidos. En inglés
la palabra "wo-man" en sí es "man" marcado con un prefijo, que quizás esconde
el hecho de que la madre no tiene un pene. La diferencia, el que la mujer no tenga un pene, se ve como la diferencia de ella,
una carencia con respecto a la norma, a la que el niño si se parece. En la palabra en inglés "mankind" demuestra
el problema; tomando el pene como la "marca" del hombre, y al hombre como
muestra de la especie, las mujeres aparecen como "defectuosas", como miembros
de una clase inferior.
El ser
la norma en sí, se ha convertido en una característica del género masculino, y
a su vez el pene se ha convertido,
de manera paradójica en la "marca" de
la norma. La palabra "masculino" y todas las otras palabras que se usan para
dominar a través de la definición, cuentan con una inversión fálica, por la similitud entre el mandato del género
masculino y la definición (de la que se deriva). La palabra "masculino"
desbanca a los hombres, a aquellos que tienen un pene y que a su vez son
desbancados, y que usan su "marca" para dominar o desbancar. Cuando ostentan
posiciones de "autor-idad" gracias a la marca, ellos usan las palabras para definir y conquistar.
La
comunicación verbal entre hombres y mujeres pretende crear una mutua inclusión
entre aquellos, que están culturalmente definidos como polos opuestos; uno de
estos polos es definido como "superior"
al otro, y como norma y muestra de la
especie. Las contradicciones lógicas involucradas en esta situación, crean
vínculos dobles y dañinos que la sociedad no ha podido resolver con
sus meta mensajes, con respecto a las categorías de género. De hecho, muchos
meta mensajes masculinos acerca del género están orientados hacia el ego, construidos sobre la lógica del cambio y
confirmando la superioridad del género masculino. Este libro, en el meta
mensaje del regalo, es un intento
para tratar de resolver la necesidad de abolir algunas de las
categorías de género.
Sustitución de la valoración de más
Puesto
que socialmente se le da más valor a los hombres masculados, más atención
social se le da a la característica substitutiva del lenguaje, por lo que el acto de regalar se mantiene
oculto a nuestra comprensión. Así se
desarrollan un número de patrones que se reflejan a sí mismos, que expresan el
carácter contradictorio de los géneros (basados en el lenguaje) y lo perpetúan.
La sustitución, o el tomar el lugar del otro, se convierte en dominio, se
repite a sí mismo y le quita el lugar al regalo, que es lo que lo nutre. El
hombre le quita el lugar a la mujer
como modelo de la humanidad, en cambio, las mujeres continúan dándole cosas a
los hombres y dándole valor al modelo masculino. Los comportamientos masculinos
como el dominio y la competencia
ocupan el lugar de la no competencia,
del regalar y del hacerse a un lado. Esos comportamientos vuelven a jugar los
aspectos de los mecanismos de sustitución y de servicio que vimos en la
definición. Dar valor es un aspecto de dar, que continúa apoyando al dominio encarnado de la
sustitución, en nuestra sociedad.
En el
nivel del lenguaje, otorgamos valor a las palabras que son regalos sustitutos,
mientras que a nivel de los géneros damos valor al hombre, al sustituto que
ocupa el lugar de las mujeres ( y de otros hombres). Enfocamos nuestra atención
en eso y ya no vemos a la Madre Tierra o a la madre o a nadie que de regalos,
ya que a ellas les quitaron el lugar.
El regalo en sí aparece como algo inferior (sin valor) cuando se le compara con la sustitución, la que
usualmente, ha sido desnudada de todo
aspecto de regalo hasta tal punto, para que parezca totalmente lo opuesto. En
la economía, el cambio, que es un mecanismo de sustitución y de ocupar similar
a sí mismo, sustituye completamente la modalidad del regalo, que se hace a un
lado.
Otra
expresión de la masculación es el uso de la definición y de nombrar para
controlar el comportamiento de los otros a través de las órdenes y de la obediencia (al hacerse a un lado la
voluntad). Luego de que a la mitad de la humanidad le ha entregado el mando a
los que no cuidan, es muy difícil convencerlos después de que deberían cuidar,
en los momentos apropiados y hasta cierto grado.
Entonces,
paradójicamente, se les pega (abatimiento físico) a los niños porque no dan ni se hacen a un lado al ser desobedientes o poco respetuosos. La
moral y la ley están estructurados de acuerdo al mandato y a la obediencia o
sea al dominio por la palabra. La venganza y la represión son la consecuencia
de la desobediencia. El castigo "justo" se da por haber roto la ley. Al acto de
regalar se le hace aparecer como si fuera poco realista, mientras que lo que se
necesita no es realmente justicia, basada en el definición, en la masculación y
en el cambio, sino la amabilidad, la
restauración del paradigma del regalo y del modelo de la madre.
Una comunidad dividida
Casi
todos, en una comunidad, tienen su turno en los roles de hablar y escuchar (el
que da y recibe en la lingüstica). También se da la comunicación entre los miembros de un mismo género, por
lo que los que hablan y escuchan (los que dan y reciben) pueden ser del mismo
sexo. Cada género desarrolla su propia comunidad de mutua inclusión con los de
su mismo sexo, mientras tratan de hacer una conexión con quienes excluyen,
al organizar una sociedad con los del sexo
opuesto.
Por lo
tanto, hay procesos diferentes para cada género. Si al mismo tiempo que se organiza la co-munidad, se
construyen nuestras identidades
individuales, habrá dos clases de identidades para cada género, una identidad,
que se forma al comunicarnos con el mismo sexo y la otra, constituida por la
co-municación con el otro sexo. (Los que dan a los que dan; también dan y se
entregan a los que se encuentran comprometidos en ocupar el lugar del otro; los
que toman el lugar del otro conforman una sociedad de iguales, que compiten a
su vez, para desplazarse entre sí). Los principios básicos del funcionamiento
de la co-municación, el regalar y el sustituir son actuados en los dos roles de
los géneros opuestos.
El mal
uso de la definición y del nombrar, de los procesos y de los mecanismos lingüsticos que serían relativamente
neutrales y beneficiosos para la colectividad, se hacen posibles proporcionados por la invisibilidad del regalar en el lenguaje y en la vida. Ambos
son causa y efecto de la masculación y de la desaparición del modelo de la
maternidad. Si logramos restaurar el regalar en la visión del lenguaje y de la
vida (y restauramos la idea de servicio y de la satisfacción de la
necesidad del lenguaje, en la definición y en el nombrar), se podría debilitar la posesión patriarcal de un proceso materialista y
deshumanizado de la definición, mientras se le quita la inversión fálica a la
palabra.
Valores de la familia
En la
práctica, los cuidados de la madre se mantienen sin reconocimiento en la
familia, y sin que se extienda al resto de la sociedad. Éstos han sido interpretados por la ideología de derecha como subordinados al modelo del padre. Las familias constituidas sobre
la opresión como un de los "valores de
familia", son la columna vertebral del patriarcado. En éste, el que cuida y da
regalos está cautivo en el servicio
(permanente) de aquél que la domina y que usurpa su posición de modelo para sus
hijos, hecho que al mismo tiempo la convierte en modelo de debilidad y de sumisión
para sus hijas. En su lugar, el cuidado
de la madre podría convertirse en la base razonable y eficiente para nuestras
instituciones sociales y el regalar sería liberado como el principio de un
mejor orden social.
Con esto
no quiero decir que el estado patriarcal debería cooperar en los cuidados, como
se ha tratado de hacer en muchas clases de cambio, disfrazadas como regalos y
programas de asistencia. En los Estados Unidos de América, la ayuda para el "Tercer Mundo", dentro y
fuera de sus fronteras, muy a menudo es un cambio oculto que beneficia al "que
da", y que va en detrimento y humillación del que recibe. El cuidado del modelo
masculino, y más aún, del modelo colectivo, no ha funcionado, como se ha podido
ver en los muchos ejemplos costosos del comunismo (capitalismo
estatal) y de la burocracia.[35]
Sería
mejor, si los gobiernos se reorganizaran para quitar la competencia por el
dominio, para que los individuos y los grupos relativamente pequeños pudiesen
participar en el cuidado de unos y de otros. Una transformación de esta clase
también requiere de la creación de la abundancia, acabando con el desperdicio. La presente escasez es
artificial, está creada por el gasto desperdiciado en productos que no son
nutritivos, como son el armamento, las drogas, y lo lujos simbólicos. Estos gastos reducen la economía de los muchos,
para permitir la continuación del sistema socioeconómico patriarcal de la
explotación, y el privilegio de más y el poder de unos pocos.
Es
importante poder buscar en el lenguaje las claves para la organización de la
sociedad, porque el lenguaje tiene la característica de ser al mismo tiempo
individual y social, tanto en nuestras mentes individuales como en las del
grupo. Como factor creativo importante, en la formación de nuestras identidades
individuales y colectivas, sirve para construir una conexión sobre la brecha que existe entre la persona sola y
la multitud.
El
cambio, constituido por un mecanismo de sustitución y de hacerse a un lado como
un derivado de la definición, es un fuerte gálibo que se refleja a sí mismo y
que nos seduce para que interpretemos todo a su imagen, mientras esconde el
acto de regalar. Sí podemos señalar,
comprender y desmitificar sus
mecanismos, y restaurar el principio de regalar en abundancia a nuestra idea del lenguaje, podemos usar el
lenguaje como una guía para la creación de una sociedad de la maternidad en la
casa, aquí en la Madre Tierra. El dar regalos y los valores de esto ya están
disponibles; para verlos, sólo tenemos que cambiar nuestra perspectiva quitándonos los anteojos del
patriarcado.
Categorías sin género
Aún
cuando hablamos de lo "bueno" y de lo "justo", términos que parecen "no
marcados" y neutros en cuanto a género, tendríamos a los hombres como los
modelos no reconocidos. Lo "bueno" está cargado de imágenes del Dios masculino,
mientras que "justicia" usualmente depende de jueces hombres y de la ley masculina. El valor que se le da a la
igualdad, que es un factor importante en la forma del concepto uno-muchos y un
principio mayor en la masculación y el cambio, también perpetúa el modelo
masculino. (Las madres cuidan a los niños que son diferentes a ellas.) Las
imágenes y los actores masculinos traen consigo los valores que les han sido
dados socialmente, incluyendo el privilegio de su "marca".
Es más aún,
las categorías aparentemente neutrales son revestidas de nobleza como
categorías a las que deberíamos de pertenecer. Son de alguna manera
artificiales, un existir "no marcado",
una norma a la que los niños que deben dejar la categoría de su madre puedan
regresar cuando sean adultos, sin tener que pasar por el terror de la
necesidad ilusoria de la castración. Comportándose de acuerdo a las
leyes, a los mandamientos, a las reglas y a las regulaciones de los padres, pueden hacerse iguales a sus padres o hermanos, que en realidad no
son diferentes a su madre en esto, puesto que las reglas son iguales para
todos, aún cuando los hombres ostenten más autoridad.
De esta
manera, cuando los niños se convierten en hombres pueden renunciar parcialmente
a la diferencia inventada que arruinó su integridad primordial, la integridad e
identidad con la madre, la experiencia original y real que tuvieron que negar,
cuando se dieron cuenta de que pertenecían a otra categoría. Sus madres y las
otras mujeres son "criadas" en un nivel
igual al de ellos, siguiendo las mismas reglas y supuestamente disfrutando de
los mismos privilegios.
Lo
neutro, la categoría objetiva ("no sesgada") promete una cierta clase de utopía
a la que los niños pueden aspirar si se comportan correctamente, o si toda la
gente se comporta correctamente. Si actuamos de cierta manera para poder pertenecer a una categoría
"buena" (aún que sea "demócrata" o "americano"), pareciera que tenemos la
oportunidad de vencer la separación original debida a la "marca" o la falta de
" marca", que causa la diferencia de
género. Quiero insistir aquí, que este
doloroso viaje es innecesario, porque la separación original es innecesaria; es
una interpretación social del género que separa al niño de la madre por culpa
de su "marca". Y nosotras somos capaces
de cambiar una interpretación social. El niño pequeño todavía es un miembro de
la categoría humana con su madre como modelo que los cuida, como lo es una
pequeña niña; y desde el principio, el
pene o la "marca" es en realidad irrelevante para la categoría del ser humano.
"Hum"
Los adultos socializan a los niños en
estos roles por su comportamiento, y por decirle con mucha insistencia al niño
que el es un niño, empujándolo de esta manera hacia la identidad del padre, y
alejándolo de su madre, de esa interacción con la identidad del que le cuida y cuido, que el experimenta a diario. (El
problema es peor aún, si el padre no aparece del todo, y el niño sólo ve a
otros hombres en la calle o tal vez en la televisión.) Nosotros los adultos
hacemos una división entre su identidad
conceptual y sus experiencias . Él solamente está tratando de
usar el lenguaje en cuanto a sí mismo, de la misma manera que lo usa con las
otras cosas para entender qué son.
De la
misma manera, una niña pequeña aprende de la sociedad que la categoría a la que
ella y su madre pertenecen es "inferior", que a menudo ni siquiera es asumida
como categoría, y que su madre, que todavía es su modelo, probablemente valore
más por la "marca" al hombre, que lo
que valora a ella, a su hija, a sí misma o a su género.
Otro
efecto de la masculación es el privilegio de una clase o de la otra, que
corresponde directamente con a la "marca". El dinero, los carros, las
posesiones aparecen como una "marca" de la clase; el color de la piel, la
altura, y otras diferencias físicas funcionan como una categoría racial o
cultural, pero todas estas dinámicas se originan en la "marca" fálica, y de
hacer la diferencia con la madre como
una diferencia física. Ellos promueven la idea de un " desviado " privilegiado.
Después tendríamos que comportarnos de
una manera masculada obsesiva, porque estamos relacionados a (o
tenemos) una "marca".
Por
ejemplo, el dinero como el falo, es la "marca" que parece identificar la norma.
Descalifica la norma (de regalar), cuyo lugar ocupa, haciendo de los que no
tienen dinero seres "inferiores". Otra
clase de características, como lo es la piel blanca, puede funcionar como la
"marca" impuesta culturalmente a la
norma, interpretando los otros colores de piel como categorías "carentes" o "menos normales". Actuamos de
acuerdo a nuestras categorías tal como los niños y las niñas lo hacen. Seguimos
ciegamente las profecías que nos satisfacen de los nombres de las categorías,
las que traen consigo la lectura social errónea de nuestras diferencias físicas
o no físicas y o nos aferramos a ellas y las contradecimos. Sería más fácil
cambiar las definiciones, que tratar de cambiar las vidas y los patrones
sociales, que ya tienen su imagen distorsionada.
Hombres
y mujeres pueden aprender ( y muchos ya
lo están haciendo) a hablar a los infantes desde un meta nivel acerca del
género, diciéndoles cosas como : "Las palabras que usamos para hablar de
nosotros no son las correctas ; nosotros somos diferentes de como suenan
las palabras. Aún cuando halamos de "hombre" o de "mujer", o de "niño" o "niña", "papi" o "mami",
todos somos humanos. En realidad todos somos parte de una misma categoría". De
hecho, cuando los niños y niñas están pequeños, ellos tienen que ver otras
diferencias físicas mayores (como el tamaño), para poder establecer la definición de la categoría "humana" y
verse ellos como parte de la misma. Seguramente, tienen la mente lo suficientemente
abierta, como para obviar la diferencia en los genitales para su definición, si
nosotros no se lo imponemos.
Trate de
escuchar como la gente que tiene niños o niñas pequeños se refieren al género.
Con ropa , un niño y una niña se parecen mucho, y cuál es el género es lo que
preguntan de primero, "¿es niño o niña?". Aún la costumbre de hacer una
distinción entre los niños de acuerdo al color que se use para vestirlos ,
rosado o celeste, sirve para engañar.[36]
Nosotros no debemos imponer estereotipos a nuestros niños o niñas, más bien,
debemos permitirles que crezcan con interacciones de regalar y de que
tomen conciencia de lo que son con
forme van creciendo. Tal vez, les deberíamos permitir a los niños que escojan
su género en la pubertad, de acuerdo a su preferencia sexual, celebrándoles su
escogencia con rituales y celebraciones. No los deberíamos cargar con las
profecías que deben cumplir, profecías que los alejan de nosotras y de ellos mismos.
Tal vez
pensemos que los niños y niñas no son lo bastante inteligentes o lógicos para
que sean capaces de captar estas distinciones. Sí este fuese el caso,
probablemente, esto sucedería porque los hemos confundido, al cargarles los términos de sus identidades con
diferencias difíciles y falsas. No estamos haciendo esto individualmente; es
parte y producto de todo el cambio social misógino que está a la deriva.
Definir categorías porque si, se ha
convertido en un instrumento para la opresión, ligado con la evaluación económica de todas las cosas
de acuerdo a su precio. Sin embargo, es más importante regalar y satisfacer las
necesidades para el bienestar de la humanidad, que definir por categorías. Al definir las categorías, se ha hace una distorsión, al hacer más énfasis en algunas características como consecuencia de la
masculación. Podríamos evitar la
masculación si abolimos los términos de género para los niños y niñas.
Podríamos llamar a los infantes "hums" por ejemplo, como un diminutivo de
"humanos". Podríamos decir :
¿"Cómo está mi pequeño hum ?" A la pregunta : ¿ Es niña o
niño ?", podríamos contestar "Es un "hum". O podríamos simplemente
contestar: hum. Tal vez entre adultos nos podríamos comenzar a llamar hums
también. Esto podría resolver el problema de la separación basada en la
identidad masculada, la definición de las mujeres como inferiores y
dándole más valor a lo neutro o al
objetivo, al no imponer, en primer término, diferencias falsas. El pene no es
un regalo especial o una "marca" de una categoría superior; el pene es
únicamente una parte del cuerpo.
Con
esto, no pretendo ignorar las
características positivas de las diferencias sexuales que dan realce a la vida, pero si pretendo tratar de
liberarlas de los estereotipos, y especialmente de la obsesión de la
masculación que está acabando con nosotros y con la Madre Tierra. Tal vez no podemos oír a la tierra cuando nos
dice : "Ustedes son como yo ! Ustedes son de la categoría de los que
regalan.", ¿Qué hemos hecho con esto ? O será, que no la podemos oír, porque estamos obsesionados.
Como especie, nosotros nos hemos identificado con algo ("hombre") que es
diferente a la madre y tenemos que actuar de acuerdo a esa profecía que debemos
cumplir.
En otras
palabras, nosotros hemos hecho lo mismo con la Madre Tierra, que lo que hacen los niños pequeños respecto a sus
madres. Hemos negado la similitud, y nos identificamos a nosotros mismos como
"algo diferente", sin saber con certeza lo que es, y de esta manera
terminamos identificándonos con la
palabra en sí. La muestra parece ser ese Dios masculino, al que nosotros
nos parecemos, que está allá, muy
arriba en el cielo y más grande y más importante que la Madre. Tratamos de actuar de acuerdo a lo que él
nos dice, inventando una gran cadena jerárquica de seres, que conquistan y
ocupan el lugar del otro, olvidándonos de nuestros corazones que sienten la
necesidad de regalar.
Confiando
en los niños y niñas y permitiéndoles que jueguen de acuerdo a sus propias gustos, ellos eventualmente se
convertirían en seres inmensamente
inteligentes y creativos, como lo descubrió María Montessori. Nosotros tenemos
que permitir que nuestra definición crezca de las experiencias de las
actividades libres, como son jugar,
crear, regalar, llenando así nuestros períodos de aprendizaje con realidades
vividas. No debemos permitir que nuestros niños aprendan a adecuarse, a esas
categorías preexistentes y opuestas de
los géneros, establecidas por el adulto. Todo esto es más fácil donde hay
abundancia y donde la experiencia del
niño no es destruida por el abuso o por la escasez.
Tal vez
"hum" podría representar también el "humus", esa parte del suelo, ese terreno
en el que nosotros y todas las culturas
somos unos para los otros, la tierra de la que surgimos y a la que regresamos. Tal vez, al fin, podríamos actuar de acuerdo
al regalar, como una continuación de la situación original madre-niño, que
podríamos dejar florecer sin que la sociedad la tuerza.
Un experimento personal
En
realidad no es tan difícil cambiar el lenguaje con el que le hablamos a los
niños ; yo lo hice en 1960 con mi hija mayor, Amelia. Evité usar con
ella los pronombres posesivos, no enseñándole los términos "mío", "míos", "de él" o "de ella". Puesto
que en la realidad, la madre es la muestra original, los niños
aprenden mejor lo que ella dice y no lo que dicen los otros. Sin embargo, yo le
solicité a las otras personas que
estaban con nosotras, que evitaran el uso de los posesivos. Desde luego, Amelia
escuchó el uso de esos pronombres posesivos en personas que no eran allegadas a
la familia , en el radio y en la televisión. Cuando surgían ciertas
dificultades, yo me las arreglaba diciéndole, por ejemplo, "Papi usa eso", en lugar de decirle :
"Eso es de Papi". A pesar de que a los tres años de edad ya hablaba bien, no
usaba los pronombres posesivos.
Pero los
aprendió y yo se como. Ella quería jugar con unas piezas de una loza y otra persona que estaba ahí le dijo :
"No los toque, esos trastos son de su mamá." Siempre sentí que era una razón
ilógica (se suponía que no jugara con ellos porque se podrían quebrar, no
porque eran míos); pero esa razón,
además del hecho de que la poseedora de
la loza era yo, su madre, hizo, que por
fin ella comenzara a usar esa
categoría. Es difícil decir, si el no aprender la posesividad en los tres
primeros años de su vida , hizo que ni hija sea ahora más generosa que si
hubiese sido de la otra manera, o si tuvo algún efecto. De hecho, el
experimento terminó muy pronto, existían muchas variables, y al hacerlo yo sola, el experimento no fue
muy eficiente.
Por otro
lado, no le hizo ningún daño. La posesividad no es algo tan básico como el
género, y de todas maneras, la vida absorbió cualquier negatividad que pudo
haber habido. Sin embargo, el evitar términos de género a una edad temprana, podría a la larga tener un
efecto en el concepto que de sí mismos
tienen los niños y las niñas; por lo
menos en los períodos más sensibles del aprendizaje del lenguaje.
Podríamos
usar nombres andróginos en las escuelas maternales. Podríamos hablarle a los
niñas y los niños de los términos del género desde un meta nivel en Plaza Sésamo y El vecindario del Sr. Roger. Podríamos, a través de la televisión, darles ejemplos a las madres y a
sus niños y a sus niñas, usando términos sin género para definir sus categorías
como parte de toda la humanidad.
También creo, que la vida corregiría cualquier negatividad que podría estar
involucrada en el experimento.
En las
últimas décadas, las mujeres han insistido en hacer una diferencia en el lenguaje, al eliminar la terminología sexista. Seguramente podríamos
inventar nuevas maneras de hablar a los infantes y de hablar acerca de ellos,
que podría inducirlos a que se
identifiquen, en forma progresiva,
fuera de los conceptos estereotipados de género. Entonces, tal vez, todos
podríamos reconocer y aceptar la afinidad que existe entre nosotros, con nuestras madres y con la Madre
Tierra, regresando a la norma de
regalar.
A través del lenguaje, cada individuo
teje una respuesta a la pregunta filosófica más profunda de nuestro tiempo: "¿
Cuál es la relación del uno con los muchos?" ¿Cuál es la relación del individuo
con su cultura y de ésta con los cinco
billones y medio de seres humano vivientes? Esta relación es muy diferente a la del individuo en un pueblo o un grupo social en los siglos pasados. Los
medios nos traen imágenes e información acerca de los billones de personas que
nunca veremos o conoceremos, que son
seres humanos tan reales como lo somos nosotros. De la misma manera, la
astronomía nos ha presentado una visión de nuestro planeta Tierra muy
diferente, en medio de millones de galaxias y billones de estrellas y de todos
sus posibles planetas. Con forme aumenta nuestro conocimiento de la humanidad y
del universo, nuestra dimensión en relación con la totalidad se encoge de manera increíble. Sin embargo, cada uno de nosotros permanece
en un primer plano nuestro y por eso
parecemos muy grandes, ocupando toda
nuestra visión.
Desde el punto de vista del paradigma
del regalo, la contestación a esa pregunta, es más o menos así: cada ser humano es parte de la colectividad porque la
identidad de él o ella se constituyen a
partir del material de la colectividad, de los regalos lingüsticos y culturales que nos dan otros y que nosotros, a su
vez, los damos a los otros. Nuestra subjetividad física y psicológica está hechas de esta misma materia, de la matriz
(o madre) que nosotros reformamos y nos hacemos de nuevo para los otros. Cada
uno de nosotros es un lugar o punto en la tela tejida por la transmisión de innumerables regalos. En esta tela,
el proceso colectivo relaciona las cosas con las palabras, las palabras con las
palabras, las cosas con las cosas, nosotros entre nosotros, con y a través de los regalos, en todos los
diferentes niveles.
La reiteración de la masculación en
diferente escalas ha cambiado la configuración de este proceso colectivo,
dirigiendo el flujo hacia la categoría de los que se motivan a sí mismos, para
ser ellos los que dominan, quienes intentan expandir su importancia personal estableciendo
relaciones de control sobre la colectividad y los regalos. A menudo, estos son
servidos por otros que tienen acceso a una relación indirecta con los muchos,
al relacionarse con aquél que domina a los muchos. Podríamos pensar que los
países desarrollados podrían devolver
sus regalos a los muchos, pero esto no va de acuerdo con el mandato de
desbancar y de acumular. Desafortunadamente, la relación dominante de uno sobre los muchos
pareciera tener como posible resultado la destrucción de los muchos por el uno.
Recientemente, la capacidad de provocar una devastación nuclear ha permitido
al poder estar disponible y muchos han
jugado con esto. Nosotros debemos revelar el carácter ilusorio de la motivación
para crecer y volver a crearnos a través de los procesos de regalar y de recibir, encontrando la manera
de relacionarnos como personas que nos podemos cuidar, uno entre muchos y
muchos entre muchos.
Para recibir un nicho ambiental, que es
un regalo, los seres evolucionamos; las
criaturas se desarrollan con necesidades para recibir esa clase de cuidados. El lenguaje es un producto y un
subproducto de la vida de las pasadas generaciones, que a su vez, las
generaciones presentes y sus individuos podemos recibir y usar; es un nicho ambiental creado por la colectividad
cultural.
Nosotros tenemos que actuar con
respecto a las cosas, porque ellas son valiosas de varias maneras para
nosotros, tanto colectiva como individualmente. Para sacarles su valor con
fruición, nosotros tenemos que ser capaces de usar las cosas de muchas
maneras colectiva e individualmente. En
la sociedad, otras personas han contribuido mucho para realzar las cosas y también para realzar el valor de las
palabras. Usualmente, por lo menos, aprendemos el "como usarlo" de nuestro
ambiente inmediato, se nos de sin
ningún costo, está ahí para que nosotros lo tomemos o para que nuestra madre
nos lo dé. Esto, como también el
conocimiento de qué es más apropiado
para usar, nos lo transmiten muchas personas de la sociedad. Pero todo eso, toda nuestra cultura material,
está ahí, porque otros han actuado con esto a través de los siglos y sus han mediado con el lenguaje. Las mujeres y
las cosas, no sólo, han quedado fuera de toda consideración, sino, que los
procesos de vida de las multitudes en el pasado (y en el presente) han sido
ignoradas por los filósofos quienes valoran más las palabras que las cosas,
porque están viendo el mundo, desde un punto de vista masculado y fuera de todo
contexto. La actitud hacia el tema del
sexismo es mucho más amplio que el tema del género; se introduce en la dialéctica de la interacción entre las
palabras y las cosas, del que define y lo definido, cambiando así profundamente
la perspectiva de la colectividad y cómo se nos presenta el mundo.
El cambio ha enmarañado algunos de los procesos del lenguaje, al transferirlos al plano material, creando
una situación, en la que el regalo se cancela al ser usurpado por un regalo, en apariencia equivalente, pero sin duda
falso. La creación de esta situación artificial, de nuevo el uso de aquella
parte del patrón donde la palabra toma el lugar de las cosas, haciendo que el
regalo sea innecesario para lograr una relación en ese momento. No necesito darle a usted una flor para co-municarme con usted, basta con que yo diga la palabra "flor". La palabra también sirve
como el equivalente de la muestra. En la descripción del proceso del concepto,
hemos discutido como la muestra de la "cosa" no es necesaria, cuando la palabra
toma su lugar como un equivalente en esa categoría. En el plano material del
cambio, cuando se da el regalo falso, se cancela el carácter de regalo del primer regalo que expresa su valor al
re-presentarlo; esto queda particularmente claro cuando el dinero es el regalo
falso.
El dinero ocupa el lugar del producto
como el equivalente de otros productos y así toma el lugar y anula aquel
producto que aparentemente es su equivalente. Cuantifica y re-presenta el valor del producto como un "regalo"
sustituto en el cambio. (Curiosamente, el dinero funciona cuando se da).
También anula el valor cualitativo y el valor del regalo (al inferir que la
otra persona es valiosa), remplazándolos con valores cuantitativos y de cambio,
para que éstos sean vistos como
cualquier otro producto, en la categoría de todos aquellos otros productos, que
están en el mercado.
La transacción humana de cuidar, como una acción de regala,
ha sido alterada y su sitio ha sido ocupado por parte del proceso del concepto, para que mediatice la relación de la mutua exclusión de la propiedad privada. El uso
material del proceso del concepto (y la transposición de la lingüstica) le
permite a los que cambian que actúen la definición, para dar y recibir la
palabra-regalo sustituta y el dinero a
cambio. Y así, los que cambian pueden
dar sin privarse. Le dan valor a las cosas y a su sustituto, al dinero, y no se valoran entre sí. El dinero es un
medio de co-municación mediante el cual se define un producto y así, el que compra
le da al que vende, de igual manera, como el que define le da el definiendum al que escucha. A su vez, el
que vende tiene que entregar el producto, que en el proceso de definir sería lo
definido. Como transcurre a través del proceso encarnado del concepto, el valor
de regalo del producto se pierde y aparece transferido al dinero, que es
cambiado por aquello y que ahora llamamos el valor del cambio del producto. En
cuanto el producto se convierte en propiedad del comprador, sale del proceso
del mercado y adquiere el valor de uso.
Cuando se elimina la atribución de
valor del que recibe, el proceso de cambio en cierta manera elimina el valor de regalo del producto y entonces esto no
se puede reconocer. El valor de uso es
un valor que está desprovisto de las experiencias previas, una
vez comprado y pagado el precio, no pensamos más en el origen del
producto. No investigamos sobre el
producto que estamos usando, no nos preguntamos sí fue elaborado por trabajadores del "Tercer Mundo" que recibieron
salarios menores que los mínimos, o por mano de obra infantil, o por los
miembros de las uniones de los Estados Unidos. Una vez que el producto está
listo para que lo usemos, no hay gratitud ni reconocimiento para los que lo manufacturaron. No recibimos
los productos como un regalo por que esto implicaría la transmisión de un valor a los que lo reciben. En su lugar, el reconocimiento y la gratitud
son para los que "hacen" dinero, o tal vez para el comprador, para el vendedor
o para el proceso de mercado en sí. Por esta razón, creo que hay una diferencia
lógica invisible, entre los valores de uso que han pasado por el proceso de
cambio y los valores de uso de lo que la gente hace directamente para los
otros, y que transmiten el valor del regalo. La persona que utiliza el valor de
uso, preparando y adaptando éstos para
satisfacer las necesidades de los integrantes de su familia, les agrega valor
de regalo; el valor del regalo otorgado por los trabajadores a sus productos han desaparecido (o desviados como ganancias para otros), en el proceso del cambio.
Comenzando con el mundo
Marx, en su análisis del dinero y de
las mercancías (productos del cambio), tomó éstas como su punto de
partida, al creer, que antes, los estudiosos se habían equivocado iniciando
el análisis con el dinero. Una consideración parecida se puede hacer en cuanto
a la relación de las palabras con el mundo. Cuando nos formulamos estas
preguntas acerca de esa relación, usualmente tomamos las palabras como punto de
partida, lo que nos coloca en el camino equivocado. Debemos comenzar con el
mundo, no con las palabras; con la co-municación material y no con la
co-municación verbal. En cualquiera de los casos, la respuesta pasa a través de
la actividad de regalar de los seres humanos. Sin embargo, si comenzamos con
las palabras, no podemos ver el carácter de regalo ni en las palabras ni en las
cosas. El carácter de regalo permanece escondido en la transparencia de las
palabras, porque en la definición, la posición de la palabra está sobrecargada
por la masculación y porque hay una para "tomar el lugar del otro'.
La posición de las mujeres, colocada en
un instancia inferior de regalar con respecto a los hombres masculados, es similar a la posición de las cosas
respecto a las palabras. Es por eso, que para las mujeres es más fácil comprender
el lenguaje a partir del punto de vista de las cosas, mientras que los hombres asumen el punto de vista de las
palabras. Por su puesto, todos los seres humanos son "cosas que se relacionan
con las palabras" como cuando se habla de nosotros, "esa persona que está
allá", "el próximo en la fila", "el amigo de Janie". Sin embargo, porque la palabra se ha encarnado en el género
masculino, la mujer toma el lugar de la cosa en forma análoga a la relación de
la cosa con la "palabra". Todos sabemos lo que es que hablen de nosotros y que nosotros no hablemos, hacerse a un
lado para favorecer al que ocupa
nuestro puesto, para que nos re-presente
en público, y mientras en la casa,
nosotras, continuamos regalando.
Continuamente las mujeres nos colocamos
en la relación, mantenemos, cuidamos y
creamos a nuestros niños y niñas, todo esa miríada de oficios que hemos tenido, continuamente valorando a los otro
de muchas maneras. Las cosas no hacen
esto en primera persona como si lo hacemos nosotras; ellas no se dan a sí
mismas a la gente. ¿A qué se debe su lado activo? Es la recepción que la colectividad hace de la acción y de
la creación de la actividad y de la creatividad, más allá del foco de lo
individual, del trasfondo de los muchos, en el que las mujeres han estado
situadas anónimamente por siglos. Nuestro dar sin reconocimiento,
proveyendo directa e indirectamente a
los otros, es el proceso y el resultado de una permanente interacción dialéctica de la colectividad
con las cosas. La humanidad no sólo
practica el dar, sino que en este proceso deja una cantidad numerosa de subproductos disponibles para
que los otros los tomen. Algunas veces, parece que las mujeres (y las otras personas excluidas) eran solamente
un subproducto de unos pocos hombres y que igual que las cosas, sólo tenían el
valor que la colectividad les otorgaba y no un valor que surgía de ellas
mismas, como donantes en la interacción. Las cosas se parecen a las mujeres en que se hacen a un lado,
dejando así que las palabras ocupen su lugar. El tratar a las mujeres como
"cosas" que cuidan y que ceden su lugar en la relación "unos-muchos" a aquellos
hombres que ocupan su lugar y que las poseen o controlan, se repite la misma
relación que hay entre las cosas y las palabras, circunstancia que siempre ha
sido para los filósofos, tan difícil de comprender. Los filósofos masculinos
tienen su propio punto de vista, el mismo punto de vista de los que toman el
lugar, de los propietarios y de los controladores, punto de vista desde el "uno" en oposición a los
"muchos". Las mujeres tratadas como cosas, toman el punto de vista de las
cosas, de los "muchos", de los que dan y que se hacen a un lado. Alguien podría preguntarse, "¿ Realmente las cosas dan y se hacen a un lado para
dejarle el espacio a las palabras, como las mujeres se hacen a un lado para
favorecer a los hombres ?" El tapiz de los numerosos regalos que
constituyen el proceso de vida de la colectividad, ¿se les da vida a las cosas,
con nuestra manos mágicas, para que se conviertan en Pinochos, obedientes al
fin a las palabras del padre ?
Haciendo a un lado las palabras de Gepeto, las brujas (y el hada maravilla),
traten ustedes de sentir, como mujeres, la vida de los objetos inanimados, porque
tal vez, nosotras sabemos que somos como ellos, malditas por la objetivación. De todas maneras, nuestras
palabras son diferentes, menos vacías que las de los hombres masculados, porque
también nosotras, hablamos cosas.
El comenzar el estudio con las
palabras, relacionando las palabras con las cosas, le permite al investigador
concentrarse en las palabras, dividiendo la idea de éstas por lo menos en dos : el "vehículo"
(sonido, el que significa, señal, escritura, lenguaje de signos, etc.) y el
"significado" (idea, significado, referente, designatum, etc.).
Creo que estamos empaquetando algunos de los valores característicos de las
cosas, en lo que asumimos es el "significado" de la palabra. Entonces, las
palabras se escinden de las cosas, que se presentan como privadas de sus valores de comunicación,
porque ni las "cosas" ni las "palabras" son reconocidos en el aspecto de llenar las necesidades de los otros, o de darles valor. Nosotros deberíamos ver las palabras, no tanto por el valor que
puedan tener, sino como regalos sustitutos que cargan con el valor de las cosas
en sí y en la comunicación. Este valor contribuye a la formación de la
comunidad en toda su variedad, permitiéndonos que nos vinculemos con la otra
gente de manera específica en cuanto a todos los componentes del mundo ;
es la existencia general de las cosas para los otros.
En la comunidad distorsionada por la
masculación, los géneros, sin entender, actúan la relación entre las cosas y
las palabras. Desde luego, estamos metidos en este problema porque los seres
humanos somos más capaces que las cosas de responder a las definiciones como
profecías de cumplimiento, por más que las cosas parezcan animadas. Los hombres actúan el rol de la palabra, la
mujer el rol de las cosas. Los hombres (que han tomado el lugar de la mujer)
son los regalos sustitutos para la mujer (para otros), ostentando el valor de
las mujeres en la comunicación, para esa clase de comunidad que llamamos
patriarcado. Las mujeres ayudan a crear
esa clase específica de vínculos que constituyen y mantienen esta comunidad.
Los hombres son los regalos sustitutos comunes, de esos regalos individuales
ocultos que son los que dan regalos. También las cosas tienen un lado oculto de
regalo, que se le atribuye a las palabras que ocupan su lugar. Las palabras y
los hombres se remiten a sí mismos, mientras que las mujeres y las cosas no.
Toda esta confusión proviene de hacer una división entre el sí mismo y el otro,
creando así a los que hablan y los que escuchan (los que dan y los que reciben)
que se incluyen mutuamente en dos categorías originales de género, ineludibles
y opuestas.
"Significado"
Si
comenzamos con las cosas y no con las palabras, podemos ubicar un "significado" en toda la variedad de
apariencias y de uso de las cosas, en su relación con las palabras, como es la
relación al regalo sustituto para los seres humanos. Las diferentes clases de
cosas que se relacionan con una palabra (lo que llamamos los diferentes
"significados" de la palabra) pueden parecerse entre sí. Por ejemplo, la
palabra "dulce" puede sugerir el sabor
de la miel o de los queques, porque que tienen el mismo sabor como lo tendría
también una persona de carácter
afable. La miel, los queques o la actitud afable son cosas relevantes para
los seres humanos. Si ellos no estuviesen relacionados con una misma palabra,
tendrían que estar relacionados con diferentes palabras (si no están
relacionadas a alguna palabra como sus nombres, podrían sin embargo, relacionarse con frases
compuestas de palabras, a las cuales se relacionan en algunos de sus aspectos).
El hecho de que las cosas estén relacionadas con una palabra implica que ellas
(o las cosas como ellas) han sido utilizadas para satisfacer las necesidades de
los muchos. Cuentan con una cierta generalidad; no es solamente que las
palabras en sí son generales, sino por que las cosas están relacionadas con
ellas, por el uso que le dan los seres humanos. En la formación de un
concepto, la capacidad de las cosas de repetirse para otros como cosas de la
misma clase ocupan un primer plano, debido a la generalización de la muestra con respecto a los muchos y a la
suposición final de la polaridad de una palabra general. El hecho de que haya
una palabra para esa clase de cosas, expresa la generalidad de las cosas, no
solamente de la palabra. Por lo tanto, la palabra en sí no es nada, es
dependiente de la relación de las cosas
con ella.
EL
"significado"[37] es el
término que se basa de arriba abajo en
la palabra que sirve para la relación entre las cosas y las palabras. Esta
relación la establecen los seres humanos de manera permanente para cada uno,
colectiva e individualmente. A menudo sólo creemos en la relación entre la
palabra y la cosa, pero es en la relación cosa con cosa o cosa con palabra lo
que le da valor a los seres humanos. Sin esto, las palabras no serían útiles
para nosotros. La relación entre la cosa y la palabra también funciona en la
constitución de las identidades por diferentes razones; entre nosotros, los seres humanos (hablamos de los otros)
somos también "cosas relacionadas con
las palabras"; nos nutrimos entre nosotros lingüstica y materialmente; y como lo hemos estado diciendo,
muchos de nosotros nos hemos modelado en algún proceso lingüstico.
Hemos
proyectado estos procesos lingüsticos en la organización de lo colectivo,
económica y políticamente y en la estructura de la familia. Las proyecciones
confirman y recompensan algunos tipos de comportamiento y descalifica a otros,
"entrenándonos", influyendo en nuestras identidades. Conforman los contextos
donde vivimos, imponiendo los
parámetros de la "realidad" donde operamos (lo llamamos "patriarcado") nuestras
identidades artificiales, fabricadas
por nosotros mismos.
En los
Estados Unidos, las mujeres no sólo tomamos los apellidos de nuestros esposos,
sino, que en los roles tradicionales de aquí y de allá, los hombres ocupan el
campo en la esfera pública, hablan por nosotras y a menudo, toman decisiones
por nosotras. Se sabe quiénes somos, de
acuerdo a las relaciones que tenemos. Para poder conocer acerca de las
relaciones entre las cosas y las palabras, debemos comenzar con las cosas,
igual que si queremos saber de las relaciones entre las mujeres y los hombres,
debemos comenzar con las mujeres, como lo ha puesto en evidencia el feminismo. Los hombres, por siglos, han
razonado desde las palabras a las cosas, así como han tratado de entender a la
mujer (a los niños y a las cosas) razonando a partir de ellos mismos. Me parece que quiénes están buscando el sentido de la vida, son
como los que están buscando el significado de las palabras, comenzando desde
una aproximación basada en la palabra y de arriba hacia abajo. En su lugar,
deben comenzar con el regalo material y no con los regalos lingüsticos,
substitutivos y representativos. Necesitan estar dando cosas, no palabras,
satisfaciendo así las necesidades materiales de los otros para crear abundancia
y la satisfacción de todas las necesidades materiales de todos, comunicándose
para forjar las subjetividades físicas (los cuerpos) y no sólo las
subjetividades lingüistas y psicológicas de la co-munidad.
Relaciones parasitarias
Algunas
veces el altruismo parece fingido y esto es porque el ego artificial del cambio
masculado ha aprendido a hacerlo, pero no de una manera maternal. La caridad
paternalista da en pequeñas cantidades, sólo da lo suficiente para quitarse la presión de unos pocos individuos,
sin que esto signifique cambiar necesariamente la totalidad del cuadro. Ellos
mantienen el control de los regalos y de los receptores a través de la
"diligencia cumplida", con la idea de que los que reciben tienen que ganarse su
confianza. Entonces las mujeres (aún las madres) valorando de más estos procedimientos "caritativos", los
toman como la norma de cómo ser altruistas. Si las mujeres continúan
desacreditando el modelo de madre (muestra para el concepto), para verlo
solamente desde el punto de vista que se refleja y valora a sí mismo en la
masculación y el cambio, ya sea que esto se deba a nuestro propio éxito en el
sistema o a que tomamos el punto de vista del hombre que siendo más valorado
nos degrada, perderemos el potencial revolucionario (re-evolucionario) que
ahora inflama el corazón del movimiento femenino universal.
Por
haber aceptado durante siglos la declaración masculina de que las mujeres somos inferiores, y al aceptar ahora la
declaración de que nosotras somos o deberíamos ser "iguales" al modelo, estamos
arriesgando a renunciar a nuestro alineamiento con la Madre Tierra, a la posibilidad
de salvar la tierra, a salvar a nuestras madres, a salvarnos nosotras, a salvar
a nuestras hijas y a nuestros hijos del espejo hambriento del paradigma del
cambio. Nuestra especie es una especie que se está comiendo a sí misma, porque
no puede valorar la muestra del concepto de la madre que da en abundancia y ni
siquiera puede verse.[38]
Hemos hecho del acto de regalar, que es
la fuente de la vida y de la felicidad y de sus expresiones en los niveles
económicos, políticos e ideológicos, esclavos del ego masculado y artificial. Esto canaliza los regalos de toda la
humanidad hacia los cofres de los pocos, cuyos excesos priápicos
se alejan de las necesidades y son transformados en armamentos fálicos por
medio de los cuales, un grupo puede demostrar su "superioridad" (ocupación de
la posición privilegiada de la muestra del concepto) sobre otro, que es
obligado a hacerse a un lado.
De esta
manera, los regalos obligados de los muchos se desperdician en gastos que no
nutren y que sirven para la
destrucción, para no mencionar la inmolación de los millones de corazones,
mentes y cuerpos que regalan. Deshaciendo los cuerpos de la comunidad, la
co-municación se vuelve contra sí misma, a imagen de la muestra del concepto.
Mientras tanto, suplir las necesidades
para la guerra (nutriendo el cambio fálico), se destruye convenientemente (a
través de gastar la riqueza en armamentos) la abundancia que podría facilitar
el regalar en diferentes partes del mundo, que no están involucrados directamente en la guerra. Hemos creado una
relación parasitaria, en la que una cantidad relativamente muy pequeña de
personas actúan como parásitos de los
demás, recreando así una situación de privilegio, que originalmente fue creada
al transferir la mitad de nuestros
bebés a una categoría "superior", que no colabora en los cuidados y que es mediatizada lingüsticamente. Esta categoría
está más valorada y el valor es otorgado por las que cuidan, gracias al mandato
de la posición de la muestra en el concepto. (La posición de la muestra es sólo
un mecanismo funcional y conceptual para organizar nuestras percepciones y no
como la forma de 'merecer' amor o abundancia.) Debemos educar de nuevo al
huésped para que convenza al parásito (que de cualquier manera es parte de sí
mismo), de que no permitirá que el
parásito siga convenciendo al huésped.
El
parásito está compuesto de espejos, cambios y juicios y tiene que recibir
energía, dinero, comida, tiempo y cuidados de otro, para poder hacerse lo
suficientemente grande para convertirse
en el privilegiado, tomando el lugar de los otros; sin que sea
culpa de nadie este estado aberrante de las cosas. De hecho, el culpar y
sentirse culpable, son parte del paradigma del cambio, una manera de hacer que el otro 'pague'. No
podemos arreglar el paradigma de cambio aplicándola una y otra vez a sí misma.
Las prisiones y las sillas eléctricas están llenas de personas que 'están
pagando' por sus equivocaciones. No
necesitamos justicia ; necesitamos amabilidad. En realidad la justicia es
un intento de definir el crimen para que no ocurra de nuevo, tratando de cumplir esa definición a través de una
clase de cambio, pero a la vez ese cambio se deriva de la definición. El 'pago' compromete a un material
co-municativo, por medio del cual, se requiere que el criminal dé algo y que
luego se haga a un lado. Pensamos que tal vez, regresando al nivel de regalos y
bienes materiales, tenemos más injerencia sobre el que actúa mal. Se intenta evaluar la gravedad del crimen con
respecto a otros crímenes (una clase de cuantificación) y el criminal está masculado de nuevo,
distanciado físicamente (sacado de contexto) y puesto en una categoría de
'otro' con un 'término' o con una 'frase'.
Muchos 'uno-muchos'
Pensando
en esto, pude notar que hay tres áreas
de relaciones similares con las que hay que trabajar: 1. las mercancías con el
dinero, 2. las cosas con las palabras, 3. las mujeres con los hombres. Puedo
usar cada una de estas relaciones para
aclarar las otras.
Por
ejemplo, todas estas áreas tienen relaciones de los muchos con el uno como
parte de su maquillaje. Las mercancías son los muchos, relacionados con el
dinero como su equivalente y los muchos en relación con el precio en
particular, como con el uno. Las cosas se relacionan con las palabras de
muchas maneras como muchos con uno, como muchos con respecto al lenguaje, como
una clase de cosas; como muchos con respecto a una sola palabra (por ejemplo,
la palabra 'cosas'); y como muchas
cosas con respecto a la palabra, qué
'significa' esa clase o qué la re-presenta. Como género 'inferior', todas las mujeres se relacionan con los
hombres y con cada hombre, como
los muchos con el uno. Además, cada una de estas relaciones
implica relaciones potenciales de uno-muchos. La pareja humana es el ejemplo de una relación uno-uno, como la relación
más efímera del cambio de un producto por dinero, y como el signo, según
Saussure. Las variaciones del cambio, en la relación uno-uno, ocurren en la
relación entre la mujer y el hombre, con la relación familiar del padre. La
madre figura en sí con el uno en cuanto a sus hijos, que son los muchos, pero
su puesto es tomado por el padre, 'cabeza' de familia. Algunos ejemplos
obedecen a una doble moral, como el
síndrome de Don Juan o la poligamia,
que también representa una relación de
muchos-uno. Otra relación muchos-uno es la de la propiedad con su dueño, que a
menudo combina con la relación de la familia, como la de bienes muebles con el
padre.[39]
Entonces, desde luego, hay súbditos del rey, electores que eligen a sus representantes, las naciones a los
presidentes, los empleados a su empleador, los católicos a los padres, los
padres a los obispos, los obispos a los arzobispos, los arzobispos al Papa, las
fuerzas armada a sus jerarcas y finalmente a los generales, etc. El traslapo de
muchas estructuras uno-muchos crean un mecanismo gigante. Tal vez, cuando
algunas de las piezas falten, la situación podría ser más benigna, pero el
refuerzo que ocurre entre las estructuras en el patriarcado del Primer Mundo,
lo ha hecho más letal y priápico que antes, ahora con sus armas nucleares
listas para aniquilar a los muchos, con su nube fálica en forma de hongo,
evidencia de que se ha obtenido el prototipo de la posición uno (1).
Hemos
estado razonando y actuando desde el punto de vista de las palabras en relación
con las cosas, del dinero en relación con las mercancías, y de los hombres en relación con las mujeres. Me
parece que la explicación para esto es, que la economía de cambio provee un
centro en el ego y da valor e
importancia principalmente al uno, a la conciencia aislada y abstracta. La
importancia (y los modos de usar) de la
conciencia colectiva, de la conciencia de grupo, y de otras experiencias con
tintes de regalo han sido ignoradas, porque nosotros sólo hemos sabido comenzar
a partir de nosotros como seres individuales y sólo a aquellos que han tenido
éxito en su individualidad, se les ha dado el honor y la autoridad para hablar.
Este centrarse en sí mismo se debe a la lógica del cambio que se refleja a sí misma y al modelo
jerárquico de arriba hacia abajo. Es
consistente con el capitalismo, especialmente con el 'productor independiente',
o el empresario, héroe cultural. Los académicos no están más lejos de este síndrome que los otros,
aunque tal vez les gustaría estarlo. La
competencia, en términos de cierto tipo de creatividad y agudeza (siendo la
recompensa la valoración del ego, la autoridad y el prestigio), influye en la visión del mundo de los académicos como
si las recompensas sólo fueran económicas. El lenguaje se ha convertido en un instrumento del poder, y
los que lo estudian, usualmente no están libres de los patrones que le dan
valor al ego y que permiten la posibilidad del poder.
Luz y sombra
Las
mujeres también podemos desarrollar un
ego centrado en nosotras mismas, y sin
embargo, a menudo permanecemos en
cierto modo orientadas hacia los otros, porque seguimos siendo necesarias para
cuidar a los niños y a las niñas.
Dentro o fuera de la academia, nuestra visión de mundo parece ser más amplia
que la de los hombres, especialmente cuando no somos serviles al patriarcado. Con un pie de cada lado, es más fácil
ver las contradicciones. De hecho, lo que podemos observar es que estamos
paradas, con la mitad en la luz y con la otra mitad en la sombra. Aún cuando
compitamos en la economía de cambio con éxito, nos podemos identificar como pertenecientes a esa cantidad de mujeres
que no son vistas ni reconocidas.
Esto
también nos permite ver a aquellos
otros que también están en las tinieblas ; las masas de gente anónima, las
culturas, las mujeres, los niños y los hombres que están colocados en un último
plano por el ego masculado. Junto a ellos están todas las cosas, animales, criaturas, plantas, inventos, arte y objetos
caseros que han sido el objeto de nuestros cuidados, del uso y del
mantenimiento a través de los siglos. En las tinieblas están todas las mesas
que hemos pulido, el maíz que hemos cosechado, los terrenos que hemos
cultivado, los caballos, las vacas y las gallinas que hemos alimentado, la
nieve que hemos paleado, los techos que hemos techado, líneas de ensamblaje en
las que hemos trabajado, fregaderos que hemos desatorado, bailes que hemos
bailado, niños y niñas que hemos criado. En toda esta variedad de actividades,
le hemos conferido valor a las cosas y las hemos imbuido libremente con
material de nuestra vida para que otros
los pueden usar con toda libertad. Aún
cuando nuestra actividad ha sido muy costosa, humana y económicamente, el
resultado de nuestras acciones de acuerdo a los principios de cuidar, se mantienen
como un legado gratis para los otros.
El legado es material y está en la realidad, la casa en la que se vivió y que
se le dio mantenimiento ha sobrevivido hasta el día de hoy, gracias al cuidado y al regalo no masculado de corazones y mentes ; la casa
abandonada se pudrió y desapareció,
El ego
del hombre teme en forma notoria a la muerte y ama lo que teme, porque al
desviar su mirada lejos de los otros,
niega lo que de ellos ha recibido, como también la existencia de éstos y su
importancia. Por lo tanto, es muy
probable que se vea a sí mismo como una fuente aislada de lo que le ha sido
dado por los otros, desde las masas de personas que le precedieron, hasta los
trabajadores en las fábricas y los agricultores, a su madre, a su esposa, a su
hermana, y (aún a veces) a su hermano. Esto es poco frecuente, porque la
pandilla de los muchachos (vínculo masculino) sirve para incrementar el sentido
de poder y de la autonomía del ego masculino como tal. Los hombres aprenden a
reconocer la imagen que se refleja a sí misma y a valorarse entre sí. La
posición del uno trabaja particularmente bien, en la negación del hecho de que
se ha recibido algo de los otros. El
ego es capaz de ver todo en el marco de tomar, o por lo menos de ser merecedor
de lo que recibe. (Merecer es otra transposición del cambio, que requiere un
equilibrio entre las acciones pasadas y las recompensas presentes). El énfasis,
que hemos colocado en la monetización de la mano de obra en el capitalismo, ha
concentrado la atención en sólo aquella área de nuestra actividad y en la clase
de relación que es 'hacer dinero'. Puesto que el ego tiene sus percepciones, la
percepción de que el mundo y las habilidades todas surgen de él mismo,
escondiendo así su propio carácter, y
corriendo el peligro de sufrir de solipsismo.
Observar
el lenguaje desde el punto de vista del paradigma del regalo es una buena cura
para el solipsismo. Sí consideramos que cada
palabra es un subproducto de los procesos de la vida, mediatizados por el lenguaje de multitud de personas antes
de nosotros, (como se satisficieron entre ellos las necesidades co-municativas
y que también se nos han dado gratis) nos encontramos en contacto con millones
de otras personas que regalaban y que se comunicaban y de quienes hemos
recibido las palabras. Actualmente, el
solipsismo no es tanto una posición filosófica en nuestra sociedad, sino que
es, una posición sicológica y política, que permite la crueldad sin
responsabilidad, la felicidad por nuestro propio bienestar, a la vista del
dolor de los demás. Nuestra compasión se marchita y se seca y nuestras almas se
convierten en prisioneras de nuestros egos. Nosotros les permitimos a nuestros
gobiernos tomar innumerables decisiones que provocan la muerte de muchos o que
les dejan morir, cometiendo el genocidio económico y militar ; mientras
nosotros nos quedamos seguros en casa, preguntándonos sí en realidad esa gente
existe.
Las
personas que hablan de crear nuestra propia realidad se inspiran, sin saberlo, en la cualidad creativa y mágica del regalo del
lenguaje, sin tomar en cuenta, que la fuente del regalo son en general, los
otros. Algunos religiosos, tanto de la nueva era como los fundamentalistas, son propensos a escaparse
de la raza humana, no para evitar
sentirse debilitados entre la multitud, sino para pertenecer sólo a la posición
privilegiado del uno. Cuando sólo nos relacionamos con Dios (que a menudo es
visto como masculado, y por lo tanto parecido a cada uno de nosotros en nuestra
individualidad aislada) y no con la raza humana y el planeta, nuestra actitud
tiende a convertirse en megalomaníaca y paranoica. Después actuamos sin
compasión, ignorando a esa gente fuera de nuestro centro inmediato, cuya
espiritualidad es tan grande o tan pequeña como la nuestra. Sí nosotros pudiéramos
aceptar de nuevo lo que hemos recibido de la otra gente en el pasado y el en presente, comenzando con nuestras madres, no estaríamos aislados
ni débiles. De hecho, el vernos a nosotros mismos como un ego masculado
(recibiendo de los otros porque lo 'merecemos') nos hace sentir débiles y
después, por eso, nos compensamos con demasía.
El
solipsismo está desaprobado, porque pensamos con el lenguaje y éste
lo recibimos de los otros. Existe una teoría de la creación, en la historia
bíblica del Génesis, que cuenta, que
Dios había enterrado los huesos de los dinosaurios para 'probar nuestra fe'. De
igual manera , los solipsistas, él o ella, tendrían que implantar el lenguaje
en nuestras mentes para probar la fe, al hacernos sospechar que hay otras personas allá fuera. En la actualidad, la
tierra es tan vasta y variada, que nosotros no podríamos comenzar a vivir en
ella como individuos aislados. Necesitamos las percepciones comunes de los
muchos para darle alguna clase de contexto real a nuestra vida. La sociedad es
un inmenso ojo de mosca que, juntando las muchas facetas en una visión
colectiva, es capaz de ver el gran cuadro. Este cuadro es facilitado y
transcrito por el lenguaje para que pueda mediar en nuestras relaciones sociales. En la transcripción, a su vez,
provee una especie de inmenso tímpano, que reverbera en respuesta a todo aquello que es importante, en un cierto
umbral de intensidad más allá del nivel individual. A través de la elaboración
colectiva, los valores culturales de las cosas a las que la co-munidad responde
están guardadas en las palabras, mantenidas con vida como regalos disponibles
para todos y que se usan constantemente.[40] Todavía el ego patriarcal ve sólo aquellas
cosas que están en su centro,
iluminándolas con luz propia, porque las personas del Primer Mundo viven así, ignorando el flujo de regalos, dinero y valores que vienen de
ese 'Tercer Mundo' dentro y fuera de
las fronteras de los Estados Unidos de
América. Mientras que los medios y las terapia se enfocan en el aquí y el
ahora, el gobierno usa nuestro dinero, su influencia y su armamento para
devastar a la gente en la oscuridad. Los grandes negocios se ubican allí,
causando desastres económicos y ambientales, mientras que algunos cosechamos
las ganancias y otros pierden su trabajo. Cuando los grandes negocios no se
pueden esconder, éstos se cubren con mentiras, justificando lo que hacen como
'desarrollo'. Bajo la apariencia de ayudar a la gente, ellos traen falsamente
el modo del regalo al centro, para cubrir el modo amargo del cambio, que es en
realidad, la explotación . Esto tiene el efecto de pintar el modo del regalo
como algo diferente a lo que es, identificándole con los hombres, especialmente
con el gobierno y los grandes regalos, y éstos a su vez, son los que están más
lejos de la verdad. A menudo, estos hombres nunca han cuidado de nadie,
funcionado siempre dentro del mecanismo del cambio.
Actualmente
las necesidades de nuestro 'Primer Mundo' son satisfechas de forma gratis o a
un costo muy bajo por la gente del 'Tercer Mundo'. A ellos no se les devuelve
el equivalente de su trabajo. La diferencia de las economías, le permite a los
negociantes empaquetarse la mayor parte del precio que pagamos, colocando ese dinero en nuestros bancos, transfiriendo de
nuevo, de los que no tienen a los que tienen, de la oscuridad a la luz y el flujo de los valores se estanca y se le
mantiene en un nivel más 'alto'. Las economías del 'Primer Mundo', como un
todo, han recibido grandes cantidades de las economías del 'Tercer Mundo'. Tal
vez, es difícil notar esto porque no recibimos los beneficios directamente como
individuos. La gran cantidad de valores que circulan aquí y no allá, se deben
al desequilibrio del cambio, un cambio que en la práctica se reduce al regalo
gratis que el 'Tercer Mundo' le da a los Estados Unidos de América.
La
motivación para las ganancias a muy corto tiempo, calza muy bien con el modo
del ego, que daña y destruye a la gente en la oscuridad (aquellos del
pasado, los del 'Tercer Mundo' dentro y fuera de nuestras fronteras, todos los
del futuro y todos los niños y niñas) con la pobreza, la contaminación y la
guerra, para que paguen por esa 'luz', que es nuestro continuo bienestar. El
problema no es la depravación moral o la inclinación psicológica hacia la
avaricia, sino una visión de mundo 'normal', la estructura del ego, y una forma
económica que pueden calzar y funcionar juntos, en detrimento de todos. Creo
que no que sabemos individualmente lo
que estamos haciendo, sino, nos detendríamos y haríamos que otros se detuviesen. Colectivamente, nuestra conciencia
está en negación, lo que hace que sea muy difícil que ésta acceda a la conciencia individual y por esto
es, que es tan importante, que se de un cambio de paradigma.
El
mandato de tomar el lugar de y de ser el 'uno' mediante el domino, se transmite
en cada nivel de nuestra sociedad. La escasez creada artificialmente, para
poder mantener el sistema del cambio, intensifica los castigos para los que no
tienen el éxito en el mandato. No realizamos, que es imposible por lógica, que
cada uno esté relacionado con los muchos, y que no hay otra agenda para la vida
de los hombres, que no sea la
masculación per se. El trabajo
significativo, la educación y la recreación, son ofrecidos a los que tienen, siendo
éstas parte de la economía de cambio.
Las pandillas y el comportamiento criminal son la única oportunidad para
cumplir con una agenda masculada, como también lo es la violencia contra la
mujer, que obedece al mandato del género masculino de tomar el lugar. Mientras
que todas estas actividades deben ser definidas como 'incorrectas', es sólo a
través de una revisión y una redefinición de la sociedad en sí, que se puede
resolver este problema.
Debemos
cambiarnos al paradigma del regalo y educar a todos en el cuidado de los demás,
no mascular a nuestros niños en una estructura egoica que requiere de
privilegios para sentir que se está cumpliendo con el mandato de su identidad
de género. Tenemos que restaurar el
modelo de la madre que da sus cuidados a todos, educando a los niños para que
ellos participen de los cuidados, desde el nacimiento. Después de que son
obligados a abandonar a su madre y a aprender a no cuidar, ¿ cómo pueden posteriormente aprender a ser
'buenos' de acuerdo a las leyes, a la sintaxis del comportamiento que surge del
nombrar el género, de la ley del padre ?
Envidia de la castración
Una
batalla se está librando entre la mitad
que tiene y la otra mitad que no tiene. Creo que lo causa de esta batalla es lo
que yo he llamado la 'envidia de la castración'. La relación, en la propiedad
privada, es el producto de la mutua oposición de las categorías de género,
combinado con el concepto privilegiado de la posición de la muestra. El niño se
encuentra con que él está en la categoría opuesta a la de regalar, por lo que
él es (el pene); mientras que la madre es definida como mujer por que da
(cuida) y porque no tiene un pene. La categoría de 'tener' es diferente a la
categoría de 'cuidar'. Regalar y no tener se identifican entre sí, y con el ser
femenino. Puesto que el niño está en la misma categoría que el padre (que es
una muestra del concepto privilegiado, el uno), el niño tiene que ser parte del
rol de las 'muchas' cosas, de aquellos que dan , de las que se hacen a un lado,
de los débiles antes de que cambie su relación y que como adulto puede
convertirse en la muestra del 'uno'. El rol del niño es parecido al de las
mercancías, al ser comparados una y otra vez con un estándar general
cuantitativo de valor. Mientras que 'tener' coloca al niño en una situación
competitiva que podría ser considerada negativa y difícil, éste se consuela
con el hecho de que recibe más, puesto
que pertenece al género privilegiado.
El
dinero es el regalo material sustituto
para la mercancía y además es el sustituto del valor de la categoría. El dinero
ocupa el lugar de todos los modelos de concepto (incluyendo el masculino) como
muestra para el valor de los bienes de cambio, en su transición fuera del
regalo. El dueño es a la propiedad como el dinero es a las mercancías, como el
padre es para el niño, como el pene del padre es para el pene del hijo, como la
muestra es a los muchos que se le camparan.[41]
El
hombre es el que tiene pene, lo que lo señala como una muestra potencial de
hombre y como dueño potencial, en una relación de propiedad 'uno-muchos'. Tal
vez el pene es la muestra de la propiedad ; en inalienable, el hombre no puede y no la dará.[42]
La posición del padre patriarcal es una relación similar a la de 'uno-muchos'
con su familia, una relación de propiedad. En cierta manera, el control que el
padre ejerce en la familia parece ser requerido por la consideración de que en
la escasez los que den van a carecer si no reciben de otros, y que a los que
tienen y no dan, no les va a hacer falta. (Desde luego, hay un aspecto de retención anal en todo esto). Las madres y los niños y las niñas controlados por
el padre son obligados a no practicar el regalar fuera de la familia, negándose
a satisfacer las necesidades sexuales y materiales de los otros. Aquellos que
den estarán condenados a sobrevivir en la escasez. Él que amasa grandes
cantidades de dinero (la muestra para el concepto de valor), se asegura más
cuidados para sí mismo y para los que se relacionan con él, bajo el control de
'uno-muchos' en la familia estructurada por el concepto.
El
cambio, al requerir equivalencia, compara un objeto relativo con el estándar y
lo introduce en el proceso del concepto. Este proceso ocurre en muchas áreas
diferentes de la vida: en la masculación del niño, en las medidas y pruebas de
todas clases, en las notas en la escuela, en Los concursos de belleza, en las
marcas récord en los deportes, en el
modelaje de roles. La relación de los presidentes con los ciudadanos, de los
artistas de cine y de música con sus admiradores, del primer premio para los
cerdos son variaciones sobre el mismo tema. Un caso particular muy importante es el de la ceremonia de matrimonio en occidente, donde la mujer
es un objeto que se transfiere desde el grupo familiar, que se relaciona con el
padre como la muestra, a una nueva relación con su marido como la muestra del
'uno'. En cierta forma, en los Estados
Unidos de América este patrón está cambiando, pero continuamos bajo su
influencia y continua con muchas variantes alrededor del mundo. A pesar de que
se supone, que el día del matrimonio es el día más feliz para ella, un día
muestra, ese día la mujer misma es
muestra de mujer, ella simplemente esta jugando el rol de una muestra en el
proceso de ser tomada por su (nuevo) sustituto, el marido, que a su vez está
jugando muy parecido a la palabra. En este momento es cuando la mujer debe tomar el apellido de su marido.
De nuevo
se forma una unidad familiar que se repite a sí misma, donde los niños continuaran
aprendiendo que si quieren ser 'machos' deben renunciar al proceso del regalo
(muchas veces castigándolo y degradándolo), y las niñas aprenderán a dar y a
aliarse a la muestra masculina del 'uno'. La propiedad, como el matrimonio, se
basa en la exclusión mutua de los 'unos'.[43]
Todo dueño está en una relación 'uno-muchos' con sus propiedades y en una
relación de mutua exclusión con los otros dueños. El dinero aparece como la muestra para el concepto de
valor, al que se relacionan los productos y por el que son sustituidos; de manera parecida a como el
sacerdote se ubica entre el padre y el marido, para regular el traspaso de la
mujer (todavía la que da) desde un 'concepto' de familia a otro. Cambiando la
relación de los que pertenecen a una categoría relacionada con la muestra, para
que puedan ser transferidos a una categoría diferente (en oposición mutua) y a
una muestra diferente, requieren de una palabra definitiva pronunciada por el
sacerdote o presentada como una porción de la palabra material y por una
muestra de valor (dinero) del comprador. Las escrituras, las licencias y los contratos son re-presentaciones
permanentes de las palabras definitivas.
Mano de obra y dinero
La venta
de la mano de obra ocurre de forma muy parecida a la de la propiedad privada,
aunque el trabajo a menudo se hace gratis para la familia y para los allegados
(y actualmente el regalo impregna la vida), por lo que es más flexible que la
propiedad privada. Debido a la escasez , los trabajos (mano de obra pagada)
aparecen como regalos. Muchas mujeres y muchos hombres no reciben el regalo de
ser definidos por el dinero, lo que les permite sobrevivir. La monetización, o
la falta de éste, es un instrumento de poder, porque define a un grupo como
pertinentes al concepto del valor económico, y a los otros como no pertinentes
(no tienen la 'cualidad común' de ser valores de cambio)- Esta categorización
implica que aquellos que están fuera, podrían ser parte del grupo privilegiado,
si sólo fueran más buenos , eficientes y con una buena educación. Su éxito o su
fracaso parece depender de cualidades que tienen o que no tienen.[44]
La importancia del valor del cambio es que permite el acceso a la categoría que
tiene la oportunidad de sobrevivir. Sin embargo, la escasez (no tener) que es necesaria
para que el cambio prevalezca como un
proceso, es creada artificialmente para que la categoría monetizada (tener) sea
la privilegiada.
Los
hombres masculados necesitan que la mujer esté en la posición de haber sido
abandonadas y despojadas del privilegio de pertenecer a la categoría
privilegiada, de un título o grado universitario (otra masculación verbal) o
más aún, de un trabajo remunerado (masculación monetaria), para que cuidan de
ellos, preparándolos para el éxito en
la fiera competencia que implica pertenecer a las categorías altamente
monetizadas. Este es el punto de apalancamiento donde el capitalismo y el
patriarcado se encierran con todos aquellos que ellos describen como
'diferentes'. El sistema en su
totalidad necesita y usa las necesidades individuales de aquellos que están
fuera de la categoría de los empleados. Por ejemplo, el mercado de empleos
necesita de los desempleados, para poder mantener bajo el precio de la mano de
obra. Todos los que ejecutan trabajo monetizado necesitan de la mano de obra
gratis de los que no son remunerados, esto pasa a través de ellos y les permite
agregarle más mano de obra regalada a sus puestos. El sistema recompensa a los
empleados contrastando su aparente bienestar con las necesidades insatisfechas
de los desempleados.[45]
Por lo tanto, los que si tienen son
estimulados a atribuir más valor relativo a lo que ellos si poseen, por miedo
al abandono y al sufrimiento experimentado por los que no tienen. De igual
manera, el maltrato a las mujeres y a las niñas, aún el abandono para que
mueran, de que son víctimas las bebés
en ciertas culturas, hacen que sea muy
importante, el atributo del pene, para aquellos que tienen y para ser parte de la categoría de la masculación,
por el miedo de un maltrato similar que ellos podrían sufrir si fueran seres
femeninos que no tienen.
Existe un razonamiento inconsciente de esta clase : si un niño, por su
pene, ha sido colocado en la categoría
de los que no cuidan, el podría ponerle remedio a esta pérdida a través de la
castración y entonces desearla. Pero es a través de la misoginia, la sociedad
les enseña, que las niñas que nacen 'castradas', que son abandonadas de manera más penosa que él, para que así él
aprenda a valorar lo que tiene. Podría parecer que él tiene envidia de la
castración pero que de esto se cura a
través del conocimiento del maltrato, de que son objeto las que no tienen. (Y
entre mas bienes reciba de ellas, es más grande su haber y presumiblemente menos quiere parecerse a,
o envidiará la carencia de ellas.)
Tal vez
el niño quiera darle su pene a su madre, porque ella no tiene uno, y así
satisfacer la necesidad de ella. Sin embargo, él decide quedárselo (lo trata
como una posesión inalienable, y por lo tanto, más valioso que lo que el podría
entregar). El renuncia a darlo y al paradigma del regalo al mismo tiempo. Así,
el demuestra que el modo del regalo es alienable, o memos importante para él
que guardar el pene y así permanecer en la categoría 'masculina'. En el cambio,
toma la sexualidad genital en lugar de dar, de igual manera que toda la
sociedad se acoge al cambio económico en lugar de al regalo. Como adulto,
amasando posesiones y propiedades (ambos pueden ser guardados o dados), él
tiene la oportunidad de engancharse de
nuevo en un cuidado selectivo hacia los otros.[46]
De hecho, si él llega a un estado de riqueza y si quisiera podría dar en abundancia para finalmente aparecer como más cuidadoso que
su madre, quién solamente le fue útil en la infancia. Dando a unos pocos, el
puede repetir el patrón, privilegiando a aquellos sobre los que no tienen,
repitiendo su entrada en la categoría privilegiada, haciendo que ellas 'tengan'
como opuestos a sus contrapartes (económicamente femeninas), que son las que carecen. Para el niño, el modelo
defectuoso de la madre, que regala y se hace a un lado, se debe a que el niño
no es validado como algo precioso por parecer inalienable. Ella parecería que
ha renunciando a su pene, tal vez se lo haya dado al niño. Por su lado, el padre
no tiene ese defecto, porque el no renunció al pene y porque mantiene al niño en la categoría de género.
Parece que el padre sabía como no dar demasiado. Si el padre hubiese sido la
madre, el niño podría pensar, él o ella tienen el pene y el niño podría
parecerse a él o ella y todavía podría cuidar. Este tren de pensamientos
son discutibles, porque no es el pene
el que aleja al niño de la categoría de la madre, sino la construcción social
de género alrededor del concepto de
género en la sociedad. Socialmente lo definimos como masculino porque tiene un
pene. Si el quisiera permanecer siendo un individuo que cuida y que cuida bien,
podría hacerlo como un homo donans, él no tendría que sufrir cambios en su
cuerpo, renunciando a su pene; sólo tendría que cambiar su nombre y el concepto
de género de la sociedad. Esta curación del lenguaje le permitiría a ellos no
desear lo que más temen y así no deben
cumplir con su castración. La sociedad podría estar capacitada para acabar con
los privilegios de los que tienen y castigar a los que no tienen, tanto en
cuanto a los genitales masculinos, como en cuanto al dinero y a otras clase de
propiedades.
La gente
rica a menudo temen no tener, aún cuando quieran dar a los que no tienen. La
misma clase de privilegios que recompensa a los niños y no a las niñas es igual
que lo que recompensa a los ricos y no
a los pobres. La misma paranoia y falta de seguridad abruma a los ricos cuando
perciben la necesidad de los otros como el deseo de quitarles lo que ellos
tienen, la castración de sus bienes. Las mujeres ricas están en una condición
contradictoria, porque ellas sólo tienen dinero o propiedades y no tienen pene.
Esta puede ser la razón por la que compran objetos portátiles muy caros, como
joyería, demostrando de esta manera que son miembros indiscutibles de la
categoría privilegiada. Los rifles y cuchillos igualan la ecuación fálica y
algunas veces posibilita al pobre, para que reciba regalos de los ricos a
través del robo. Los ricos fuerzan a menudo los regalos de los pobres a través
del apalancamiento de los bajos salarios y otros medios de explotación. Sin
embargo no se refieren a esto como robo, sino como utilidades.
La
intensificación de las necesidades de la gente pobre pone en evidencia la necesidad de practicar la economía del regalo
en gran escala. Sin embargo, dar dinero resuena con entregar el pene, renunciar
a la categoría de los privilegiados, y
a la posibilidad de vivir en la opulencia. La abundancia en sí es una buena
cosa, pero se usa para recompensar a
los que tienen, al no dar y a la categorización del concepto, a la definición y
al merecerlo por la musculación. Al crear la extensa escasez, el capitalismo
provee las condiciones para la economía de cambio, para que prevalezca y para
hacer de lo que un derecho de nacimiento para todos la recompensa para unos
pocos, como la masculación lo hace con la abundancia de la madre. En la
relación entre los que tienen y los que no tienen actúan la combinación de
deseo y de miedo de la castración, que surge de la categorización falsa de la
masculación. La ansiedad de los niños ha lanzado un maleficio sobre toda la sociedad, causando un inmenso daño. Puede
ser difícil que comprendamos esta situación porque inconscientemente sentimos
que tenemos que pagar el daño cometido. Sin embargo, razonamos de acuerdo al
paradigma del cambio.
No hay pago que pudiese compensar el daño causado; si
queremos pertenecer al paradigma del cambio debemos aprender a per-donar. Si
definimos de nuevo el sistema como algo que tiene que cambiar, sin dejar las
'cosas como están', podemos comenzar señalando la necesidad. Si interpretamos
el patriarcado a la luz del paradigma del regalo como un mal sueño, podemos
arrancar con todo de nuevo. Tal vez podríamos darle un nombre nuevo al
sistema que se basa en la pesadilla de los niños, llamándolo puerarquía, la ley del niño y no patriarcado. Más aún,
lo llamaríamos 'puer' arquía, la ley de la palabra niño.
El maltrato para el sexo femenino puede
ser visto como la represalia a las madres por entregar al niño al otro género.
Tal cambio (o el empate del resultado) tal vez no sea un ataque mercenario,
sino otro intento de constituir un concepto, al crear instancias repetidas del
problema inclusión/exclusión y de acuerdo a las propiedades físicas. Este
intento ha sido infructuoso, a pesar de el abandono, de los que no tienen por
los que tienen, ha crecido en gran escala. Ahora los que tienen son unas 250
millones de personas, mientras los que no tienen son 5,5 billones. Una razón para
esto, es el traslado del problema de tener o no tener pene, a los términos
económicos de tener o de carecer de los medios de vida, lo que ha creado
innumerables problemas nuevos que
disfrazan el origen común en la percepción infantil distorsionada. Aquí, a
diferencia de la pesadilla infantil (en la que se puede temer que la madre le
dio su pene a sus niños), los que no tienen le dan a los que tienen, a pesar de
que en esto está escondido un énfasis mayor en el valor y en el merecimiento de
los que tienen, cuya posición de 'uno' está sustentado por las jerarquías y
ganados por la competencia y el dominio.
La terrible distorsión está creando un malentendido muy profundo en los valores ( y
en la misma realidad), pero tan inocente y obvio, que es invisible. Es la
masculación y el alejamiento del modelo de la madre lo que nos hace valorar la
muerte y la destrucción más que la vida y el bienestar para todos. Los que
tienen tendrían que estarle dando a los que no tienen, dándoles para satisfacer sus necesidades y no abandonándolos o matándolos para
castigarlos por no tener, o para que los que tienen valoren más sus posesiones, puestos, dinero y falos.
Estoy tratando de explicar los patrones que creo son el fundamento de nuestros
problemas. No niego que muchos hombres amen a sus niños, y de que algunos niños
sean capaces de mantener la capacidad de dar, pero creo que estos patrones
excavan trincheras profundas en nuestra cultura e influyen en el comportamiento
de todos de maneras negativas innecesarias.
La abstracción, el niño = padre, es más
importante que la relación de cuidado creativa y concreta en la lista de
prioridades interna ('marginal')[47]
de los padres. La similitud física es más importante que los comportamientos o
la constitución continua ad hoc del ser, basada en el amor.
Sin embargo, esto también tiene que
pasar, a pesar de que pasa por la servidumbre de la madre y el merecimiento del
niño. La equivalencia entre el niño y el padre se confirma a sí mismo por los
efectos de espejo del niño que refleja al padre, que a su vez se refleja en él
(el padre cumpliéndose a sí mismo como muestra del 'uno' a través de ser el
equivalente con el que se relaciona el
niño) y a través de otros ejemplos de las relaciones de conceptos en un
contexto más ancho. Regalar es ratificar al otro. En el presente, el principio
de la sustitución es otro cambio
equivocado de cuidar y de su confirmación equivalente. Éste nutre la
contradicción de sí mismo, la
sustitución de regalar y el reemplazo por la ecuación. Los que regalan dan al
proceso de cambio como el 'otro', hacemos al niño el 'otro' al permitir que la
muestra del padre nos sustituya,
creando la imagen masculina (de equivalencia y sustitución) para que él le
siga. Un simple proceso de orientación hacia el otro da su lugar a un proceso
complejo de reflexión de sí mismo.
La madre
sostiene y alimenta la similitud del hijo igual al padre; ella confirma la importancia de esa similitud, mientras
que es obvio y oculto que ella no necesita que el niño se parezca a ella,
porque de hecho ella lo está criando, siendo él diferente a ella (diferente
porque es un infante y porque se le está enseñando a ser un hombre). Los
privilegios y la atención del padre parecen estar condicionados al parecido del
niño con el padre, y tal vez con el tamaño del niño (niño grande) y por lo
tanto con el pene, que en realidad no es como el del padre. (Su ecuación en el
principio no es objetiva pero si
programática).
A esto
se le puede agregar la necesidad o el deseo de asegurar la paternidad,
privilegiando las otras características similares físicas como son las facciones, el pelo, el color de
la piel o la altura. Los rasgos de comportamiento también se pueden semejar.
También después, la obediencia del niño
a la palabra del padre hace que el niño actúe de acuerdo a los planes del
padre, mostrando así a quién 'pertenece' ese niño. El carácter 'pertenecer a alguien' es importante también para las
niñas. Necesitan pertenecer a los padres y por lo tanto ser obedientes a su
Ley, aún cuando, eventualmente, tengan que ser como sus madres. Sé de este
requerimiento porque la propiedad y el concepto coinciden como el patrón
'uno-muchos'. Puesto que el
padre no puede ser el modelo del género de la niña (el otro patrón uno-muchos),
la relación de propiedad emerge fortalecido. Las niñas siguen el modelo de la
madre al pertenecer al padre y dándole importancia al concepto de la
relación 'uno-muchos' entre los hombres.
Para mantener el paradigma del
cambio en su lugar, a veces es necesario hasta borrar la apariencia de
regalar. Sin embargo, mucho regalo
ocurre en el cambio, a través del excedente en la mano de obra, de la mano de
obra regalada, y también como resultado de la estafa. Aún situaciones como la
inflación, la impresión de papel moneda, y el diferencial cambiario proveen de
regalos gratis a algunos ; y todo esto está oculto en la apariencia del
cambio equitativo. Por eso es que tenemos que mantener la vista fija en la
apariencia de la igualdad y que es un regalo de la igualdad, el que esconde los
regalos de regalar y el puente entre la diversidad. Lo mismo hace con el cambio de paradigmas del niño. La
equivalencia con el padre esconde lo que el ha perdido (de lo que parece que ha
sido despojado, robado de, a pesar de que es posible que reciban sin que sea
dicho, que no cuenta, de dónde en realidad surgen los bienes). Cuando se
renuncia a regalar es como si la sociedad decidiera cortar con las pérdidas de
su compromiso. El cambio equitativo es tan bueno como podría tenerse, así es
que nos concentramos en sus regalos, que son los valores del patriarcado ;
la seguridad bajo el reinado del honorable y ( ocasionalmente) benigno
patriarca, igualdad y justicia. Están acompañados por el dominio y la desaparición
del regalar y los valores de la abundancia : la orientación hacia los
otros, la amabilidad, la tolerancia, la diversidad, y el brinco del amor a
través de la sinalefa.
Is = $ (Es = $)
La necesidad que satisface la
palabra-regalo no es necesariamente una necesidad del objeto o de la necesidad
de consumirlo. Es por eso, que no tenemos que cargar las cosas de las que
hablamos con nosotros, como aquellos filósofos en Los Viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Según continúa nuestra
experiencia, toda nueva necesidad de comunicación surge para establecer
relaciones humanas, en lugar de dar y recibir regalos materiales. Haciendo
esto, transformamos el mundo que parecía objetivo, en un mundo intenso de
regalos, en el que los humanos actúan entre sí todo el tiempo, con base en los regalos, por lo menos en
esta área de sus vidas. Los regalos lingüsticos se continúan dando, no importa
qué más hagamos, aún cuando estemos actuando de forma inhumana entre nosotros. Sin duda, si nosotros
pudiéramos alinear nuestra acciones del mundo material con los aspectos de
regalo en el lenguaje, tendríamos la base del florecimiento de la humanidad.
Sin embargo, las palabras-regalo tienen
ventajas sobre la mayoría de los regalos materiales. Primero, las palabras son
fáciles de crear y de guardar por los humanos. Segundo, las diferentes
instancias de una palabra las usamos como una sola palabra. Este colapso de los
diferentes sonidos en uno, permite la posibilidad de que una palabra sea para
todos nosotros lo mismo que es para los otros. Esto hace posible que la palabra
esté al mismo tiempo en uno, en dos o en muchos lugares diferentes. Tercero, estas peculiaridades dan paso a la
generalidad de la palabra, en cuanto a que puede ser usado una y otra vez con
respecto a cuantas relaciones humanas puedan establecerse. Así una palabra
puede ser construida y recibida por cualquiera.
El acto de sustitución de los regalos
verbales en el lugar de los regalos
materiales, como también en el lugar de las cosas 'no materiales', de los
eventos, de las situaciones y de las ideas que son vistas como para los otros, es un acto humano específico.
La palabra es una clase especial de regalo sustituto y de las necesidades de
comunicación que satisface son necesidades específicamente humanas, que también
se han adaptado a los medios de su satisfacción. Si multiplicamos las necesidades por el número de cosas pertinentes para las personas, de las que se puede hablar y que
provocan que surja una palabra-regalo
única (nombre), tendremos un regalo lingüstico plenum de una variedad y de combinaciones inmensas, en la que cada palabra participa como uno entre muchos
y que cada uno de la comunidad puede usarlo cuando lo desee.
Hay una palabra abstracta, el verbo
'ser' (también llamado 'cópula'), que ha dado mucho que pensar a los filósofos. A pesar de que no se usa en todos los lenguajes, donde existe su
presencia es intrigante. La transcripción cuantitativa y lógica de ser como '=' pareciera estar tan
difundidos como la economía del mercado. Creo que en la definición, el verbo
'ser' es una palabra-regalo que satisface una necesidad de comunicación que
surge de la misma frase en la que está metida. Sustituye los actos de regalar
recientemente ejecutados o que serán ejecutados por las otras palabras en la
frase. En 'el gato es un felino doméstico', 'es' es el regalo sustituto para el
acto de sustituir los regalos, ejecutados por medio del 'gato'. Al mismo
tiempo, sustituye el siguiente sustituto de regalo, 'felino doméstico', que
entonces puede ser visto como un acto de la misma clase de 'gato'. Considerando
el verbo 'ser' como una palbra-regalo sustituto para otros actos de regalo, que
están ocurriendo dentro de la frase de la cual es parte, nos permite considerar
una parte 'meta' de la frase. Esto explica el carácter de tiempo presente del
verbo 'ser', puesto que sus referentes (las cosas que se le 'relacionan') están
de inmediato ahí, sucediéndose en la misma frase. El acto de sustitución de la
palabra-regalo es en sí un servicio, que se hace para la otra persona.
Satisface una necesidad comunicativa de la meta frase, la necesidad de una
re-presentción de los actos que están ocurriendo en la presente oración,
estableciendo una relación de las personas con la re-presentación en el aquí y
ahora. La inserción de una muesca en un meta momento dentro de la frase
mediatiza la función como una definición, permitiendo al definiendum sustituir al definiens.
Sin duda el lenguaje funciona de acuerdo al principio de la sustitución de regalar, y debe quedar
claro que un gran número de sustituciones deben estar ocurriendo todo el tiempo
mientras hablamos. El acto en sí es un acto muy general. La palabra que
funciona como un regalo sustituto del
acto de sustitución es, por lo tanto, la palabra más general de las
palabras. No hay otras palabras en el mismo nivel de generalidad. Esto no evita
que se mantenga humilde y que sea usada en abundancia. Es por su posición
única, que la cópula es en sí difícil de definir, pero tratamos de definirla,
puesto que parece simplemente una palabra como cualquier otra. Nuestras mentes
vacilan y parece que se expanden hacia el mundo entero y se contraen al
presente inmediato , cuando decimos tales cosas como 'ser es'. Tal vez esto es
porque 'ser', el verbo 'ser' es un meta
palabra-regalo (no simplemente un sustituto, sino el regalo sustituto para el
acto de la palabra sustitución regalo en sí). Es una palabra muy general y no
tiene un grupo de términos en su nivel de generalidad que se le opongan como
valor.[48]
Para que se desarrollen las palabras y las necesidades
comunicativas que satisfacen, debe haber un plano verbal que se mantenga como
un lugar común contiguo al resto de la vida. Cuando las cosas se convierten en
cosas suficientemente importantes en el plano no verbal, éstas adquieren un
regalo comunicativo permanente en el plano verbal en la forma de palabra.
Usamos esa palabra cuando cambiamos desde el plano del regalo comunicativo no
verbal al regalo comunicativo verbal. El desplazamiento puede ser visto como
una sustitución: tenemos acceso al regalo verbal y lo usamos en lugar del regalo no verbal (o en la
definición o en lugar de otros regalos verbales) para crear vínculos con otros.
Es el desplazamiento o el acto de sustitución en sí lo que nombramos cuando
decimos 'es'. Por esto podemos usar 'es' tanto cuando hablamos de algo que no
es verbal, señalándolo (deixis), como
en 'Ese es un gato', y cuando usamos un definiens verbal 'un gato es un animal amistoso y peludo con una
cola larga'. En ambos casos 'es' re-presenta el desplazamiento desde un regalo
no verbal a un regalo verbal. Uno, desde el plano de la realidad al plano
verbal (pasando por 'que', el que toma el lugar relativamente vacío) y el otro
desde el plano de la realidad al plano verbal y de nuevo a un elemento más
constante en el plano verbal.
Las
frases combinan palabras-regalos
colectivos y generales para satisfacer necesidades comunicativas fortuitas y
particulares. Cada uno de estos aspectos de una situación o un evento, tomados
solos, se les puede ver como relacionados a una palabra-regalo, su nombre.
Cuando se toman juntas las palabras en secuencia (lo que los lingüistas llaman
el eje de la 'metonimia'), ellas se combinan y colaboran entre sí (dándose
entre ellas), haciéndose particulares entre ellas para satisfacer una necesidad
particular comunicativa que surge de la situación de la que el que habla y el
que escucha se están refiriendo. Juntos, son una manera provisional y fugaz de
traer a un primer plano elementos del mundo como pertinentes, distinguiéndolos
de aquellos que no lo son. Proveen una combinación de palabras en la cual los
elementos pertinentes se relacionan, por lo menos momentáneamente.[49]
La relación entre las palabras y las cosas, como también la relación del
concepto que hemos venido discutiendo, ocurre en lo que los lingüistas llaman
el eje de la 'metáfora'. Aquí las cosas
en diferentes niveles se relacionan entre ellas en base a la equivalencia y en
la habilidad de un elemento de un plano de tomar el lugar de otros en otro
plano. El eje de la 'metáfora' a menudo involucra la polaridad 'uno-muchos'.[50]
La metáfora y la metonimia trabajan juntas en el discurso, como también las
definiciones. Collares de palabras (metonimia), muchas de las
cuales están en una relación uno-muchos con cosas para las que son regalos
sustitutos (metáforas), colocadas juntas de acuerdo a relaciones transpuestas
de regalos. Entregar una palabra como
un regalo sustituto es en sí una clase particular de servicio.
Valor
Si
tomamos el regalar como algo serio, por lo menos podríamos entender mejor
nuestra relación con la realidad como un hecho. Creo que hay una cierta 'veta'
para nuestra experiencia que surge de nuestra capacidad de dar y de recibir.
Hemos podido evolucionar hasta poder percibir las cosas en este nivel. Por
ejemplo, percibimos la forma redonda de las manzanas, como objetos rojos que
podemos coger de los árboles, comerlos o darlos a otros para que las coman, y
no como la suma de átomos, porque no las podemos dar ni recibir en su forma
atómica. Podemos concebir que podríamos nutrirnos con esas partes de la
naturaleza como átomos (talvez por ósmosis), pero sería muy difícil que nos
pudiéramos nutrir entre nosotros con éstos. Por ejemplo, transportar átomos de
un lugar a otro, manipularlos y prepararlos, abasteciendo a otras personas,
sería muy difícil. En el nivel de la percepción, con la integridad física y la
destreza que nos hemos desarrollado, nos podemos nutrir fácilmente con cosas de
cierto tamaño y de cierta clase. El lenguaje expande esta 'veta' que da y
recibe, agregándole dimensiones de importancia colectiva, de abstracción, de
generalidad, de imaginación, de espacio y de tiempo.
Creo que
se podría desarrollar una teoría que identificara el conocimiento con la
gratitud experimentada por el individuo receptor de los regalos que le ha dado
la vida, la naturaleza, la cultura y los otros individuos. En gratitud,
respondemos a nuestra experiencia y recordamos los regalos y su origen, la comida
que comemos y las palabras que aprendemos, las personas que nos lo dan y las
culturas de las que provienen. Aquellos que están privados de las cosas buenas
a causa de la pobreza, de la crueldad o de la enfermedad, se les priva del
derecho humano al conocimiento y a experimentar los regalos de la vida con
gratitud. (La canción "Gracias a la vida"
expresa la gratitud que todos nosotros, ricos o pobres, podemos sentir por
todos esos regalos básicos de la vida.) Desafortunadamente, hemos colocado
mal nuestro agradecimiento, pasándolo
de nuestra madre a nuestro padre, y hemos puesto nuestra fe en este cambio y en
el cambio. Por lo tanto, nosotras estamos más conscientes del padre y del
cambio; sabemos más de ellos que de regalar, lo que hemos aprendido a no
agradecer. Nosotros vemos el cambio y el ego como necesarios para nuestra
sobrevivencia, y estamos agradecidos de poder participar en el mercado.
Receptividad creativa y el 'grano' que da
Si consideramos la receptividad como
algo pasivo (y la pasividad como algo receptivo), nunca podremos comprender
nuestras interacciones con el medio ambiente, con el lenguaje y entre nosotros.
De hecho, las cosas tienen cualidades que son valiosas para nosotros porque
podemos responder a ellas o recibirlas. (No es que existen porque nosotros las
podemos recibir, sino que son útiles porque las podemos usar para satisfacer
nuestras necesidades.) Una manzana nos parece roja, redonda y buena para
nosotros, porque estamos adaptados física, sicológica y socialmente, para recibirla
y usarla en forma creativa. También estamos adaptados física, sicológica y
socialmente para recibir creativamente la palabra 'manzana', a la que
atribuimos algunos de los valores culturales de las manzanas, porque la palabra
es el sustituto como un regalo en la co-municación ( aunque en sí no es ni
roja, ni redonda ni rica para comer). Si nosotros hubiésemos sido capaces de
recibir creativamente las manzanas como un conjunto de átomos, podríamos haber
evolucionado para percibirlos de esa manera. No tenemos ninguna manera para
manipularlos o para compartirlos entre nosotros en ese nivel. En su lugar,
hemos evolucionado física y culturalmente para percibir las manzanas redondas y
rojas asistidos por al lenguaje. La
clase de percepción de nuestros sentidos
son apropiados para el nivel de
complicación de nuestra actividad. En este mismo nivel, percibimos el sonido
como tal y no como vibraciones de aire.
Las
percepciones que tienen que ver con un grano más fino, por ejemplo un conjunto
de átomos, o la acción de las enzimas en nuestro tracto digestivo, o un grano
más grueso, como la migración de familias o grupos, no nos son accesibles per se, porque no contamos con formas
creativas para darlas y recibirlas. Los instrumentos y los métodos, tales como
los microscopios y las estadísticas sociológicas, han sido desarrollado para
estudiar eventos en diferentes niveles de complicación con la meta de
satisfacer las necesidades, las que a su vez son finalmente percibidas en el
nivel cotidiano. La meta es a menudo producir una ganancia, por ejemplo en el
caso de las enzimas de medicinas inventadas, o en el caso de trabajadores
inmigrantes, ofreciéndoles mano de obra mal pagada. Sin la información provista
por las disciplinas especializadas, debemos recibir pasivamente las influencias de una realidad de granos
finos o gruesos. Una vez que los alimentos caen en nuestros estómagos no los
percibimos en el nivel de regalos; permitiremos pasivamente que se de el
proceso automático de las enzimas.
Nuestro lenguaje y el mundo que percibimos están
finamente sintonizados a un nivel en el que podemos dar y recibir entre
nosotros, sin instrumentos especiales, sin microscopios, sin telescopios, sin
encuestas y sin estadísticas. Si
consideramos este nivel fuera del lenguaje, es el nivel de 'datos percibidos',
el mundo determinado. Sin embargo, sólo lo podemos considerar así si tenemos lenguaje. Si el lenguaje
originalmente se deriva de la co-municación
material de dar regalos, su grano se ha convertido, por ahora, en un grano más
fino que el de los regalos materiales que actualmente pueden ser otorgados por
los seres humanos entre sí. Podemos comunicarnos acerca del color rojo, acerca
del color rojo en el pecho de un petirrojo que canta en el árbol, sin embargo,
nosotros no podemos compartir ni el
color ni la ubicación.
Mucha de la investigación científica y filosófica trata
de la naturaleza de los 'datos de los sentidos' y de los hechos experienciales.
Sin embargo, ambas clases de investigaciones ocurren como tal, después de que
la modalidad de la co-municación de dar y recibir se ha establecido en el
cuidado de la niñez y el lenguaje ha sido aprendido por los que hacen la
investigación. Los datos de los sentidos y las experiencias pueden ser
interpretados como hechos, después de
que la nutrición ha establecido el regalar y el recibir del grano grueso como
importante y el lenguaje les ha dado el análisis de grano fino configurado por el proceso colectivo.
La
extensión del número de palabra-regalos sustitutos que cubren los aspectos de
la experiencia que no son hechos directos proveen el grano fino colectivo que
permite que regalos que no se han dado sean comprendidos como hechos de un
grano fino. Por eso, podemos recibir el color rojo, la ubicación momentánea del
petirrojo, las historias geológicas, de la horticultura, las biológicas y las
culturales detalladas del mundo como hechos, porque nos podemos comunicar
acerca de ellas y satisfacer así las necesidades comunicativas de cada uno,
formando relaciones lingüsticas entre nosotros respecto a aquéllas, a pesar de
que no podemos entregarlas en la mano.
Hay
varias razones por las cuales ciertos regalos no se pueden dar. Por ejemplo,
una montaña no se puede regalar porque es muy grande. El color rojo no se puede
dar como tal porque está firmemente adherido a los objetos de los que es parte:
podemos regalar una bola roja, pero no podemos dar el color rojo sin la bola, o
la bola sin alguna coloración. De manera alternativa, si el color rojo es sólo
una sensación subjetiva, como aquello que queda después ver una imagen, no puede ser percibido por los otros y
mucho menos entregarlo. Algunas cosas, tales como hechos o eventos, no pueden
ser dados directamente, porque son transitorios y fugaces.
Por
ejemplo, el hecho de que un pájaro esté cantando en la rama de un árbol no se
puede dar como tal, porque es pasajero y sus componentes pueden cambiar en
cualquier momento. El pájaro puede dejar de cantar en cualquier momento y
volar, creando así uno o varios eventos nuevos. Sin embargo, podemos asir
(recibir) los eventos fugaces como regalos y podemos regalarlos a su vez si relatamos constantemente los elementos constantes y repetidos, (el
pájaro, el canto, el árbol) a los regalos sustitutos, esas palabras que la
gente en la sociedad usa para intercambiar regalos. Combinando estas palabra de manera ordenada (junto con algunas
palabras o 'marcas' como 'el', 'en' o las terminaciones como 'to, so, cho'),
hacemos regalos sustitutos de corta vida (frases), que nos permite recibir y
dar entre nosotros. De esta manera,
hacemos posible regalos que de otra forma no podrían ser, conformando una
co-munidad respecto a ellos. Por medio
de esos regalos, somos capaces de recibir en forma creativa esas experiencias, siempre cambiantes, en un suelo común
que todos compartimos en la sociedad.
Una vez
que aprendemos a comunicarnos y a usar el lenguaje, no necesitamos practicar
las dos al mismo tiempo. Podemos hacer
a un lado el lenguaje y considerar simplemente los que nuestros sentidos nos
dicen, pero no podemos negar que el lenguaje ya está ahí cuando nos aproximamos
al mundo sin él. Es más, hacer a un lado el lenguaje es un proceso que requiere
de su uso. El mundo que nosotros experimentamos es un regalo y algo que nos es
dado, que nosotros en forma creativa podemos recibir y dar partes de él,
ayudados por nuestra capacidad de dar y recibir los regalos sustitutos verbales
(y no verbales), a los que las cosas
dan su valor en aras de la comunicación. (La mayoría de las cosas probablemente no son regalos que intercambiamos entre nosotros. Nosotros lo
hacemos para ellos.) Igual que recibir, ceder puede ser creativo y le atribuye
valor al otro. Las cosas ceden a las palabras
como regalos porque nosotros los obligamos a hacerlo, [51]
le damos un sustituto, pero hacemos que
las palabras hagan lo que nosotros queremos. El valor, dado a las palabras
por las cosas que ceden su lugar a los
regalos, se cumple gracias al valor que
la gente le da a las palabras, como el medio de satisfacer las necesidades co-municativas
del otro. Por lo tanto, las palabras son recipientes de las atribuciones de
valor provenientes de dos direcciones (además del valor que tienen por su
posición en el langue). Colocándose
juntas en el presente, permitiendo que el espacio sea ocupado por palabras
combinadas, las cosas parecen relacionarse entre sí y parecen ser más
valiosas que aquello que las rodea, y
nosotros enfocamos nuestra atención en ellas.
La
mediación lingüstica de una percepción o de una experiencia, constituye un
regalo secundario que nos permite un acceso común a la percepción o la
experiencia como valor o como un bien comunicativo o material para satisfacer
necesidades. Consecuentemente, podemos actuar en ciertas formas hacia ese bien,
que podemos darlo o recibirlo, consumirlo solos, turnarnos para usarlo,
combinarlo con otros bienes, apartarlos o guardarlos para más tarde. También
podemos, simplemente, satisfacer necesidades comunicativas con respecto a algo,
convirtiéndonos en perceptores comunes, perceptores de manzanas, por ejemplo.
Cuando conocemos un lenguaje, podemos también pensar en la subjetividad de las manzanas sin
referirlas directamente con palabras. Mantenemos una dirección de pensamiento
hacia la comunidad, porque la potencialidad de satisfacer, de las necesidades comunicativas y de las palabras-regalo,
siempre está ahí. [52]
El valor
que las cosas dan a las palabras y el valor que las palabras dan a las cosas en
el nivel del léxico (langue) es de
alguna manera de un grano más grueso que el valor atribuido por las frases. De
hecho, las palabras como las cosas son regalos generales de la cultura, que son
recibidas con creatividad por la
cultura, como también las reviven los individuos (siendo los muchos más que la
suma de los 'unos'). Excepto en los casos especiales de nombrar, la enseñanza de definiciones y del
lenguaje, el uso de las combinaciones de palabras en la frase, proveen los
regalos que los individuos regalan a los otros que los reciben en forma
creativa, la satisfacción de Los regalos de comunicación y los atributos de
valor, de un grano más fino que el de
las palabras sueltas. Están ocurriendo dos tipos de procesos, el regalo
meta-lingüista de las palabras a través de nombrarlas y de definirlas (sobre
este proceso se constituyen la masculación y el cambio), y el lenguaje que usa
los procesos de regalo para facilitar la co-municación, el desarrollo del
sujeto social y el objeto, su comunidad, su mundo y su percepción del mundo. La existencia de diferentes
niveles permite la entrega y la recepción individual en base a la entrega y la
recepción social, en un juego entre los diferentes 'granos'.
Las
cosas más importantes y valiosas requieren de nuestra atención creativa y
receptiva. Apreciamos los valores que ya tienen mientras que nosotros les
atribuimos valor. La apreciación y la atribución son parecidos al recibir y al
dar en forma creativa, que es un aspecto de ambas. Usamos cosas para satisfacer
necesidades y le atribuimos valor a los otros (o a nosotros mismos)
satisfaciendo necesidades.
Los
múltiples valores del mundo para los seres humanos están registrados en el
lenguaje. En un proceso similar, el
valor de cambio de las mercancías se registra en el dinero. Cuando recibimos de
otros la satisfacción de nuestras necesidades (y la implicación consecuente de
nuestro valor para ellos), podemos apreciar con gratitud lo que hemos recibido y a quienes nos lo han dado. Podemos ignorar a aquellas
personas que son la fuente de nuestra satisfacción y creer que nosotros mismos
somos esa fuente. En la comunicación lingüstica (y en otros basados en
signos), podemos compartir un punto de vista y atribuirles valor o poner
atención a las mismas cosas, seleccionando aquellas cosas que son relevantes
en nuestras experiencias y usando
aquellos regalos sociales que ocupan el lugar de aquellos regalos o hechos
materiales (o inmateriales).
Focalizamos
nuestra atención en aquello a lo que
otorgamos valor, dirigiendo nuestra receptividad creativa hacia ello. Aquello
que no valoramos está fuera de nuestra atención. Lo que nos motiva para
otorgarle valor a algo depende de una síntesis de las experiencias anteriores
(necesidades) y de las atribuciones y apreciaciones previas de valor. El medio
colectivo de otorgar valor, que es un regalo colectivo (la palabra), revolotea
accesible en nuestras mentes para ser
usado en cualquier experiencia en la que surge la necesidad. Originalmente, la
necesidad es interpersonal, aunque cuando estamos solos, pensando, podemos usar
las palabras para satisfacer nuestras necesidad de comunicación comunitaria,
atribuyéndole un valor social mediatizado a varias partes de nuestras experiencias y trayéndolas en el presenta a un
primer plano, cuando las necesitamos.
El valor
puede ser interpretado como una clase
de meta-regalo, prestándole atención a algo para causar o alterar el dar
próximos regalos. Es el aislar algo
sobre lo que la atención receptiva creativa se focaliza. A menudo, le
atribuimos al objeto que captura nuestra atención, la cualidad de 'algo para los otros y por lo tanto también para
nosotros'. Puesto que el regalar es un acto que ha sido invisible y sin valor,
no hemos pensado en asociar el valor
con el proceso de regalar y por eso, éste se ha mantenido en el misterio. El
valor de cambio ha tomado el lugar del concepto del valor, convirtiéndose en su
'muestra'. En cambio, los otros aspectos de orientación hacia el otro del acto
de regalar no se disuelve, sino que se instrumentaliza para ser usado por el
ego. El regalar está embebido en el cambio y es provocado a contradecirse a sí
mismo. La lógica de estos dos pasos requiere que midamos la satisfacción de las necesidades del otro contra
la satisfacción de nuestras necesidades, y ambas con un estándar común para
todos. Entonces, todas las necesidades son dependientes de procesos
contradictorios para su satisfacción.
El cambio se convierte en un hecho de la vida siempre
presente, y nosotros le damos valor a éste
como un pre requisito para la sobrevivencia de todos. Al hacer esto, escondemos
y desacreditamos la acción de regalar, negando de esta manera el aspecto de
orientación hacia el otro, del regalo. Cuando hacemos que este aspecto desaparezca, el valor no puede ser
comprendido correctamente, y las conexiones entre el valor del cambio y otros
valores de la cultura se esconden y niegan. Se divide el valor y se le
conquista. Sólo otorgándole valor al
regalar podemos comenzar a resolver el rompecabezas del valor, al restaurar el
contenido de la orientación hacia el otro.3
El valor
es básicamente un mecanismo para (re)distribuir el regalo. Es un regalo de
atención y energía para los regalos, que nos permite seleccionar entre muchos,
para otros y para nosotros mismos. Al hacer énfasis en el valor de cambio,
distorsionamos el mecanismo colectivo de la distribución, lo alejamos de las
necesidades y de dar, aplicándolo a un número reducido de cosas que tienen
valor para los procesos de cambio y del mercado. El egoísmo y el valor
(atención) que le damos, pueden ser vistos como los efectos de preparar y
practicar esos procesos. Estamos
acostumbrados a ver esto desde el otro
lado, como si el cambio y el mercado fueran el resultado natural del egoísmo y de la avaricia humana. Este
punto de vista y los valores (la re-distribución de los regalos) que promueve,
ayudan a mantener el monopolio del proceso de cambio.
Modalidades del valor
El valor
es al mismo tiempo atribuido y apreciado, libremente entregado a las personas,
a las cosas, y a las palabras y recibido de ellas. Puede involucrar un proceso
de auto estimulación en el sentido de que le otorgamos valor a algo cuando lo
aislamos y nos focalizamos en él. Luego volcamos nuestra receptividad creativa
en él, apreciando así su valor. Luego podemos olvidar nuestra parte en esa atribución,
atributo que dimos libremente. Seleccionando algo entre muchas
cosas, resaltándola, adaptándola a nuestras necesidades y dándola a otros para
satisfacer sus necesidades, son procesos mediante los cuales atribuimos valor a
las cosas y apreciamos ese valor. También, por implicación, transferimos este valor a otros y a sus
necesidades, igual que como damos cosas para satisfacer sus necesidades.
(Podemos atribuir y apreciar su valor directamente, simplemente cuando les
prestamos atención.) Al dar un regalo-sustituto,
incluyendo a otros en esta transacción, también otorga y aprecia el valor de
esa clase de cosa y en los otros que se incluyen mutuamente.
Hay
cuatro modalidades principales de atribuir y de apreciar valor : el
cuidado, el lenguaje, la masculación y el cambio. Creo que dos son la
norma (el cuidado y el lenguaje) y dos son la distorsión (la masculación y
el cambio). En la medida en que somos
capaces de observar la norma, estamos mejor capacitados para comprender las
distorsiones. Y de igual manera, en la medida en que somos capaces de ver las
distorsiones y sus consecuencias, somos capaces de entender mejor la norma.
La
felicidad, y no la búsqueda de la felicidad, no sólo es un derecho, sino una
necesidad epistemológica, si la gratitud es un gálibo básico para el
conocimiento. El 'captar' generalmente se asocia con la comprensión y se le
considera una necesidad para el conocimiento, pero solamente es una parte
específica pequeña de recibir, convertida por la escasez en una necesidad.
Privando a las personas de la abundancia, de la posibilidad de dar y de
recibir, las privamos de ser humanos. El homo
donans (and recipiens) precede al homo
sapiens.4 Esto es porque lo que
conocemos son los regalos, y nuestro
conocimiento es la respuesta agradecida a ellos, ya sea a la leche materna, a
Los hechos experimentales, a las palabras y frases, a los aguaceros, a los carros nuevos, a las obras de
arte o a los pasteles de arándanos.
(Estamos agradecidos de saber cosas negativas y también cosas positivas, porque
ese conocimiento es útil para que podamos enfrentarnos con el mundo.) Si
alguien satisface nuestras necesidades, podemos apreciar lo que valemos para
ella y le atribuimos valor a ella. Parte de nuestra gratitud es la disposición
de apreciar aquellas cosas que nos han cuidado en particular. No hacemos esto
como un cambio, momentáneamente tomamos al que nos da como nuestro modelo, y
luego nos podemos cuidar en nuestros propios términos.
Los
cuidados confieren valor al que recibe por implicación. A menudo, el que da
desaparece como fuente para que parezca que la causa del regalo es el valor o
la importancia de quién lo recibe. Por ejemplo, la madre nutre a su bebé por
que el bebé es lo que importante y no
ella. Sin embargo, si ella y sus cuidados no fueran importante el bebé moriría.
El valor es por lo tanto una proyección muy útil, tanto para el individuo como
para la cultura y la comunidad. Una de las formas en que le damos valor a los
otros es provocando, honrando, realzando, especificando o educando sus
necesidades. Las madres, por ejemplo, se fascinan cuando sus bebés pueden comer
alimentos sólidos, haciéndoles probar diferentes alimentos para saber qué les
gusta. La enseñanza en sí se puede entender como el realce de las necesidades
de los otros para conocer acerca de las diferentes clases de cosas. El
conocimiento de los diferentes medios para cuidar que se transmitían por la
línea de la mujer, de las abuelas a las madres y a las hijas, se le atribuía valor y se le
apreciaba en la cultura material. Estos valores y la manera de atribuirlos se
han perdido, en la medida en que los
cuidados están siendo absorbidos por el cambio. La publicidad educa ahora nuestros
deseos, no el amor, la inteligencia, no
la orientación hacia las necesidades del otro ni la imaginación de nuestras
abuelas para satisfacer las necesidades. El valor del que recibe no está
implicado ni directa ni maternalmente, sino, solamente a través del mercado,
como el que se lo 'merece' o como la responsabilidad de un estado que cuida.
Le
otorgamos valor a las cosas que nosotros creemos que son particularmente útiles
para los otros o para nosotros. Luego apreciamos el valor de esas cosas útiles.5
La atribución de un valor es en sí es un regalo de
nuestra disposición de comportarnos con cuidado hacia algo, siendo éste un
elemento de nuestra gratitud. A la inversa, la apreciación (de la que la
gratitud es un aspecto) es un elemento del atributo del valor. Las dos
actitudes están entrelazadas, pero el atributo es más activo y refleja el dar,
mientras que el aprecio es más receptivo y refleja el recibir.6
Atributo de valor al lenguaje
Las
cosas son relevantes para las personas por su uso en relación con sus
necesidades. Las necesidades proliferen y se diversifican de acuerdo a las
maneras en que son satisfechas. Y de alguna manera, hasta cierto punto, se
identifican con aquellas cosas que las satisfacen.7 En el lenguaje, atribuimos cierta
cualidad al valor co-municativo de la clase de una cosa a una palabra que ocupa
el lugar de la muestra no verbal (usualmente) y que funciona como un regalo sustituto para ser usado en la
formación de relaciones e interacciones entre las personas. La cosa o la clase
de cosa momentáneamente se hacen a un lado como un posible regalo, y la palabra (que tiene un valor por su
posición en el langue) se convierte
en el vehículo para su valor en la comunicación; por ejemplo, estableciendo o
modificando las relaciones humanas con respecto a esa clase de cosa. La palabra
se convierte en el vehículo del valor de las cosas en su uso para establecer o
modificar las relaciones humanas. Porque cada clase de cosa (y por lo tanto cada palabra) tiene un valor que es
cualitativamente diferente de los otros
con en que se relaciona en diferentes necesidades humanas,8 la combinación de unas pocas palabras
de acuerdo al patrón de regalo en cualquier afirmación o proposición puede
servir para expresar (dar) información específica.
Seleccionamos parte de nuestras
experiencias como hechos a los que debemos prestar atención, y damos regalos nuevos ordenando de nuevo los viejos. Satisfacemos las necesidades
comunicativas del que escucha, mientras satisfacemos nuestras propias
necesidades. Podemos recordar aquello que fue seleccionado y enfatizado en
nuestra comunicación, guardando esta información para ser aplicada a algún material en el futuro o a nuestras
necesidades de comunicación. No son los códigos sino la lógica y la práctica de
regalar las bases de nuestro entendimiento.
Un
código es una colección de señales abstractas. En el sentido criptográfico,
sirve más para esconder que para expresar la verdad. El lenguaje como la vida
está manejado por las necesidades. La habilidad para satisfacer las necesidades
de los otros es el aspecto de la vida que crea a la sociedad y hace que nos
desarrollemos culturalmente, y aún biológicamente con el tiempo. En otras
palabras, usamos los regalos con otros propósitos, no para lograr el
equivalente en un cambio, sino para alterar la relación del otro al ambiente,
trayendo a un primer plano, un valor para ellos en el presente. Esto nos
permite compartir la relación con ello. Cada uno de nosotros sabe lo que el
otro aprecia o conoce como un valor por el momento. Seleccionamos esa parte de nuestra experiencia como seres
sociales con base a lo que ha sido seleccionado para satisfacer antes las necesidades de los otros, como es
evidente en el léxico. Dándonos regalos sustitutos entre nosotros, juntos damos
un valor social a la misma cosa en el momento, y así podemos, coordinar
nuestras acciones y actitudes hacia eso.9
Las selecciones que hacemos, en el
transcurso de nuestras experiencias, son similares a las del proceso de
selección que hacemos en el desarrollo de los conceptos. Pero en el discurso
(puesto que satisfacemos necesidades comunicativas presentes y eventuales más
que necesidades generales del proceso de concepto o de necesidades
meta-lingüsticas de la definición), estamos practicando la acción de regalar
en muchos niveles. Nuestras experiencias e interacciones que están
transcurriendo entre ellas, las traen a nuestra atención verbal y no verbal
(convirtiéndolas en hechos) consecuentemente empujando siempre algunas cosas al
plano de atrás (convirtiéndolos así en
no-hechos en el presente) Aún diciendo algo tan simple como 'la niña pegó a la
bola' recoge una parte de una experiencia compleja. En cambio, podríamos haber
dicho 'el cielo azul sobre el campo de baseball' o 'un jilguero está
cantando'. Si procedemos a decir 'la bola quebró el vidrio' estamos
construyendo en los hechos que son los regalos de 'la niña pegó a la bola'.
Las
necesidades de comunicación (y los deseos) surgen para que nos relacionemos
entre nosotros (confirmando que somos valiosos) en relación con la focalización
en aspectos de las cosas que pueden no
ser obvios para la otra persona. De hecho, podemos considerar que nuestra atención nos está diciendo algo como
"Puede haber un regalo ahí". Satisfaciendo las necesidades de comunicación
focaliza algunos aspectos de la situación para los interlocutores. Les da un
primer plano común y valioso y un segundo plano común y menos valioso (más o
menos). Juntos, los interlocutores, consideran que algunos elementos de la situación son relevantes y otros no.
[1] Observando la superficie del lenguaje, yo me pregunto el significado psicológico de los términos que los filósofos y los lingüistas dan especialmente a aquellos términos que tienen que ver con regalar y que necesitan tener un don genético, o términos económicos como "deben" y "no deben". Estas son claves para las agendas ocultas del patriarcado psicosocial.
[2] Sería interesante ver la anorexia como un rechazo, no sólo de la comida, sino del valor que sería transmitido al que recibe como recepción del cuido. Tal vez la persona anoréxica descubre el paradigma del cambio muy pronto o de manera muy profunda.
[3]
En el mundo entero, se gastan 18 billones de
dólares en armamento cada semana. Esta
cantidad de dinero sería suficiente
para darle de comer a los hambrientos durante un año. Estos gastos no crean
ningún producto que sirva para vivir, sino que son un drenaje para la economía de la nutrición.
[4] Muchas de las palabras que usamos para conversar son palabras relacionadas con regalo : atribuir una propiedad, llevar un significado o un mensaje, transmitir información. El lenguaje, el medio de expresión de la colectividad, ha hablado de si mismo, pero nosotros no le hemos puesto atención porque hemos estado escuchando al patriarcado. El lenguaje no estaba diciendo lo que nosotros esperábamos. Lo hemos observado como una metáfora postal─el paquete o el codificador de la información, enviándolo y luego abriendo el paquete y decodificándolo. Yo creo que la metáfora postal es una manera de esconder el regalo dentro del envoltorio.
[5] Vemos al mundo a través del lente del cambio , por lo que podríamos ver el turnarse como cambio. La motivación del turnarse no es una reciprocidad forzada, pero si compartir, alternar el dar y recibir
[6]
El
O.E.D. dice que la palabra "thing" (cosa en inglés) se deriva de una vieja
palabra noruega , que significa "corte", lo que para mi implica el juicio colectivo acerca del valor de
algunos artículos culturales. Yo me siento justificada al pensar que tanto las
palabras como los objetos no verbales son de grados varios de materialidad y de clase , en términos del juicio colectivo acerca del valor de estos.
[7] Las palabras que dan cabida a expresiones idiomáticas, o "trilladas" o "estereotipadas" se pueden entender como que ocurren en algún lugar entre la constancia de la palabra y la contingencia de la frase.
[8] Steven Pinker, The Language Instinct, Penguin Books, London, 1994.
[9] El hecho de que haya variantes en la manera que se expresan estas funciones en los diferentes lenguajes y en el orden de las palabras y en la sintaxis, no socavan la hipótesis de que dar y recibir son estructuras de comportamiento de las cuales se derivan.
[10] Hay una gran cantidad de comunicación que no es verbal y que ocupa un espectro entre la maternidad material y el lenguaje. Sin embargo , es el lado más abstracto del espectro, el lenguaje debe ser entendido primero, para luego, poder ver bajo esta luz la comunicación que no es verbal.
8
De esta manera "la mujer enferma"
atribuye la enfermedad a una mujer de acuerdo a una estructura de regalo,
creando un tema del que se puede hablar , sin embargo la enfermedad es un regalo que no se
quiere compartir.
[12] Una vez quedé en shock al oír a unos académicos italianos hablando de la lectura como la "guerra" entre el escritor y el lector
[13]
1) El "meta lenguaje" es el lenguaje que habla
del lenguaje. Los términos tales como "sustantivo" u "oración" son parte del
meta lenguaje de la gramática. El efecto del salón de espejos engendrado por el
cambio, hace que todas las otras
ecuaciones y estructuras reflejas validen el cambio en la sociedad. Por su
similitud éstas aparecen diciendo "Esto es norm-al". El foco de la
autoreflexión, desvirtúa nuestra visión, haciendo un énfasis exagerado en el
proceso de cambio y sacándolo fuera de contexto de el regalar. En Principia Mathematica, Bertrand Russell discute esta
teoría de los tipos de lógica, donde los niveles de lógica más "altos" son
diferentes en clase que los que están debajo de esos. Por ejemplo, la clase de todas
las clases es una meta-clase en un nivel lógico más alto que sus miembros. Los
meta-mensajes son mensajes acerca de los mensajes y nos dice como
interpretarlos. Creo que el efecto del salón de espejos crea muchos
meta-mensajes que mantiene nuestro foco encerrado en los procesos de cambio.
Ver también de Gregory Bateson, Steps to
an Ecology of Mind, Ballantine
Books, New York, 1972. Bateson discute la potencialidad para resolver los lazos
dobles de la esquizofrenia, cambiando los meta-mensajes . Creo que la causa
para los lazos dobles son las
motivaciones escondidas del cambio en un meta-nivel. Si se reconoce el regalar
como el contexto donde el cambio y la clasificación están empotrados, podría
ser la causa de que demos un enfoque nuevo a nuestra economía y nuestra lógica,
dándole valor al regalar.
[14] Para una explicación muy útil acerca de la geometría de las fracciones dimensionales y la similitud en sí misma, ver a James Gleick, Caos Making a New Science, Penguin Books, New York, 1987.
[15] Asociación Internacional de Mujeres Economistas (IAFEE).
[16]Ver, por
ejemplo, el trabajo de Jaques Godbut, Serge Latouch y el resumen de MAUSS, que es un la siglas del Mouvement
Anti-utilitarist Des Sciences Sociales.
[17] En el prólogo a la nueva edición de Marcel Mauss, The Gift, W.W.Norton, New York, 10990, Mary Douglass discute el cambio o la reciprocidad del aspecto de la creación del vínculo del regalo. Ella se refiere a la experiencia de ella en una fundación donde aprendió que "el receptor no gusta del que regala, sin importar lo amable que el sea". Ella cree que los regalos gratis no se deben dar porque "rechazar la satisfacción saca el acto de dar fuera de los lazos mutuos", p. vii. Las mujeres también pueden ser hipnotizadas por el paradigma del cambio para que crean en la reciprocidad y no en la satisfacción de las necesidades, como la fuente de las relaciones humanas. Quiero mencionar nada más, que hay un malestar psicológico acerca del dar sin costo y que las obras de caridad a menudo se dan de una manera paternalista, menospreciando a los que reciben, por lo que los receptores pueden no haber gustado como Douglass del que regala " sin importar lo amable que sea".
[18] (6) Claude Levi-Strauss, Anthropologie Structurale, París, Plon, 1958
[19] Lewis Hyde. The Gift, Imagination and the Erotic Life of Property. New York : Random House, 1979 and Jerry Martien, Shell Game, a True Account of Beads in North America, Mercury House, San Francisco, 1996.
[20] Jack Wetherford, Indian Givers, Fawcett Columbine, New York, 1988, discute el impacto que tuvo el oro y la plata de las Américas en el capitalismo europeo, a la par de los otros innumerables regalos (no reconocidos) que los nativos dieron al resto del mundo.
[21] 1Ferdinanad de Saussure en Course in General Linguistics McGraw Hill, New York,1959, distingue entre lo que el llama "langue", el léxico , la colección de palabras sacadas fuera de contexto y relacionadas entre ellas de manera puramente diferencial, y "parole" o discurso. Nombrar y definir pueden aparecer como prerequisitos para el resto del discurso (a pesar de que aprendemos palabras sencillamente oyendo las conversaciones de los otros). Mi punto es, que el proceso por el que adquirimos palabras y las consideramos en sí mismas fuera de contexto, en su generalidad, es diferente al proceso en el que las usamos poniéndolas juntas. Creo que el proceso de la definición del regalo interno es lo suficientemente diferente del discurso, que es el modelo oculto del cambio. Ellos son lo que Roman Jakobson llamó "frases ecuacionales" . "El evento del discurso y la función del lenguaje" en On Language editado por Linda Waugh y Monique Monville Busrton , Harvard University Press, Cambridge, Mass. , 1990. *Ver Capítulo 7 una gráfica del "langue".
[22] Voy a usar el término "definiens" como el nombre de la frase que permite al que escuche identificar lo que la palabra "nueva" representa y "definiendum" como la palabra que se define, la palabra nueva en sí misma o el nombre. En "Un gato es un animal doméstico con una cola larga y orejas puntiagudas", "gato" es el "definiendum" y "un animal doméstico con una cola larga y orejas puntiagudas" es el "definiens".
[23] Ver el capítulo 9 donde aparece una discusión más completa del verbo 'ser'.
[24]
Sin el altruismo y la orientación hacia el otro,
no podemos justificar la sociedad o la cultura. No hay ningún grupo que pueda
sobrevivir como un compendio de egoístas aislados. La cohesión social es
provista por el oculto regalar y la orientación de todos, especialmente de la
mujer.
[25] Típicamente, no consideramos el entendimiento del que escucha como la satisfacción de su necesidad, pero la vemos expresada en otras palabras, justo como la necesidad que un comprador tiene para expresar en dinero como una demanda efectiva . De otra manera no "existe" para el vendedor".
[26] 6 El acercamiento a la semiosis ilimitado, que inició Charles Sanares Pierde, Colecten Paperas, Harvard University Press, Cambridge, 1931-35 (1931, 2230) ha capturado a sus descendientes en la deconstrucción en una eternidad regresiva, dentro de la estancia de la definición, lejos del plano de la co-municación material de regalar
[27] El movimiento de Gandhi de la no violencia demostró la importancia política de "hacerse a un lado" permitiéndonos reconocer lo que las mujeres han estado practicando personalmente. Usar el "hacerse a un lado" como una respuesta a que "tomen mi lugar", hizo que los que tomaban el lugar realizaran, entre otras cosas , que su acción era de relación
[28] Ver a L.S.Vigotsky en Thought and Language, editado y traducido por Eugenia Hanfmann y Gertrude Vakar, The M.I.T. Press, Cambridge, Mass., 1962
[29] Ver de Marx, la discusión de la moneda como el "equivalente general" en el primer libro del Capital, 1890, traducido por Eden and Cedar Paul, J.M . Dent and Sons Ltd., London,1962,Capítulo 2
[30] El experimento de Vigotsky muestra como los infantes son capaces de identificar conscientemente los conceptos y el uso de estrategias del pensamiento conceptual en la pubertad. Trabajos desarrollados más recientemente por la psicología, muestran como los infantes usan la relación del prototipo desde su infancia. Creo que la situación experimental de Vigotsky pone a prueba un cierto nivel de conciencia en el uso del concepto. Muy interesante, Carol Gilligan et all han escrito acerca de la escogencia que las niñas hacen en la pubertad entre dos modalidades, que me parecen parecidos a los modos del regalo y del cambio. Ver : Making connections : The Relational World of Adolescent Girls at Emma Willard School, editado por Carol Gilligan, Nona P. Lyons and Trudy Hanmar, Harvard University Press, Cambridge, Ma., 1990. Tal vez el pensamiento "uno-muchos" y el privilegio masculino logran un nuevo énfasis en la pubertad.
[31] Esta transición se parece mucho al cambio, como lo podremos ver en el capítulo "Mercado y Género"
[32] Para Saussure, ibid. Capítulo IV. Langue es un sistema de unidades puramente de oposición diferencial. Cada palabra se relaciona con las otras por exclusión mutua. Cada una de las palabras se identifica a sí misma como no siendo ninguna de las otras. Cuando el sonido es considerado en relación con el concepto se aplican otras oposiciones y asociaciones.
[33] Joseph Greenberg, Language Universals, La Hague, Mouton, 1966
[34] Ver a Roman Jakobson en "The concept of Mark", ibid. Capítulo 8
[35] A pesar de que el comunismo puede ser visto como la intención de satisfacer las necesidades, ha sido socavado , igual que el capitalismo, por el patriarcado. Marx y otros economistas hombres, hasta el día de hoy, no entendieron el trabajo no remunerado de la mujer como un trabajo que producía valores. Si el trabajo de la mujer fuese tomado en cuenta, (ver Marylin Waring, If Woman Counted, A New Feminist Economy, Harper and Row, San Francisco, 1988), tendríamos que agregarle por lo menos un 40% al PIB de muchos de los países de occidente y aún más a los países del Tercer Mundo. Los economistas que han dejado de lado tales elementos macroscópicos deben estar desvirtuando sus análisis, como si un estudiante dejara por fuera el 40% de los planetas fuera del sistema planetario. Ella o él tienen que encontrar otras explicaciones para estos efectos, la irregularidad en las órbitas, por ejemplo, no permitiría determinar un itinerario para un viaje espacial exitoso. El feminismo es un análisis más completo, más profundo y de mayor alcance y una base mejor para la planificación social que el capitalismo y el comunismo, porque contrario a éstos, el feminismo otorga valor a la mano de obra gratis de la mujer en la casa.
[36] El distinguir el sexo de los niños de acuerdo al color de la ropa es como hacer distinciones ( y privilegiar) las razas de acuerdo al color de la piel.
[37] De nuevo tenemos que preguntar, ¿"Para quién es esto ?"Le atribuimos las cualidades de las cosas a las palabras y de las palabras a las cosas. En el ejemplo de los lingüista : "hombre" = +adulto +masculino, "hombre" no tiene las cualidades de edad adulta o de masculinidad, porque "hombre" es una palabra, mientras que un hombre no lo es. Tapamos la relación de las cosas con las palabras con la idea de un concepto basado en la palabra, al que se le pueden atribuir(dadas) calidades. Transcribimos las cualidades de hombre en una anotación basada en la suma y la resta, que es la traducción cuantificable de dar y recibir, creando un significado riguroso, una actividad sin dar. ¿ A quién sirven estas atribuciones ? Si restauramos el paradigma del regalo, podríamos llamar al "mean-ing" en inglés "kind-ing". Observar el juego de palabras entre mean (ruin) y kind (amable).
[38] Me parece que es fascinante que el busto ha sido a la vez degradado y convertido en un objeto sexual en nuestra sociedad. Hasta recientemente, las botellas de leche para los bebés tenían una forma fálica, otro síntoma de nuestra enfermedad, de sustituir a la madre con el modelo del padre
[39]
Los niños y las niñas pueden participar en
muchas de estas actividades en niveles diferentes. La relación de propiedad se
asemeja a los complejos de Vigotsky. Es uno-muchos pero no dependen de la
similitud. El niño también puede ser propietario, por ejemplo de juguetes,
cuando es muy pequeño, mientras que él o ella 'pertenecen' al padre en la
relación familiar.
[40] A pesar de que todos llegamos a una aptitud lingüstica eficiente, la carencia de acceso a las variedades culturales y a los aspectos positivos de la educación, priva a la gente con más desventaja económica, de muchos de estos regalos.
[41]
El dinero ocupa el lugar del dueño como
la 'muestra' del concepto con el cual las mercancías se relacionan como
valores, hasta que se entregan y las mercancías se relacionan a los nuevos
dueños como 'muestras'. Una relación de propiedad del 'uno-muchos' es ocupada
por una relación de valor del concepto del 'uno-muchos' ocurre la nueva relación de propiedad 'uno-muchos'.
[42] Ver el libro de Anette Weiner sobre la lógica transcultural de no dar : The Paradox of Keeping -While-Giving, The University of California Press, Berkeley and Los Angeles, 1992.
[43]
Creo que la OBN siglas para el 'Club de
los muchachos' (Old boy network' en inglés), como la del los propietarios,
encarnan los valores diferenciales de las palabras que se oponen entre ellas en
la lengua. Históricamente las mujeres y sus niños han sido para sus maridos y
padres como las propiedades son para sus dueños o como las cosas son
para las palabras, que las representan, Cada uno de los miembros de las
categorías maridos/padres están en categorías diferenciales donde se excluyen
mutuamente mientras que en sus familias
la relación es 'uno-muchos'. Los maridos/padres deben evitar que los otros 'uno' tomen su lugar, mientras que
los dueños de la propiedad tienen el mismo reto. En la langue, cada palabra
está en una relación diferencial con todas las otras, mientras que con las
cosas que se le relacionan por el nombre, tienen una relación 'uno-muchos'.
Hemos dicho que cuando la muestra ya no es necesaria para formar el concepto, se convierte en otra cosa más
de esa clase. Sin embargo, el remover la muestra podría ser atribuida a que se ha incorporado o está sumida en la
palabra, convertida en un tipo de logo. Los machos (especialmente los que están
en las categorías 'superiores') aparentemente se convierten en palabra,
mientras que las mujeres (y otros de categorías 'inferiores')aparentemente se
convierten en cosas 'materiales'.
[44] la idea de comprar y vender
mano de obra aparece con claridad, pero hay muchas diferencias entre la
posesión de nuestras vidas y la posesión de la propiedad. La relación con
nuestras vidas no es en realidad 'uno.muchos'como es la relación con la
propiedad, aunque la podamos dividir en períodos de tiempo.
[45] La institución de asistencia social define a la categoría excluida como 'pobre' y permite que un mínimo regalo sea hecho por el estado patriarcal. Esta es una masculación paradójica de la gente como los 'que no tienen' con la humillación consecuente, permitiendo la subsistencia de una clase más baja que creen que su pobreza obedece a sus defectos personales, a sus 'carencias'.
[46] Tal vez el apoyo monetario que le da su esposa es una manera de hacer que ella 'tenga' lo que el no pudo dar a su madre.
[47] La marginalidad en la economía se basa en la consideración de la alienabilidad o inalienabilidad de las posesiones. Los operadores económicos tienen que preguntarse a sí mismos aquél es lo que están menos dispuestos a renunciar.
[48] Tal vez existir es tan general.
[49] En la definición, una tensión contínua o polaridad entre lo que se dice y no se dice, lo quee stá presente como como equivalente y lo que se excluye, ayuda en el primer plano de los elementos o ítems pertinentes, en oposició de aquellos que no lo son. Si yo digo 'el gato es un animal de cuatro patas' por ejemplo, no necesito decir 'es un animal de dos patas' o 'dos patas no es de cuatro patas' porque la aseveración 'cuatro patas' excluye 'dos patas' Lo que ocurre gradualmente en el proceso de la formación de los conceptos (y más o menos deliberadamente en la definición)está sencillamente implicado en el uso de las palabras para satisfacer las necesidades comunicativas en el flujo de la conversación adulta.
[50] La metáfora y la metonimia 8sustitución y combinación)son dos polos de la función del lenguaje que también se pueden encontrar en la aphasia (pérdida del habla) en un 'desorden de sismilitud' o un 'desorden de contigüidad'. Ver a Roman Jakobson, op. cit.,Cap. 7.
[51] ¿Hay alguna diferencia, sí es solamente una proyección sobre las cosas, mientras trabaje dándole valor a las palabras? En el patriarcado hemos creído que las mujeres eran pasivas al ceder ante los hombres, pero lo que hacían era darle valor a los hombres por implicación. La clase de ceder el lugar que las manzanas, las montañas o un pájaro cantando en el árbol o la niña que golpea la bola se parecen lo suficiente entre ellas como para dar valor a las palabras regalo que ocupan sus lugares aun cuando son acciones o partes muy diferentes del mundo.
[52] Leyendo acerca del punto de vista de filosófico de la labor de cuidados de la mujer, finalmente puedo reconocer lo que calza para mí en la frase de Marx acerca del lenguaje como conscientización práctica que existe para otros y por lo tanto existe para mí. La labor de cuidar es una conscientización práctica, el lenguaje es uno de sus aspectos generales. Para la perspectiva de cuidar, ver a Sara Ruddick, Maternal Thinking, Ballantine Books, New York, 1990. En un contexto económico más específico, Nancy Folbre,Who Pays for the Kids?, Routledge, London and New York, 1994.
3 'Valor de uso' es una categoría del mercado, definida en oposición de 'valor de cambio' y de igual manera se la ha quitado a la acción de regalar. Los regalos son bienes con un origen y un destino, parte de una relación humana. Es desde este punto de vista que el paradigma del cambio que vemos algo como un valor de uso, teniendo un potendial general e indiferente para satisfacer las necesidades humanas, 'nombrado' como dinero, objetivado como propiedad. El vlor de uso es el prerequisito del valor de cambio, que al mismo tiempo se da como el producto ajeno al proceso del regalo, fuera del 'grano' entregado. Desde el punto de vista del paradigma del regalo, los valores de uso serían parte de un proceso más completo que involucra a las personas. Puesto que es verdad, que después del cambio, que las personas usan bienes para satisfacer las necesidades, la relación con el productor como la fuente original de los productos generalmente está roto. Es más, en el capitalismo, los productores no producen valores de uso com regalos sino como bienes por los que la gente tendrá que pagar para usarlos. Se agradece al mercado, al proceso de cambio en sí mismo, Es patente que la lógica del regalo es fuerte y la podemos encontrar en el fenómeno de 'nombre de marca' que identifica el origen de los bienes en una compañía específica como si fuera un regalo, recreando una relación humna artificial con el que 'da' para que los que 'reciben' compren más. Los baratillos, las gangas y los regalos sufren de una dinámica parecida.
4 La práctica de compartir la comida estaba ampliamente difundida entre los hombres en la prehistoria. Los arqueólogos masculados acostumbran ver la cacería como algo más importante para el dasarrollo del hombre.
5 V.N. Volosinov, Marxism an the Philisophy of Language, New York, Seminar Press, 1973 (1930) dice "Cada etapa en el desarrollo de una sociedad tiene su círculo propio y específico de bienes, que solos tienen acceso a la atención de esa sociedad, y que se les puede dotar con un acento evaluador de la atención. Sólo los bienes en ese círculo podrán adquirir la formación e signos y convertirse en objetos de la comunicación semiótica ". Y ese objeto "... debe asociarse con con los prerequisitos socio-económicos vitales de la existencia de ese grupo." Pag 21-23. Pienso también en las pinturas prehistóricas de las cavernas, que eran pintadas (se cree ahora) con la boca, escupiendo la pintura en las paredes, como lo hacen actualmente algunos aborígenes austrlianos, pintores de cavernas. La pintura es escupida a la pared (atribuida) y luego es vista. La analogía, que me parece más fuerte que pintar con las manos o con pinceles, viene de la alteración fisiológica de la respiración y de la sasliva, que surge de la escupa en la pintura. Uba acelaeración de la respiración o el incremento de la saliva puede servir como un 'anclaje' sicológico para dar acento a los valores y a las atribuciones, que siempre está ocurriendo durante nuestras experiencias pero de las cuales nosostros ni siquiera estamos conscientes. La atribución y la apreciación (y projección)del valor a través del lenguaje coincidirpia entonces con los énfasis hechos a través de las alteraciones de la respiración. La respiración también implica recibir (inhalando) y dar (exhalando).
6 Michel Foucault en el capítulo "Cambiando" en The Order Of Things, An Arqueology Of The Human Sciences, Vintage Books, New York,1994 [1966] discute el valor dentro del paradigma de cambio como 'atributo', 'aprecio' y 'articulado'.
7 7 Ver Karl Marx en Critique of Political Economy, traducida por N.I.Stone, Charles H. Kerr & Co.. Chicago, 1904 (1859), (pag. 274-292), discusión del carácter relativo de la producción y consumo, la especificación ed las necesidades a través de la producción que las satisface, como también por la especificación de la producción de las clases de las necesidades que deben ser satisfechas.
8 Creo que estas relaciones con las diferentes necesidades están por debajo de los vlores 'puramente diferenciales' que Saussure reconoce como el principio abstracto que organiza el langue. Se usan diferentes clases de cosas en diferentes procesos de regalar, para satisfacer diferentes clases de necesidades y permiten que diferentes palabras tomen su lugar com regalos comunicativos. Los casos de honominia y de sinonimia no son problemáticos mientras su mutua exclusión se mantenga eb el plano fonético y las necesidades que deban ser satisfechas sean claramente diferentes entre sí. El valor por la posición que mutuamente se excluyen que se enuentran en el langue es la estructura de las instituciones derivadas de la masculación como la OBN o la propiedad privada. Las jerarquías tienen estructuras similares a aquellas de los términos que subordinan o se suborinan de acuerdo a la generalidad y al inclusión. Por ejemplo una palabra que subordina sería 'planta' que es más general que e incluye palabras subordinadas como 'flor', 'árbol', 'enredadera', mientra que 'flor' subordina por ser más general a palabras como 'rosa', 'dalia' o 'mimosa'.
9 La metáfora postal : remitente (codificador) paquete (mensaje) y receptor (decodificador) es la acción ed regalar vista com 'correo'. Un código es una colección compartida de 'señales' que un grupo 'tiene' y otro grupo 'no tiene'. Codificar y descodificar, enviar y recibir un mensaje son metáforas de empacar y abrir un regalo. De hecho, otro punto para la economía del regalo en nuestra sociedad (además de amamantar) es el enviar y recibir regalos para celebrar el cumpleaños, la navidad y otros.Ver a David Cheal acerca ed regalos de celebración en The Gift Economy,Routledge, London,1988.